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Los Centros de Fitness. Objetivos. Programas
básicos
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Prof. Dr. D. Juan R. Zaragoza
Catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad
de Sevilla
Fecha de Publicación:
Octubre de 1994
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Introducción
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En la actualidad, grandes sectores de la población
son conscientes de la importancia de la salud y del empleo de
los medios de "mantenimiento" o de "estar en forma".
Esta tendencia comenzó en los países anglosajones,
donde tradicionalmente el deporte ha tenido una gran importancia
en la educación de la juventud y en la conservación de la fuerza
y el vigor físico durante la edad adulta y la madurez. El conjunto
de técnicas para mantenerse en forma se denominó "fitness", en
castellano, "mantenimiento". Sin embargo, como con otros neologismos,
ha sido el nombre extranjero el que ha privado, y los centros
dedicados internacionalmente al mantenimiento de la forma se denominan
"Fitness Centers" o "Centros de Fitness".
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Concepto y diferenciación
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Según lo ya dicho, un Centro de Fitness es el
que aplica el conjunto de técnicas físicas que aseguran el mantenimiento
del organismo, su forma física y la potenciación de la salud.
Debemos diferenciar el Centro de Fitness, por
una parte, del simple gimnasio. Es verdad, como se verá, que todas
las técnicas de gimnasia, incluso las de musculación, tienen cabida
en los Centros de Fitness, pero mientras en los gimnasios su objetivo
específico es el desarrollo, fortalecimiento y flexibilidad del
cuerpo mediante la práctica de determinados ejercicios, el fin
del Centro de Fitness es mucho más amplio, incluyendo la potenciación
física, pero también el control emocional, la educación sanitaria,
la correcta práctica dietética, el control y vigilancia médica.
En suma, un total estilo de vida que le permite el total y pleno
disfrute de la vida.
No es tampoco el Centro de Fitness un centro
de estética, aunque, como veamos, pueda también tener un complemento
de estética femenina o masculina en su organigrama. La estética
es una técnica cada vez más tecnificada que se refiere solamente
a los métodos de mantenimiento y promoción de la belleza. Aspecto
que puede tener cierta relación con los Centros de Fitness, pero
que no es, por supuesto, la totalidad de su actividad.
Tampoco es, por último, un centro de chequeos
o reconocimientos médicos. En el Centro de Fitness el control
médico es muy importante; es una de sus características específicas
al tratarse de prácticas físicas reguladas e individualizadas.
Pero el reconocimiento es sólo un medio de control, y no un fin,
como en el caso de los centros citados.
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La promoción de la
salud
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La Organización Mundial de la Salud, al tratar
de identificar los objetivos de la medicina, marca sucesivamente:
tratar la enfermedad, prevenirla y promover la salud.
En efecto, tanto en sus primeras etapas como
en la actualidad, el fin de la medicina ha sido la curación de
los enfermos. Aún en la actualidad, la casi totalidad de la acción
médica de los países subdesarrollados y la más importante actividad
médica de los desarrollados se caracteriza por el tratamiento,
ya sea en los niveles primarios (consultorios), secundarios (centros
de salud, ambulatorios), o terciarios (hospitales).
Sin embargo, desde que en el siglo XVIII comenzaron
a desarrollarse las doctrinas sobre higiene pública y privada,
un aspecto importante de la actividad médica ha tenido como objetivo
no el tratamiento de la enfermedad, sino el impedir su aparición,
con medidas colectivas o individuales. Uno de los logros más apasionantes
en este aspecto ha sido la desaparición de la viruela como enfermedad,
lograda en este siglo con campañas masivas de vacunación y con
una eficaz coordinación internacional.
Pero finalmente - reconoce la Organización Mundial
de la Salud - el objetivo de la medicina va más allá: se trata
de conseguir que cada persona se encuentre cada vez más sana,
es decir, disfrute más de su actividad vital. Esto nos plantea
de entrada la definición de la salud y conocer cuales son los
medios idóneos para promoverla.
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Definición de salud
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La propia OMS nos define la salud como "estado
de bienestar físico, mental y social, que no es sólo la ausencia
de enfermedad".
Esta perfecta síntesis nos delimita, primero,
que el estado de enfermedad es, por supuesto, una ausencia de
salud, pero que el simple hecho de no estar enfermo no indica,
automáticamente, que se esté sano, que se disfrute de salud. Se
precisa la ausencia de enfermedad, pero se requiere algo más para
definirse como poseedor de buena salud.
Este algo más es un "bienestar", es un estado
de "encontrarse bien", o mejor aún, de "gozar", de "disfrutar",
de "encontrarse plenamente realizado" en tres esferas:
- La física, el
disfrute del propio cuerpo.
- La mental, el
goce del espíritu, incluyendo el control de las emociones, y
- La social, el
disfrute de la vida de relación, del trabajo, de la familia, del
núcleo social en el que uno se encuentre.
