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Potenciales efectos de la melatonina en el envejecimiento
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Dres: D. Acuña Castroviejo,
M. Macías, E. Crespo, M. Arauzo, J. León, M. Martín, G. Escames,
F. Vives, J. R. Cabo Soler y J. Moreno Mercer
Fecha de Publicación:
Junio de 1996
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Resumen
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El envejecimiento es un proceso lento e irreversible,
que lleva a la debilitación de las funciones del organismo. Una
de las primeros estructuras afectadas por el envejecimiento es
el SNC, a la disminución de la función neuronal se suma la pérdida
de neuronas no sustituibles. Datos experimentales y clínicos sugieren
en este proceso un papel para lo melatonina, hormona neuro-endocrina
secretada, sobre todo, por la glándula pineal. Su síntesis es
rítmica y alcanza mayor nivel durante la noche. El pico nocturno
de melatonina sirve al SNC para sincronizar determinados ritmos
endocrinos y no endocrinos. Estudios recientes permiten plantear
la hipótesis de que esos y otras funciones de la melotonina son
consecuencia de su función principal, un protector celular conservada
evolutivamente como depurador de radicales libres y como regulador
de sistemas antioxidantes.
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Introducción |
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El envejecimiento es un proceso irreversible
con diversas manifestaciones físicas y conductuales, y sin una
causa específica que lo produzca. A lo largo de la vida, una combinación
de déficits, enfermedades no detectadas y mecanismos compensatorios
imperfectos pueden debilitar finalmente las funciones orgánicas.
En el sistema nervioso central no se ha identificado ningún factor
concreto que lleve a su envejecimiento, y las alteraciones observadas
en él se han descrito como un descenso progresivo en la función
neuronal.
Durante el envejecimiento, la mayoría de las funciones de los
diversos órganos y tejidos del organismo van disminuyendo su actividad,
bien por alteraciones en la actividad metabólica celular, bien
por procesos que afectan a dichas células,. Entre los primeros,
cabe destacar el aumento progresivo de los radicales libres como
causa directa de la afectación metabólica, mientras que entre
los segundos, los depósitos de sales y el déficit de riego sanguíneo
afectan la función y el aporte de nutrientes, respectivamente.
La glándula pineal, el órgano endocrino responsable de la producción
circadiana de la melatonina, se localiza en el centro del encéfalo.
Se trata de una estructura circunventricular, es decir, próxima
al tercer ventrículo cerebral, y fuera de la barrera hemato-encefálica.
Esta situación le confiere dos de sus características principales:
- Es una estructura susceptible de ser regulada, tanto por estructuras
centrales como por factores periféricos.
- Sus productos de secreción, principalmente la melatonina, son
liberados a la circulación sanguínea periférica y central, así
como al líquido cefalorraquídeo.
La característica principal de la melatonina es que se sintetiza
rítmicamente, con una alta producción nocturna. Tanto su secreción
circadiana como su regulación por el fotoperíodo, son comunes
en todos los vertebrados. La melatonina se transporta por la sangre
a todos los tejidos del organismo, donde entra y se acumula, principalmente,
en el núcleo celular. Recientemente, se ha caracterizado un receptor
nuclear de melatonina, lo que puede explicar los efectos genómicos
descritos para esta hormona.
La glándula pineal, como cualquier otra estructura, envejece con
la edad. La principal característica del envejecimiento pineal
es el cúmulo de sales de calcio (calcificaciones) que, si bien
no afectan al pinealocito directamente, va paralelo a la disminución
de la función de este órgano. Como consecuencia, se produce una
significativa disminución de melatonina con la edad y, a partir
de los 35-40 años, los niveles plasmáticos de esta hormona descienden
a valores muy bajos.
Datos experimentales y clínicos sugieren un papel para la pineal
en el inicio y desarrollo de la senescencia, correlacionando este
descenso de melatonina con la aparición de las manifestaciones
del envejecimiento.
Durante el proceso de envejecimiento aumenta la cantidad de radicales
libres en las células, lo que conduce a la muerte celular. Una
de las principales consecuencias del envejecimiento es la aparición
de alteraciones motoras, tales como la enfermedad de Parkinson.
