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Banco
de Artículos > Menopausia
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Masa ósea en la menopausia. Evaluación y tratamiento
no hormonal (2ª Parte)
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Evolución de la masa
ósea
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La masa ósea se va incrementando durante la
fase de crecimiento, llegando a un pico máximo hacia los 35 años,
aproximadamente. A partir de entonces, se produce una pérdida
fisiológica inferior al 1 % anual.
Con la caída estrogénica que se produce durante
la menopausia, se llega a una pérdida acelerada de masa ósea que
puede suponer del 3 al 10% anual. Ello supone que, en los 10 años
posteriores a la menopausia, una mujer puede perder la mitad de
la masa ósea que perderá a lo largo de su vida.
Posteriormente, la pérdida es menor al 1 % anual
a partir de los 15-20 años de menopausia.
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Repercusión de la pérdida
de masa ósea sobre la arquitectura y la resistencia óseas
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La pérdida de masa ósea detectada por densitometría
supone, a nivel estructural, una disminución del grosor cortical
y un adelgazamiento progresivo de las trabéculas.
El adelgazamiento trabecular suele terminar
en rotura de la trabécula, por tanto, ésta pierde su función de
sostén. Las primeras trabéculas que se rompen son las secundarias,
posteriormente lo hacen las principales y, por último, claudica
el hueso, rompiéndose bien de una forma espontánea, o bien por
un trauma mínimo.
A medida que el hueso pierde masa ósea, su resistencia
a los traumatismos disminuye.
Una vez perdida la continuidad de una trabécula
por rotura, dicha continuidad no se restituye. Por eso, la pérdida
de masa ósea se corresponde, más o menos linealmente, con la pérdida
de resistencia ósea.
Ahora bien, la ganancia de masa ósea que comportan
los diversos tratamientos de la osteoporosis no se corresponde
linealmente con la ganancia de resistencia, debido a que se refuerzan
las trabéculas existentes pero no se restituye la continuidad
de las trabéculas perdidas (Figuras 4, 5 y 6).
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Figura
4. Osteoporosis
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A:
Fractura trabecular reciente
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Disminución
de masa ósea por unidad de volumen, hasta un nivel
tal, que pone al sujeto en grave peligro de sufrir una fractura
espontánea o por traumatismo mínimo.
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Figura
5. Tipos de fracturas vertebrales
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Normal
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En cuña
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Por aplastamiento |
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Figura
6. Localización de las fracturas
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Evaluación de
la masa ósea
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Radiología simple (Figura
7)
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Figura
7. Diagnóstico radiológico
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Anteriormente, el grosor cortical se valoraba
en relación al cortical de los huesos largos, y a las modificaciones
que experimentaban las trabéculas ojivales del cuello femoral
en la radiografía simple, pero la discrepancia interobservador,
la necesidad de una pérdida del 30% para ser detectable y el advenimiento
de nuevas técnicas, ha hecho que todos estos parámetros dejen
de utilizarse en la actualidad.
La radiografía simple es útil para la detección
de fracturas osteoporóticas. Las localizaciones más frecuentes
de dichas fracturas son el radio distal, las vértebras y el cuello
femoral.
Las fracturas vertebrales osteoporóticas son:
- Deformidad en forma de cuña por el aplastamiento
anterior de la vértebra.
- Deformidad por el aplastamiento, en el que se pierde altura
de una forma uniforme.
- Hundimiento de las plataformas.
La deformidad aislada de la parte posterior
de la vértebra obliga a descartar otras patologías, como metástasis
o mieloma.
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Métodos de medición
de la densidad mineral ósea (DMO)
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- La absorciometría fotónica dual por fuente
de RX (DEXA) es la técnica más utilizada actualmente, tanto por
su precisión, exactitud e irradiación, como por el tiempo de exploración,
resolución de la imagen y estabilidad de la fuente.
Los resultados que proporciona no son en realidad
valores densitométricos de masa por volumen (g/cm3),
sino de masa por superficie (g/cm2),
pero la correlación con los valores reales -así se puede observar
en los estudios de exactitud realizados- es muy buena (1 a 2%
de error).
Las exploraciones se realizan en el fémur proximal,
en columna lumbar (L1-L4) anteroposterior y, a veces, en radio
distal y cuerpo entero. La exploración refleja la densidad conjunta
corticotrabecular. La DMO de cuerpo entero es poco sensible a
las variaciones del hueso trabecular y útil para valorar el hueso
cortical (Figuras 8, 9, 10 y 11).
Ver
Figuras 8, 9, 10 y 11
- La tomografía computerizada cuantitativa (TCC)
ha demostrado gran precisión y exactitud, proporciona valores
realmente densitométricos (g/cm3) y analiza el hueso trabecular
excluyendo el cortical y el extraóseo.
La irradiación que provoca (100 a 1.000 mRem
por 1 a 2 la DEXA), el elevado precio y la habitual sobresaturación
de estos aparatos por otras técnicas, hacen que se utilice poco.
- Los ultrasonidos son una técnica que no evalúa
estrictamente la masa ósea. Probablemente, aporta datos sobre
la conectividad de las trabéculas. Algún estudio controlado demuestra
capacidad predictiva de riesgo de fracturas. Actualmente, sólo
mide los huesos periféricos.
- La RNM ha empezado a utilizarse para la detección
de la DMO, además, aporta datos sobre la arquitectura ósea.
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