Por eso, la salud no es algo que se tenga o
no de forma espontánea; la salud hay que mantenerla con unas técnicas
determinadas, que se aplicarán de modo intuitivo o de modo aprendido
y controlado, pero que siempre deberán formar parte de un estilo
de vida. De este modo, la salud puede tener grados, o, como dice
la anterior definición, se puede promover, alcanzando mayores
o menores cotas, que en suma se traducen en la mayor o menor capacidad
de disfrute del propio cuerpo y de su relación con el entorno.
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Los medios de promoción
de la salud
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La civilización nos ha proporcionado innumerables
ventajas. Baste considerar los avances de la medicina para comprender
cómo ha sido posible un alargamiento de la duración media de la
vida, y una eliminación de enfermedades que eran plaga a principio
de siglo, como las infecciosas y las enfermedades por carencias
alimentarias.
Sin embargo, la vida en ciudades ha impuesto
un modo de vida que es naturalemente insano. Entre los varios
factores de la "patología de las ciudades" destacamos, sobre todo,
la polución atmosférica, la falta de ejercicio, la falta de equilibrio
dietético y el estrés emocional.
Frente a esta patología, los medios de contrarrestar
sus efectos son, fundamentalmente:
1- Una buena atención a la dietética personal.
2- La práctica del ejercicio físico de mantenimiento.
3- Las revisiones médicas periódicas.
4- La aplicación de técnicas de relajación.
5- La motivación, el tener un objetivo vital.
La coordinación de estos cinco puntos en un
esquema vital asegura la prevención de la enfermedad y lograr
un estado de salud cada vez más satisfactorio y, por tanto, autocompensador
de los posibles esfuerzos que cueste mantener este esquema vital.
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El concepto de "estar
en forma"
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Durante mucho tiempo se ha propugnado, indiscriminadamente,
la práctica del ejercicio físico como medio eficaz para estar
en forma. La actual medicina deportiva, así como los estudios
de longevidad humana, han venido a matizar este hecho.
Los datos que hay referentes al deporte indican
que los deportistas de competición tienen promedios de vida inferiores
a la media. Son los que practican un deporte de mantenimiento,
sin esfuerzos brutales, pero con regularidad y asiduidad, los
que realmente logran una mayor longitud de vida, hecho, por otra
parte, que es un exponenete de un mejor estado de salud.
Este hecho ya lo conocían los griegos, grandes
promotores del deporte, al asignar la máxima importancia olímpica
no a deportes individuales, sino al pentatlón o al decatlón, esto
es, a la media obtenida en cinco o en diez competiciones olímpicas.
Se consideraba más perfecto al deportista que podía obtener una
media elevada en un conjunto de pruebas que no al que, dedicado
monográficamente a una actividad, obtenía en ella los mejores
logros. En suma, se premiaba al desarrollo completo y armonioso
del organismo, y no a una especialización unilateral.
Hoy en día se utiliza mucho el concepto de "estar
en forma", que en ocasiones es díficil de definir por ser
muchos los factores que en él están implicados. Según el Consejo
de Educación Física y Deportes de los Estados Unidos, se define
la buena forma física como "la capacidad de llevar a cabo las
tareas diarias con eficacia, permitiendo suficiente energía para
el tiempo de ocio y para enfrentarse a emergencias imprevistas".
En el concepto de buena forma física entran
diversos componentes. Los principales son:
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- La fuerza muscular, definida como el máximo de fuerza que
un músculo o grupo de músculos puede realizar en una contracción.
- La resistencia muscular, o tiempo que unos determinados músculos
pueden seguir realizando una tarea.
- La velocidad que se puede alcanzar en la carrera.
- La flexibilidad, o capacidad del organismo de adoptar diversas
formas en el espacio. Depende de la movilidad articular, y esta,
a su vez, tanto de la propia articulación como de los músculos,
tendones y ligamentos que la controlan.
- La habilidad, o capacidad de realizar una tarea con finura
y destreza.
- La capacidad de reacción ante un estímulo, o tiempo de reacción
ante el mismo.
- A estos factores, puramente físicos o fisiológicos, suele
añadirse también la motivación o estímulo competitivo como factor
psicológico importante que acompaña las anteriores condiciones.
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Los programas de ejercicios
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La preocupación por el mantenimiento de la forma
en la sociedad actual se ha plasmado en la realización de numerosos
programas, cursos o tipos de ejercicio. Podemos establecer diversas
clasificaciones de los más usuales.
Así, según el objetivo que se pretenda conseguir,
habrá, por una parte, programas para el mantenimiento y, por otra,
programas para la competitividad. Mientras que los primeros responden
todos ellos a unos principios generales (desarrollo y mantenimiento
armonioso del organismo), los segundos varían según la capacidad
concreta que se pretende desarrollar: fuerza, resistencia muscular,
velocidad, habilidad, etc.
