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Banco
de Artículos > Dermocosmética
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Peeling profundo con fenol e intermedio con ácido
pirúvico
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Dres. J. L. Cisneros;
M. Martí; R. Singla
Clínica Dermatológica
y Escuela Multidisciplinaria de Cosmética y Láser. Barcelona.
Fecha de Publicación:
Mayo de 1995
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Resumen
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En este estudio se describen las técnicas de
aplicación del peeling con ácido pirúvico y con fenol. Asimismo,
se señala la diferencia sustancial entre uno y otro: con el ácido
pirúvico se consigue una profundidad de acción a nivel de la dermis
papilar y reticular superior, mientras que con el fenol puede
llegarse a la dermis reticular media. Esto dará lugar a importantes
modificaciones tisulares con neoformación de fibroblastos, colágeno
y una angiogénesis notable, que serán los responsables de los
grandes cambios de regeneración dermo-epidérmica. Ambos peelings
pueden considerarse como los más activos, dentro de los utilizados
actualmente. El fenol es el que tiene más poder modificador pero,
en su contra, puede señalarse el posible efecto tóxico cardio-respiratorio.
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Introducción
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En la actualidad, estamos viviendo un momento
de gran auge dentro del campo de la dermocosmética, principalmente
de las técnicas relacionadas con el rejuvenecimiento facial y
corporal, cuya finalidad es proporcionar al paciente una mejor
imagen exterior.
Entre los especialistas y dentro de estas técnicas,
han despertado un interés inusitado los diferentes tipos de peelings,
desde los denominados de acción superficial, como el es el caso
de la resorcina o los modernos alfa-hidroxiácidos (1), a los de
acción intermedia, con el ácido tricioroacético (2) o los profundos,
con el fenol controlado (3,4).
Cada uno de estos peelings han sufrido diversas
modificaciones por diversos autores, con la pretensión de potenciar
el efecto terapéutico pero, en realidad, no son otra cosa que
pequeñas variaciones de un mismo método, cuya finalidad última
va a ser el obtener el mismo resultado (5), con el inconveniente,
incluso, de que se pueda presentar alguna alteración o complicación
no deseable.
Los tres tipos de peelings actúan a distintos
niveles de profundidad en la piel y, por tanto, con una intensidad
de acción progresivamente superior sobre la misma. Esto hace que
cada uno de los peeling posea unas orientaciones terapéuticas
e indicaciones clínicas bastante específicas (6), así como la
obtención de unos resultados terapéuticos claramente diferenciados
(7).
No cabe duda de que con el peeling de fenol
se consiguen unos éxitos tan espectaculares en el tratamiento
del fotoenvejecimiento y en la corrección de las arrugas (8),
que no tiene parangón con ningún otro tipo de peeling o técnica
cosmetoquirúrgica, como pueden ser la dermabrasión mecánica o
quimio-cirugía (9,10,11).
Sin embargo, presenta una serie de condicionamientos
muy estrictos y concretos a la hora de su aplicación, con el fin
de evitar cualquier eventual complicación, que suele ser excepcional
si el especialista practica una técnica depurada y se ajusta a
los protocolos establecidos.
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Generalidades
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El peeling con fenol, a una concentración del
45 al 55%, produce una exfoliación química profunda, y se aplica
sobre la superficie de la piel para producir un efecto corrosivo
(4,12) sobre la misma, pero de una manera perfectamente controlada.
El fenol (ácido carbólico, C5H5OH)
es un hicrocarburo aromático, derivado de la brea de hulla a concentraciones
elevadas y con un efecto precipitante de las proteínas, que causa
una rápida desnaturalización y coagulación de la queratina superficial
epidérmica, dificultando su absorción y difusión, a la vez que
actúa sobre las capas dérmicas más profundas.
Al 50%, el fenol produce un efecto queratolítico
y destruye los puentes sulfuros de las células de la capa de queratina,
dando lugar a una importante alteración dérmica. La dilución del
fenol en agua, contrariamente a lo que ocurre normalmente con
otras sustancias químicas, hace que su efecto sea mayor, y no
más débil (4,13) como sería lógico.
