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De todos es conocida la gran utilidad de los
peelings en Medicina Estética. Su finalidad es remover el estrato
córneo y suprimir las capas más superficiales de la piel, con
el objetivo de eliminar arrugas, manchas, queratosis y provocar
una regeneración, dando un aspecto más lozano y radiante al cutis.
El empleo de ácido tricloroacético ha sido apoyado
y defendido por numerosos trabajos y publicaciones en revistas
de dermatología desde principios del siglo XX. No es nocivo para
el ser humano ya que, al aplicarlo tópicamente, no produce toxicidad
cardíaca, hepática, renal ni reacciones alérgicas, por no absorberse
debido a su neutralización en el plexo dérmico superficial. Así
lo explican L. Seth, Matarasso y cols., en su publicación de 1990.
Las características físico-químicas de acuerdo
con el Index Merck de Química, son:
- Peso molecular: 163,40
- Aspecto de cristales finos delicuescentes y con olor característico
- Se obtienen por oxidación del hidrato de cloral con ácido nítrico
(Parkes, Hollinsghead. Chem. & Ind., Londres, 1954). Patentado
por Eaker, USA, 1958, Montsanto
- Soluble en agua; 0,10 partes
- Muy soluble en éter y etanol
Usos:
- Como herbicida en combinación con Dalapon
- Para microscopía como fijador y decalcificador
- En precipitación de proteínas
- En procesos de síntesis orgánicas
- Para remover la epidermis en caso de tatuajes y verrugas
- Como tratamiento del envejecimiento cutáneo
Como sabemos, es un producto altamente corrosivo,
poderoso y de difícil manejo.
En la actualidad, presenta problemas a nivel
de la profundidad de penetración y obtención de resultados homogéneos
en las zonas faciales, lo que ha mejorado con la aparición del
New-peel de Obagi y, posteriormente, con el Soft-peel de J.M.
Trauchessec y R. Vergereau. Estos productos han revolucionado
la técnica del peel de TCA.
El TCA masque de Rômulo Méne y Lawrence Moy
está abriendo un nuevo camino con una técnica mucho más simple
y controlable, aunque evidentemente sólo puede ser utilizada cuando
ya se tiene práctica en el manejo del TCA. Con este producto tenemos
muchos menos problemas de eritema e hiperpigmentación postpeel.
Por su formulación química, al ser quelado, reduce la velocidad
de penetración y con ello su profundidad.
No se conoce ningún caso de hiperpigmentación
severa ni de cicatriz hipertrófica, hipopigmentación o infección.
Después de hacer una revisión sobre los distintos
trabajos que se han publicado a nivel mundial sobre TCA, lo que
me pareció más interesante fue un trabajo de B.R. Nelson, D.J.
Fader, M. Guillard, G. Majmudar y T.M. Jhonson.
Con la aplicación de Solución TCA 35% tópica,
sobre piel con lesiones actínicas y posteriores estudios de microscopía
electrónica por biopsia, se observaban los siguientes cambios:
- Restauración de la polaridad epidérmica
- Aumento del colágeno tipo I
- Disminución de las vacuolas citoplasmáticas
- Aumento de la actividad de los fibroblastos
- Disminución de la elastosis solar dérmica
En el Centro de Barcelona empezamos a utilizar
este producto en julio de 1995, al volver del Congreso Carioca
de Río de Janeiro, donde había conocido a R. Méne y los resultados
de su trabajo con la máscara de TCA.
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