Aunque la relación entre Parkinson y dopamina está clara, parecen
estar involucrados en esta enfermedad otros neurotransmisores
y/o neuromoduladores, como es el caso de la melatonina.
La administración crónica de esta hormona produce la desaparición
del temblor en enfermos de Parkinson, y reduce el número en intensidad
de episodios convulsivos en pacientes epilépticos. Además, la
melatonina tiene importantes efectos, similares a las benzodiacepinas,
y comparte con éstas la actividad anticonvulsivante. En definitiva,
hay datos claros que sugieren la participación de la melatonina
en la regulación de la función cerebral, actuando sobre determinados
sistemas neurotransmisores.
A pesar de la importancia potencia¡ de la melatonina en el control
de la actividad neurona¡, así como la relación entre melatonina
y alteraciones motoras en el envejecimiento, todavía faltan conocimientos
suficientes para clarificar, de forma definitiva, esta relación.
La administración iontoforética de melatonina inhibe la respuesta
de las neuronas estriatales en la rata, sugiriendo un papel en
la modulación de los circuitos de control motor, papel que desaparecería
cuando, a lo largo de los años, descienden los niveles de la hormona
y las neuronas estriatales se hacen menos sensibles a la modulación
por la melatonina.
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Melatonina y actividad
cerebral
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Los niveles cerebrales de GABA, el neurotransmisor
inhibidor más importante del cerebro del mamífero, incluido el
hombre, aumentan tras la inyección de melatonina (9). Estos datos
fueron la base de estudios posteriores que demostraron que los
receptores cerebrales de GABA están bajo control de la pineal.
Dichos receptores cambian a lo largo del día, mostrando un ritmo
circadiano con un mínimo en el número de receptores a las 12 de
la noche. La pinealectomía altera dicho ritmo, que puede normalizarse
tras la administración de melatonina (Figura 2). Lo más interesante
es que la administración de dosis fisiológicas de melatonina (50
pg/kg de peso) son suficientes para normalizar dicho ritmo.
A su vez, la melatonina presenta unos efectos muy parecidos a
las benzodiacepinas, con similares efectos anticonvulsivantes,
antimotores, relajantes musculares y ansiolíticos, aunque con
una potencia menor. Los receptores de benzodiacepinas, asociados
al complejo GABAérgico, también presentan un ritmo circadiano
con un pico a las 12 de la noche. De forma similar a los receptores
de GABA, los receptores de benzodíacepinas están bajo control
de la pineal, siendo la melatonina la hormona encargada de sincronizar
el ritmo circadiano de sus receptores.
En consecuencia, los estatus convulsivos observados tras la pinealectomía
en determinados animales de experimentación, y el efecto anticonvulsivante
de la melatonina en estos animales, sugiere una relación entre
melatonina y actividad del complejo GABA-benzodiacepínas. El papel
propuesto para la pineal, como un órgano homeostático que influye
en la excitabilidad del SNC, podría relacionarse con los cambios
en la actividad de los receptores de benzodiacepinas que, a su
vez, inducirían cambios en la actividad GABAérgica.
El papel regulador de la melatonina sobre la actividad del complejo
GABA-benzodiacepinas parece depender, además de la regulación
el ritmo circadiano de los receptores de dicho complejo de, al
menos, otros dos mecanismos. Por un lado, la melatonina regula
la actividad de la bomba de sodio cerebral, con lo que modifica
el potencial de membrana y la excitabilidad neurona. Esto, a su
vez, puede facilitar el efecto de la activación GABAérgica para
inducir hiperpolarización e inhibición de la descarga neuronal.
Pero, por otro lado, la melatonina interacciona con determinados
péptidos derivados del ACTH cerebral para la regulación de los
receptores de benzodiacepinas y así, estos fragmentos de ACTH
pueden actuar como moduladores de la neurotransmisión, reforzando
el papel de la melatonina en la neurorregulación. Esto, a su vez,
puede explicar por qué el aumento de ACTH inducido por el estrés
produce rápidas modificaciones en el complejo GABA-benzodiacepinas.