Es también importante la distinción entre ejercicio
y deporte. Mientras que el ejercicio supone una programación esencialmente
individual, que busca la mejora de las propias capacidades, el
deporte introduce el factor competición (lo que, por otra parte,
supone una gran motivación) y, generalmente, la constitución de
equipos, lo que refuerza los aspectos sociales y formativos de
la personalidad.
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Principales programas
propuestos
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Repasando, desde los más simples a los más sistematizados
programas propuestos a la población en general para el mantenimiento
físico, podemos enumerar:
- Para la mayoría de la población, sedentaria,
que no realiza ejercicio habitualmente, y que quiere iniciar un
programa de mantenimiento, la mejor forma de comenzar es simplemente
andar. Se debe dar un paseo rápido de al menos media o una hora
al día, preferiblemente en ambiente no polucionado (parques, jardines,
extrarradio). De no poder disponer de tiempo para esta actividad
será esencial, al menos, andar este mismo tiempo en los desplazamientos
habituales por la ciudad, sumando al fin del día los desplazamientos
realizados hasta dar este total.
- Una actividad algo más intensa consiste en
la realización de ejercicios sencillos y regulables, que para
el principiante deberán incluir siempre el control del pulso.
Entre ellos destacan el footing o el jogging, y de modo muy recomendable,
el ciclismo. Como ventajas del ciclismo destacan la graduación
del esfuerzo, la no importancia del peso corporal (que sí importa
en el footing) y la postura horizontal izada, que favorece la
respiración diafragmática.
Se puede adoptar un plan de ejercicios sistemático.
Los llamados aerobics pueden definirse como ejercicios físicos
que movilizan de forma rítmica grandes masas musculares de forma
sostenida, requiriendo, por ello, un elevado consumo de oxígeno.
Por otra parte, hacia 1960 se comenzó a poner de moda el llamado
entrenamiento isométrico, basado en los trabajos del fisiólogo
alemán Erich Müller, y que afirmaba que con pocas contracciones
isométricas diarias se conseguían grandes incrementos en la fuerza
máxima del músculo.
- Existen, finalmente, programas completos de
ejercicios físicos para el mantenimiento muy popularizados. Uno
de los más conocidos es el programa BX, de las Reales Fuerzas
Aéreas Canadienses, preparado para mantener una forma física lo
suficientemente correcta como para responder a una exigencia súbita
de actividad aún en periodos largos de inactividad. Dado el éxito
del programa 5BX para los hombres, se realizó posteriormente el
programa XBX para las mujeres.
Ambos programas se componen de unas tablas de
ejercicios progresivos, seis para el de hombres y cuatro para
el de mujeres. Cada tabla consta de una serie de ejercicios que
suponen precalentamiento general, entrenamiento de los grupos
musculares más importantes (abdominales, espalda, brazos) y finalmente,
ejercicios de marcha, carrera y saltos estacionarios para el mantenimiento
cardiorrespiratorio.
El tiempo de cada sesión se estima en unos 11
minutos repartidos de la siguiente forma: dos minutos de precalentamiento,
un minuto para cada grupo de ejercicios musculares (o sea, tres
en total), y seis minutos para el último ejercicio. Este último
ejercicio se puede sustituir por una carrera de 1,5 km, o por
andar rápidamente 3 km en un tiempo prefijado. Como puede verse,
se trata de un programa muy completo, que requiere poco tiempo
de ejecución, y del que pueden obtenerse beneficios muy positivos.
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Los programas en los
Centros de Fitness
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Todas estas aproximaciones al objetivo "estar
en forma" son muy interesantes, pero adolecen de la falta de adaptación
individual. Por ello, los Centros de Fitness adaptan actividades
y programas con las siguientes características:
1- Deben ser siempre bajo dirección médica,
controlando la progresión del esfuerzo y evitando problemas de
adaptación al mismo.
2- Deben ser individualizados, adaptando cada
programa a las capacidades, limitaciones, objetivos y motivaciones
de la persona concreta.
3- Deben integrar un conjunto de medios físicos:
no sólo el ejercicio, sino la hidroterapia, el masaje, las técnicas
de electroterapia, etc.
4- Deben atender al organismo en su conjunto,
atendiendo también a la dietética, parte importantísima del mantenimiento
físico.
5- Deben atender, igualmente, al enfoque personal,
es decir, considerando al hombre como una integridad psico-física,
y por tanto potenciando los métodos de relación así como las técnicas
de orientación y de motivación vocacional.
Este es, precisamente, el objetivo de los Centros
de Fitness, que son algo más que un gimnasio, algo más que un
centro de dietética, algo más que un centro de estética: son centros
en los que, mediante la programación individual de una serie de
técnicas, se consigue el mantenimiento físico y emocional, y la
integración y orientación vital, consiguiendo así una auténtica
promoción de la salud y posibilitando el goce de la vida, el disfrute
de la existencia.
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