Conviene tener presente que los mejores resultados
se consiguen cuando existen numerosas glándulas sudoríparas y
sebáceas en la zona de la piel que se vaya a tratar, ya que la
regeneración epidérmica se produce a partir de estos anejos cutáneos,
y la de la dermis a través del colágeno neoformado, lo cual dará
lugar al relleno de las arrugas.
Estos cambios se constatan dentro de la primera
semana para la epidermis y durante la segunda semana para la dermis
(8).
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Indicaciones
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El peeling químico profundo con fenol está indicado,
principalmente, en el tratamiento de la piel fotoenvejecida, con
daño actínico manifiesto (lentigos, queratosis seborreicas, queratomas);
en la corrección de las arrugas profundas (peribucales) y medias
(mejillas, frontales), así como para ciertas cicatrices y melasmas
(6). Los defectos cosméticos desaparecen, así como las lesiones
precancerosas y pigmentadas.
Las arrugas desaparecen transcurridas unas semanas
y la piel adquiere un aspecto liso, terso y suave, dando lugar
a un aspecto rejuvenecedor sorprendente.
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Contraindicaciones
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Dentro de este apartado, se hallan las personas
con piel del tipo IV y V (pieles oscuras), con tendencia a presentar
hiperpigmentaciones; las personas con piel fláccida y sobrante,
más propias para un lifting y las pacientes con sensibilidad solar
(7) o piel delicada e intolerante.
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Técnica de aplicación
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Antes de la aplicación del peeling con fenol
es fundamental la selección del paciente, siendo ideal aquél que
posea una piel clara y ojos claros.
Es de vital importancia informar al paciente,
de una manera pormenorizada y detallada, sobre las verdaderas
y óptimas posibilidades de la técnica, sus riesgos, efectos que
aparecerán durante las diferentes fases del tratamiento, desfiguración
durante los primeros días del postoperatorio, así como de las
estrictas precauciones que debe tomar respecto a las exposiciones
al sol (3,4,12) durante los primeros meses posteriores al peeling.
En todo momento, se debe tener muy en cuenta
el estado psíquico del sujeto, ya que un/a buen/a candidato/a
al peeling con fenol debe ser anímicamente equilibrado, sereno,
tranquilo, responsable y capaz de asumir su estado de paciente
(6), así como cumplir con las normas y directrices que le marque
el médico.
También conviene que se realice un examen previo
preoperatorio, tanto clínico como analítico, con electrocardiograma
y radiografía de tórax, ya que el fenol es potencialmente un tóxico
cardiorrespiratorio si se absorbe con rapidez desde la piel, riesgo
que se minimiza si la técnica se ejecuta con precisión y lentitud
extrema.
En el quirófano, la colaboración de un anestesista
es muy importante, sobre todo, para el control de la sedación
profunda del paciente y como medida de seguridad ante una eventual
complicación que pueda presentarse; además, aporta una mayor tranquilidad
y seguridad durante la intervención, sin olvidar los actuales
aspectos legales.
En el momento de iniciar el peeling, la cara
se divide en seis unidades anatómicas que se tratan sucesivamente
y con un intervalo de tiempo entre ellas de 10 a 15 minutos, para
evitar un posible cúmulo tóxico del fenol: frente, mejillas, tanto
izquierda como derecha, región peribucal, nasal y, por último,
las regiones perioculares.
Se limpia la cara completamente y de forma minuciosa
con alcohol y acetona. A continuación y según la técnica de Baker,
se pincela lentamente la piel con la solución de fenol hasta alcanzar
el tono blancoescarchado, llegando al límite del cabello y al
borde inferior mandibular (3,4,12).
Hay médicos que aplican el método oclusivo de
Litton, utilizando para ello esparadrapo, vendajes e incluyendo
ciertas variantes, bastante superfluas y que han denominado máscaras,
con la vana intención de querer hacer creer que se trata de un
nuevo método.