La ACTH provoca un aumento de R-endorfinas en el cerebro y regula
la síntesis del receptor opioide. La analgesia inducidapor la
melatonina es bloqueada tanto por la administración de naloxone
como de flumazenil, lo que sugiere que algunos de los efectos
de la melatonina dependen de la integridad de los receptores de
benzodiacepinas y opioides. Estudios posteriores han demostrado
que la melatonina puede operar vía sistema opioide endógeno.
Tenemos que considerar aquí la participación del llamado receptor
periférico o mitocondrial de benzodiacepinas, diferente del receptor
central del que hemos hablado. A través de este recéptor, determinadas
benzodiacepinas, como el diazepan, regulan la entrada de colesterol
a la mitocondria estimulada por la ACTH. Ya que la melatonina
es capaz de desplazar al diazepan de su receptor, la hormona pineal
podría así regular la síntesis de los neuroesteroides en el SNC.
Algunos neuroesteroides, como la dehidroepiandrosterona (DHEA)
y el sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEAS), interaccionan
con el complejo GABA cerebral y muestran similar actividad ansiolítica
que la melatonina. A su vez, estos esteroides reducen los niveles
cerebrales de sulfato de pregnenolona, un neuroesteroide excitador
con propiedades antagonistas delGABA.
La melatonina potencia el efecto de la ACTH para producir DHEA
por las glándulas suprarrenales. Ya que la DHEA se ha relacionado
con los procesos de envejecimiento, la falta de melatonina y,
por tanto, la disminución de DHEA que tendría lugar durante el
envejecimiento, serían dos factores directamente relacionados
con los problemas de¡ envejecimiento. Así pues, la falta de DHEA,
entre otras cosas, favorecería la aparición de alteraciones con
la edad al dejar de inhibir, bien directa o indirectamente, la
neurotransmisión GABAérgica. Esto induciría una mayor excitabilidad
neuronal y una mayor tendencia a la generación de radicales libres.
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Melatonina y estrés
oxidativo
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El estrés oxidativo resulta de la acción biológica
de los radicales libres. Este tipo de reacciones producen daño
tisular y patologías neurodegenerativas en muchas situaciones.
Los radicales libres son, además, estimulantes de la liberación
deglutamato, el aminoácido excitador más importante del cerebro
humano. El glutamato se une y activa dos grandes grupos de receptores
en el SNC: los receptores glutamatérgicos ionotrópicos, que se
clasifican en NMDA y no NMDA, y los receptores metabótropos.
Si el glutamato se une a sus receptores ionotrópicos durante demasiado
tiempo, se produce una excesiva excitación neurona¡ o excitotoxicidad.
El proceso de excitotoxicidad lleva a la muerte neurona¡ y generación
de radicales libres que causan un daño cerebral progresivo. Además,
el glutamato puede inducir la formación de radicales de oxígeno
directamente.
Existen pruebas directas de que la melatonina inhibe los receptores
glutamatérgicos ionotrópicos. Así, la melatonina protege las neuronas
de la excitotoxicidad del kainato, un antagonista de un subtipo
no NMDA, tanto in vítro como in vivo. La iontoforesis de melatonina
también ínhíbe de forma dosis-dependiente la excitación del receptor
NMDA in vivo por un mecanismo que involucra a la dopamina y los
canales de calcio. La excitotoxicidad de los receptores NMDA glutamatérgicos
depende de la activación de la calcio-dependiente óxido nítrico
sintetasa (NOS) que, a su vez, produce óxido nítrico (NO).
Aunque el NO es necesario para los procesos de comunicación intra
e intercelular, su producción en exceso es causa de excitotoxicidad.
Recientemente, se ha demostrado que la melatonina regula la actividad
de la NOS, ya que la melatonina se une a la calmodulina impidiendo
que la calcio-calmodulina active a la NOS.
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La Melatonina como
oxidante
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Durante los últimos dos años, la melatonina
se ha revelado como un depurador altamente eficiente de radicales
libres, tanto de radicales hidroxilo (10H) como peroxilo (ROO*).
