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Banco
de Artículos > Obesidad / Nutrición / Endocrinología
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La distribución de grasa abdominal y la hepatopatía
del obeso. Indices antropométricos como factores de riesgo
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Dr. J. A. Oller Montes
Fecha de Publicación:
Noviembre de 1995
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Resumen
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La obesidad abdominal o troncular es un factor
de riesgo para las perturbaciones hepáticas. La reducción de peso
con una dieta adecuada, acompañada o no de tratamiento farmacológico
(dF), corrige las cifras de aminotransferasas. La pérdida de peso
también normaliza la mayoría de los parámetros bioquímicos alterados
en la obesidad abdominal. Los índices que mejor se relacionan
como factores de riesgo para la hepatopatía del obeso son el índice
cintura/muslo y el índice cintura/altura. En nuestro estudio,
la reducción de peso normalizó las cifras de ALAT, ASAT y GGT
en la mayoría de los pacientes. El 76,5% de las mujeres con elevación
de las aminotransferasas presentaban una obesidad abdominal. Los
parámetros analíticos alterados se normalizaron. La glucosa y
triglicéridos en mujeres, y la glucosa y ácido úrico en hombres,
no tuvieron cambios significativos. En mujeres, el análisis simple
de regresión mostró asociaciones importantes entre las cifras
de ALAT con el perímetro de la cintura, y los índices cintura/muslo,
cadera/muslo y cintura/altura. Los índices que mejor coeficiente
de regresión presentaron fueron los de cintura/muslo y cintura/altura.
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Objetivos del estudio
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Este estudio tiene como objetivo evaluar:
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- Si la distribución de grasa troncular es un factor de riesgo
para las perturbaciones del hígado en la obesidad.
- Determinar cuál de los índices antropométricos es el más útil
predictor como factor de riesgo.
- Si la disminución de peso normaliza las cifras de aminotransferasas.
- Establecer si entre el comienzo del estudio y después de normalizadas
las aminotransferasas, hay diferencias significativas entre
medidas e índices antropométricos (peso, cintura, cadera, muslo,
BMI, índice cintura/cadera, índice cintura/altura, índice cintura/muslo
e índice cadera/muslo), tensión arterial sistólica y diastólica
y parámetros hematológicos y bioquímicos (glucosa, colesterol,
triglicéridos, ácido úrico).
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Diseño
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Este estudio epidemiológico compara la relación
entre medidas e índices de obesidad: peso, perímetro de cintura,
BMI, índice cintura/cadera, índice cintura/muslo, índice cadera/muslo
e índice cintura/altura y las cifras de aminotransferasas, parámetros
bioquímicos (glucosa, triglicéridos, colesterol, ácido úrico)
y tensión arterial sistólica y diastólica.
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Introducción
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Hace casi 40 años que J. Vague (1) sentó las
bases para una clasificación anatómica de la obesidad en relación
con la distribución regional de la grasa corporal, distinguiendo
dos tipos básicos: la obesidad androide y ginoide (Figuras 1 y
2). Estos trabajos fueron de enorme importancia, ya que relacionaban,
por primera vez, la topografía de la grasa como indicador de riesgo.
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Figura 1. Mujer con obesidad abdominal
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Figura 2. Joven con sobrepeso ginoide
o gluteofemoral
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A estas primeras aportaciones siguieron trabajos
de Björntorg (2), Larsson (3) y Kissebach (4), que confirmaron
el riesgo para la salud de la distribución abdominal de la grasa
y su relación con trastornos crónicos relacionados con la obesidad,
como hipertensión (5), dislipemia (6), resistencia a la insulina
e intolerancia a la glucosa (7) y enfermedades cardiovasculares
(8). Específicamente, estos riesgos ocurren cuando la grasa se
acumula en las vísceras y no como tejido adiposo subcutáneo (9).
Hace también más de 40 años que Zelman (10)
relacionó alteraciones histológicas hepáticas con la obesidad.
Ludwin (11), en 1980, propuso el nombre de esteatohepatitis
no alcohólica para hacer referencia a la hepatopatía asociada
a la obesidad en pacientes no alcohólicos. Aunque es objeto de
debate que tales cambios se deban a la obesidad propiamente dicha,
o a otros trastornos independientes pero asociados con ella, se
acepta, de forma bastante generalizada, una hepatopatía propia
del obeso (12).
La acumulación de lípidos dentro de los hepatocitos
es un hallazgo frecuentado en las biopsias de hígado. Su importancia
clínica depende de la extensión, tipo de lípidos depositados y
de su etiología. Los desórdenes metabólicos como la obesidad,
la diabetes y el alcohol son causas frecuentes de hígado graso.
En la obesidad, los lípidos se acumulan en los
hepatocitos en forma de grandes vacuolas que desplazan el núcleo
(esteatosis macrovacuolar). Los hepatocitos cargados de grasa
pueden romperse y formar un quiste de grasa, lo que provoca una
reacción inflamatoria que puede evolucionar a fibrosis y cirrosis
hepática (Figura 3).
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Figura 3. Esteatosis severa de un paciente
con obesidad mórbida
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La patogénesis del hígado graso es compleja,
aunque el hígado puede responder a un flujo aumentado de ácidos
grasos incrementando la esterificación a triglicéridos, oxidación
y formación de cuerpos cetónicos. Hay, sin embargo, una limitación
en esta tasa de oxidación y su capacidad de segregar triglicéridos
en forma de VLDL; cuando se supera esta capacidad, los triglicéridos
se almacenan dentro de los hepatocitos.
Recientemente, ha sido descrita una correlación
importante entre el grado de infiltración grasa del hígado y la
distribución abdominal de la grasa en pacientes con obesidad grado
III (13). El aumento de la cantidad de grasa visceral puede conducir
a un incremento de los ácidos grasos que llegan al hígado, vía
portal, con un aumento en la secreción y síntesis de triglicéridos
y VLDL con un desarrollo a hígado graso, potenciado por la hiperinsulinemia.
Aunque, actualmente, disponemos de técnicas
con gran fiabilidad para medir la grasa intraabdominal como la
tomografía axial computarizada, resonancia magnética nuclear,
absorciometría de Rayos X de dos energías (DEXA), resultan costosas
y poco accesibles en estudios epidemiológicos.
Nosotros decidimos establecer la relación entre
las alteraciones de las aminotransferasas en pacientes con algún
grado de obesidad y la distribución abdominal o troncular de la
grasa. ¿Qué medidas o índices antropométricos es el más útil predictor
de riesgo para las perturbaciones del hígado en la obesidad? Así
como la evolución en las cifras de aminotransferasas con la reducción
de peso y qué cambios se habían producido en las características
físicas y bioquímicas de estos pacientes, entre el principio y
final del estudio.
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