Nosotros preferimos el método sin oclusión,
ya que permite visualizar y controlar mejor la evolución del postoperatorio
y, sobre todo porque, cuando se ha llegado a la conclusión de
la técnica correcta del peeling profundo de fenol, no requiere
ninguna otra modificación para potenciar su efecto, ya que es
suficientemente activo y eficaz (5,13). Los cuidados postoperatorios
son fundamentales para conseguir unos buenos resultados.
Durante las primeras horas (6-8 horas), se administran
calmantes y sedantes, ya que es el período durante el cual los
pacientes pueden notar verdaderas molestias. Transcurridas estas
primeras horas, aparecerá un importante edema de la cara que será
máximo a las 24 horas, con hinchazón y deformidad muy notables.
Durante este período de tiempo es aconsejable que el paciente
y sus familiares no observen estos cambios, debido al aspecto
desagradable que muestran y al impacto que pueden provocar.
Se aplicarán compresas impregnadas con soluciones
astringentes y antisépticas (sulfato de zinc, ácido bórico, etc.),
nebulizaciones frecuentes de agua de avena y duchas suaves de
la cara para mantener las zonas tratadas limpias de exudaciones.
Además, para evitar la desecación de la piel
y la formación de costras, se aplicarán antibióticos locales en
forma de pomada, incluso asociando vaselina e hidrocortisona de
baja concentración, ya que durante estos días se mantiene el edema
de la cara y con abundante exudación. A los 2-3 días, el edema
e hinchazón de la cara remiten de una forma manifiesta.
A la semana, pueden aplicarse cremas emolientes
e hidratantes y, a los 15 días, el paciente ya podrá incorporarse
a su vida social o laboral normal, utilizando fotoprotectores
de alto índice de protección, por lo menos durante 6-8 meses (6).
El color rosado de la piel se atenuará en el
transcurso de 2 a 4 meses, pudiéndose aplicar maquillajes, unidos
a los fotoprotectores (Figuras 1 y 2).
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Figura 1: Paciente de 54
años de edad, con arrugas de la cara muy manifiestas
por un fotoenvejecimiento prematuro.
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Figura 2. Pasados tres meses, las lesiones
post-peeling han remitido, la cara ha adquirido su aspecto
normal y las arrugas han desaparecido, adquiriendo la piel
una tersura y suavidad notables.
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Complicaciones
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Pueden describirse trastornos secundarios de
la pigmentación de la piel, que aparecen a los 3-6 meses del postoperatorio,
pero pueden tratarse y solucionarse, perfectamente, con una terapia
dermatológica despigmentante adecuada.
También cabe la posibilidad de que se presenten
múltiples quistes de milium (transcurridos 4-6 meses), como en
cualquier proceso cicatricial, pero se pueden eliminar fácilmente.
Las alteraciones cardíacas, renales e infecciosas
suelen ser excepcionales y las cicatrices secundarias son raras
si se practica una técnica correcta (14). A pesar de ello, pueden
observarse en algunas regiones propensas como el labio superior
y ramas maxilares inferiores, que responderán bien a las infiltraciones
con corticoides.
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Comentarios
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Recopilando los resultados obtenidos por diferentes
autores (14,15) con varios años de experiencia, y comprobados
por nosotros en el tratamiento del rejuvenecimiento facial (16),
con presencia de alteraciones degenerativas e inestéticas y en
la eliminación de arrugas, se ha llegado a la conclusión de que,
valorando sus pros y contras y puesto que la técnica ha mejorado
notablemente en estos últimos años, el peeling con fenol se presenta
como el mejor procedimiento, sin competencia con otras técnicas
quirúrgicas; por supuesto, aplicado correctamente por un especialista
cualificado.
No sólo normaliza la piel, sino que le proporciona
un aspecto y una textura tan increíbles que el aspecto de la persona
es de un rejuvenecimiento sorprendente, sin modificar por ello
la propia fisonomía.
Creemos necesario subrayar que estas técnicas
comentadas, altamente agresivas, pero de grandes resultados y
pocos riesgos, deben ser ejecutadas siempre por especialistas
experimentados que, además, también pueden solucionar eventuales
complicaciones, con independencia de su mayor o menor valoración
clínica.
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