Los estudios realizados inicialmente in vitro sugieren que la
melatonina es muy efectiva comparada con el antioxidante intracelular
glutation; además, la melatonina es cinco veces más efectiva que
la vitamina E para neutralizar-OH y dos veces más efectiva para
neutralizar ROO*. La vitamina E y el glutation (GSH) son considerados
los antioxidantes primarios de la célula. Pero la melatonina,
además de estos efectos directos, estimula la actividad de la
glutation peroxidasa (GSH-PX)(35) e inhibe la actividad de la
NOS.
La GSH-PX es un enzima antíoxidante importante, ya que metabolíza
hidroperóxidos como el peróxido de hidrógeno (H202), reduciendo
la formación de los altamente tóxicos radicales *OH (36) . A su
vez e inhibiendo la NOS, la melatonina reduce la formación de
NO, otro radical libre.
Aunque el NO realiza importantes funciones en el organismo, actuando
incluso como neurotransmisor también ínteracciona con otros radicales,
produciendo el tóxico anión peroxinitrito (ONOO-). Este anión
puede generar radicales basados en oxígeno reactivo interaccionando
con el radical anión superóxido (02 -) .
Los radicales libres son átomos o moléculas que contienen un electrón
no apareado en su orbital más externo. Esta característica hace
que estos compuestos sean altamente reactivos, con potencia¡ capacidad
destructiva de las macromoléculas celulares. El radical libre
más simple es el radical hidrógeno; contiene un simple protón
y un electrón no apareado. La retirada de un radical hidrógeno
(que es igual al átomo de hidrógeno) de un ácido poliinsaturado
de la membrana celular por un agente fuertemente reductor, puede
iniciar una serie de reacciones en cadena (como en el caso de
la peroxidación lipídica), que son altamente destructivas para
la célula. Aunque los radicales libres son tóxicos, bajo ciertas
circunstancias, los niveles bajos de estos radicales son importantes,
ya que pueden actuar como segundos mensajeros intracelulares.
Los radicales libres más estudiados producidos por el organismo
son los productos del oxígeno molecular (O2). Se calcula que hasta
un 5% del O2 captado por el organismo puede transformarse en radicales
oxígeno, lo que es equivalente a unos 5 kg de O2 por año.
El O2- se produce por la adición de un electrón al 02. Este compuesto,
no muy reactivo, se puede generar de forma accidental, como consecuencia
de la actividad de la cadena de transporte electrónico mitocondrial,
y por la interacción directa de las catecolaminas con el O2. El
radical O2- también se forma deliberadamente por ciertos fagocitos,
como eosinófilos, macrófagos, monocitos y neutrófilos, que lo
utilizan para destruir bacterias y otros organismos extraños.
El O2- es enzimáticamente reducido a H2O2 por el superóxido dismutasa
(SOD), un enzima catalogado como antioxidante y que, por tanto,
actúa como protector frente al daño de los radicales libres. Esta
enzima está elevada en situaciones de estrés oxidativo. El H2O2
no tiene un electrón no apareado y, por tanto, no es un radical
libre per se. Esta molécula puede difundir a través de las membranas
celulares y tiene una vida media mucho más larga que la del O2-.
Dentro de la célula, el H2O2 tiene varios destinos: puede metabolizarse
por otros enzimas antioxidantes, como la catalasa o la glutation
peroxidasa (GSH-PX) y, en el peor de los casos y en presencia
de metales de transición, como el Fe2+ o el Cu1+, se reduce a
OH, vía reacción de Fenton.
El -OH es muy reactivo y puede clasificarse como el radical de
radicales. Debido a su gran tamaño y electroreactividad, puede
interaccionar y dañar macromoléculas como ADN, proteínas, carbohídratos
y lípidos. El daño oxidativo a macromoléculas es especialmente
notable y, en el caso del ADN, el daño puede inducir cáncer. Estos
radicales *OH también se generan dentro de la célula cuando ésta
se expone a radiaciones ionizantes; en este caso, la radiación
electromagnética separa moléculas de agua para producir *OH.
La reacción de radicales con no radicales resulta en la generación
de nuevos radicales, los cuales pueden ser tóxicos también. Un
ejemplo es el caso de la reacción en cadena de la peroxidación
lipídica, donde los ROO*, una vez producidos, quitan un átomo
de hidrógeno de otro ácido graso. Los radicales también pueden
reaccionar con otros radicales produciendo moléculas más estables,
como la reacción entre el O2- y el NO*, con el resultado de la
formación del anión peroxinitrito ONOO-. Este compuesto puede
por sí mismo dañar proteínas, y puede transformarse en el gas
dióxido de nitrógeno (NO2% *OH y el ión nitronium (NO2+), todos
ellos tóxicos para la célula.
Contra esta generación de radicales libres, la célula presenta
un llamado, globalmente, sistema de defensa antioxidante. Los
antioxidantes enzimáticos incluyen la SOD, GSH-PX y catalasa.
Ya que la SOD reduce O2- a H2O2, que puede convertirse al radical
*OH, altamente tóxico, es importante que los enzimas antioxidantes
GSH-PX y catalasa, que metabolizan el H2O2, actúen en concierto
con la SOD.
Desde hace unos años, se ha observado que determinadas acciones
de la melatonina no se explicaban por un efecto mediado a través
de un receptor de membrana. La existencia de melatonina en organismos
un¡celulares, así como las múltiples acciones de este indol, llevó
a especular que la melatonina ejercía funciones en la célula que
no requerían interacción con un receptor.
Precisamente esta multiplicidad de efectos de la melatonina hace
que se comporte de forma distinta a como lo hace una hormona clásica
(una hormona y un órgano diana con sus receptores específicos),
ya que la melatonina llega a todas las células del organismo y,
por su lipofilicidad, puede entrar en todas ellas y actuar intracelularmente.
Por tanto, el receptor de membrana no es necesario para, al menos,
una gran cantidad de las funciones descritas para la melatonina.
La demostración reciente de que la melatonína es totalmente soluble
en agua es consistente con las acciones intracelulares de la melatonina.
Por otra parte, la reciente caracterización de un receptor nuclear
para la melatonina explica, a su vez, los efectos genómicos descritos
para esta hormona.
Los estudios iniciales del efecto antioxidante de la melatonina
demostraron que, in vítro, este indol era altamente específico
para depurar radicales -OH y de forma más eficiente que el GSH
o manitol. Este hecho era importante, ya que GSH y manitol son
depuradores de radicales libres intracelulares muy efectivos.
La melatonina exhibe una actividad similar para depurar radicales
peroxilo (ROO*) una consecuencia de la peroxidación lipídica.
La melatonina se ha revelado también como un depurador más potente
de radicales ROO* que la vitamina E"'. En consecuencia, se puede
esperar que la melatonina sea altamente específica contra la peroxidación
lipídica por varios motivos: es altamente lipofílica y puede encontrarse
normalmente en altas concentraciones en las membranas celulares
y, al igual que la vitamina E, reduce la oxidación de los lípidos
y, gracias a su actividad para depurar radicales *OH, puede reducir
la iniciación de la peroxidación lipídica.
Los efectos antioxidantes de la melatonina la hacen una molécula
eficiente para proteger las macromoléculas celulares del daño
oxidativo. De esta forma, se ha visto que la melatonina protege
el daño producido por el safrol (un carcinógeno químico) al ADN.
Lo más interesante de este estudio es que la protección de la
melatonina contra el daño al ADN inducido por el safrol se consiguió
a concentraciones muy bajas de melatonina, en relación a las altas
dosis del carcinógeno. Así, la melatonina fue 1.000 veces mas
baja que el safrol. Cuando el safrol se administra por el día
y la noche, el efecto tóxico sobre al ADN fue mucho menor durante
la noche, sugiriendo que los altos niveles de melatonina que ocurren
por la noche son suficientes para proteger contra la toxicidad
del oxígeno.
También la melatonina, a concentración 2 mM, reduce el daño inducido
por radiaciones ionizantes en un 70%, cuando el dimetilsulfóxido
(DMSO), un conocido agente radioprotector, necesita 1 M para producir
un nivel de protección del ADN similar. Los radicales libres inducidos
por radiaciones ionizantes son causa del daño del material genético.
Este efecto protector de la melatonina es muy importante, y se
ha visto que el 50% de los ratones tratados con melatonina, antes
de su exposición a una radiación ionizante de 950 cGy de intensidad,
sobreviven 30 días, mientras que los no tratados mueren durante
ese período.
La protección de la melatonina a las macromoléculas no se restringe
al ADN. Cuando se depleciona de glutation a ratas recién nacidas
con BSO, un agente que inhibe la gamma-glutamilcistein sintetasaenzima
reguladora de la síntesis de glutation-, una manifestación típica
es la aparición de cataratas. Si tenemos en cuenta que la pineal
de la rata recién nacida produce sólo pequeñas cantidades de melatonina,
este animal se encuentra entonces con una deficiencia de dos importantes
antioxidantes: melatonina y GSH. La administración de melatonina
en ratas tratadas con BSO previene en un 93% la aparición de cataratas,
y los animales no muestran ningún daño a este nivel.
Uno de los campos más interesantes de la melatonina es la peroxidación
lipídica, ya que esta reacción en cadena causa una total devastación
de las membranas celulares, que lleva a una importante alteración
de su función, incluida la muerte celular. El mejor antioxidante
lipídico conocido era la vitamina E o a-tocoferol. Sin embargo,
y al menos in vitro, la melatonina es un antioxidante lipídico
más eficiente que esta vitamina. En diversos modelos experimentales
in vivo, se ha visto también la efectividad de la melatonina.
Así, la administración de paraquat, un herbicida altamente tóxico,
produce sus efectos tóxicos por inducir peroxidación lipídica
como consecuencia de la producción de radicales libres. La administración
de paraquat produce un significativo aumento de la peroxidación
lipídica, medida por los niveles de malonaldehído y 4hidroxialkenales,
productos lipídicos de la degradación de los lípidos de membrana,
que son índices directos del daño oxidativo.
La coadministración de melatonina proporciona una potente protección
contra la peroxidación lipídica inducida por el paraquat; si tenemos
en cuenta que en las zonas geográficas donde se utiliza el paraquat
como herbicida hay un elevado índice de manifestaciones tóxicas.
El paraquat tiene una estructura química muy similar al MPP+,
un potente neurotóxico usado para inducir Parkinson en modelos
experimentales, y a las O-carbolinas, compuestos formados endógenamente
en el cerebro y que han sido propuestos como causa del Parkinson
de origen endógeno, cuando se altera su vía metabólica y se producen
en exceso.
En las zonas geográficas donde se usa ampliamente el paraquat,
la incidencia de manifestaciones tóxicas, incluyendo enfermedades
neurodegenerativas tipo Parkinson, es mucho mayor que en otras
zonas donde el herbicida no se usa. Tanto paraquat como MPP+ como
ß-carbolinas producen radicales libres, causa de sus efectos neurotóxicos.
En consecuencia, la melatonina puede ser útil como preventivo
en los casos de intoxicación por esos compuestos.
La gran potencia de la melatonina para proteger contra la toxicidad
de paraquat y similares tóxicos es mayor que las expectativas
más optimistas. Tanto el efecto protector para depurar radicales
ROO* como radicales *OH no parecen explicar la potencia del indol.
Recientemente, se ha descrito que la 6-hidroximelatonina, el principal
metabolito hepático de la melatonina, manifiesta una actividad
antioxidante superior a la propia melatonina en determinados modelos
in vitro. Esto permite pensar que el efecto antioxidante de la
melatonina puede deberse, además M efecto del propio indol, al
efecto sumado de este metabolito hepático, y quizás de algún otro
metabolito a nivel celular.
Un interesante modelo de peroxidación lipídica es el inducido
por los lipopoisacáridos bacterianos (LPS), endotoxinas muy reactivas
que inducen un extenso daño celular en muchos órganos por su capacidad
para generar radicales libres. La melatonina es altamente específica
para proteger la peroxidación lipídica inducida por LPS; el efecto
protector de la melatonina se manifiesta en todos los órganos
en los que el LPS es tóxico, lo que implica a la melatonina como
un excelente protector a nivel de todas las células del organismo.
Además de estos efectos directos de la melatonina como antioxidante,
varias enzimas actúan como parte del sistema antioxidante de defensa,
como ya hemos visto. En el cerebro, la GSH-PX es la enzima principal
para contrarrestar el ataque oxidativo, ya que metaboliza rápidamente
el H2O2 a agua, reduciendo así la formación del altamente tóxico
*OH.
La melatonina estimula la actividad de la GSH-PX en el cerebro
lo que, a su vez, está relacionado con la rápida captación del
indol por el cerebro tras su administración. En consecuencia,
por estimular el principal enzima antioxidante, la melatonina
proporciona una excelente protección en el cerebro, tanto directa
como indirecta. Otra importante enzima cerebral regulada por la
melatonina es la NOS1331 , que controla la cantidad de NO, producido.
Este hecho tiene importantes implicaciones para la regulación
por la melatonina, y no sólo de la actividad neurona¡, sino también
a nivel cardiovascular; pero, además, el indol depura. El NO*
mismo es un radical libre y, en presencia de O2- induce la formación
de ONOO- que, aunque no es un radical libre en sí, es bastante
tóxico dentro de la célula y puede degradarse a *OH vía ácido
peroxinitroso. Por tanto, en virtud de la capacidad de la melatonina
para reducir la formación de NO*, limitando la actividad de la
NOS, la producción de radicales libres por esta vía disminuye,
reduciendo el riesgo de daño oxidativo.
Otra enzima importante relacionada con la generación de radicales
libres es el citocromo P450 microsomial. Esta enzima está relacionada
con la metabolización de los xenobióticos, con el resultado de
la producción de radicales libres. Diversos estudios han proporcionado
interesantes datos por los que la melatonina actúa reduciendo
la actividad de este enzima, lo que también disminuiría la producción
de radicales libres en el organismo.
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Conclusiones
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De los datos experimentales aquí revisados,
se puede concluir que la melatonina no es una hormona en el sentido
clásico del término, es decir, un compuesto químico que, sintetizado
en un órgano determinado, actúa en las células diana, aquéllas
que presentan receptores específicos a la hormona. La melatonina,
por un lado, se sintetiza en diversos órganos, como la pineal,
la retina, el intestino, etc. Aunque la responsable de la secreción
circadiana de la melatonina es la glándula pineal, las otras estructuras
que sintetizan el indol pueden participar en el pool total de
melatonina circulante, o bien pueden utilizar la melatonina en
procesos de autorregulación local. Por otro lado, la melatonina,
al ser muy lipofílica, atraviesa todas las membranas, incluidas
la membrana celular además de las barreras hematoencefálica y
placentaria. En consecuencia, la melatonina alcanza el citosol
de todas las células del organismo, no estando restringida su
función a un grupo de células.
Las funciones de la melatonina van dirigidas hacia la protección
de la célula frente a los agentes o situaciones que tratan de
atacarla. Por un lado, en las células excitables, la melatonina
inhibe la excitabilidad celular, estimulando los mecanismos inhibidores
(tales como el complejo GABA-benzodiacepinas, el sistema opioide
endógeno y los péptidos corticotropos) e inhibiendo los mecanismos
excitadores (glutamato y receptores NMIDA y kainato).
Por otro lado, la melatonina actúa como antioxidante y depurador
de radicales libres, y contrarresta la generación de radicales
libres al inhibir la actividad de la NOS. Además, por medio de
su interacción con el receptor nuclear, la melatonina regula los
enzimas involucrados en los procesos de óxido-reducción celulares.
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Agradecimientos
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El trabajo de los autores ha sido posible gracias
a la financiación de la DGICYT (proyecto PB94:0817).
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