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Alteraciones del comportamiento alimentario en
el síndrome premenstrual. ¿Factor de riesgo en la obesidad?
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Dr. J. A. Oller Montes
(Máster Especialista Universitario en Nutrición
y Ciencia9
Dr. A. Molins Olmos (Máster en Medicina Estética)
Fecha de Publicación:
Enero de 1997
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Resumen
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Se ha intentado demostrar o rechazar la antigua
creencia de que los alteraciones del comportamiento alimentario
y la apetencia por dulces en el síndrome premenstrual pudieran
constituir un factor de riesgo de obesidad. Se estudiaron 140
mujeres con exceso de peso y 101 normoponderales (punto de corte,
25 kg/m2). No se advirtieron
diferencias en cuanto a las alteraciones de la alimentación, y
la apetencia por dulces fue significativamente mayor en las mujeres
con peso normal. Por tanto, estas alteraciones conductales no
son factor de riesgo de obesidad.
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Introducción
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El síndrome premenstrual (SPM) se caracteriza
por una serie de alteraciones somáticas, psicológicas y del apetito
que se repiten mensualmente en fase lútea tardía del ciclo menstruaI.
Estudios previos han demostrado un aumento en el consumo de alimentos
y especialmente los ricos en carbohidratos asociados con depresión,
disminución en el rendimiento, retirada social, fatiga, irritabilidad,
disminución de la libido... junto con síntomas somáticos como
sensación de hinchazón, mastodinia, cefaleas, palpitaciones, etc.
Las alteraciones en el comportamiento alimentario en el síndrome
premenstrual se han relacionado en trabajos de Brezinski, Wurtman
et al. como posible causa de sobrecarga ponderal y se ha sugerido
que el aumento de peso podría ser debido a la mayor apetencia
por dulces y, en general, por comidas ricas en carbohidratos.
Las causas que producen este variado sintomático en el síndrome
premenstrual no están del todo clarificados. Una comida rica en
carbohidratos y pobre en proteínas puede incrementar la síntesis
cerebral de serotonina, esto puede sugerir una posible participación
de la serotonina en los síntomas del síndrome premenstrual.
Esto ha sido apoyado por estudios que utilizaban la D-Fenfluramina,
un fármaco que aumenta la liberación y disminuye la recaptación
de serotonina a nivel sináptico (6,8) y que parece ser útil para
aliviar los síntomas afectivos y desórdenes del apetito que ocurren
en el síndrome premenstrual. Aunque también se ha implicado a
las prostaglandinas en estos desórdenes.
Nosotros analizamos, junto con una serie de alteraciones somáticas
y psíquicas que se presentan en el síndrome premenstrual, las
variaciones en la alimentación en mujeres con normopeso y sobrepeso
y, especialmente, si hay diferencias en la apetencia por dulces
en estos dos grupos.
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Pacientes y métodos
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Se seleccionaron 140 pacientes con un IMC>25
kg/m2, que acudían por primera
vez a una consulta especializada para reducir peso entre mayo
de 1994 y junio de 1995. Durante este mismo período, 101 mujeres
fueron reclutadas en una consulta de ginecología que también iban
por primera vez a la consulta.
Todas las mujeres tenían ciclos menstruales estables entre 26
y 35 días. No tomaban y hacía más de 6 meses que no utilizaban
anticonceptivos orales ni otra terapéutica hormonal. También se
excluyeron aquellas pacientes en tratamiento psicofarmacológico.
La edad de las 140 pacientes con IMC>25 kg/m2
(grupo I) oscilaba entre los 16 y los 45 años (media ± desviación
estándar: 28,4 ± 9,2 años). La edad de las 101 pacientes con IMC<25kg/m2
(grupo II) estaba comprendida entre los 15 y 47 años (26,6 ± 7,5
años).
El índice de masa corporal (IMC: peso/talla2:
kg/m2) estaba para el grupo I
entre 25 y 50 kg/m2 (29 ± 4,5
kg/m2) y para el grupo ll, entre
16 y 24 kg/m2 (21,5 ± 2 kg/M2).
(Tabla I)
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Tabla
I. Características clínicas de los dos grupos
de pacientes
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IMC<25
Kg/m2 (n=
101)
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IMC>25
Kg/m2 (n=140)
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Media
|
DE
|
Media
|
DE
|
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Edad
|
26,6
|
7,5
|
28,4
|
9,2
|
| |
Peso
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56,3
|
6,2
|
73
|
10,5
|
| |
Talla
|
160,2
|
11,6
|
158,8
|
5,8
|
| |
BMI
|
21,5
|
2
|
29,1
|
4,4
|
| |
T.A. sistólica
|
11,6
|
1,2
|
11,5
|
1,5
|
| |
T.A. diastólica
|
7
|
0,9
|
7
|
1
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IMC: Indice de masa corporal
- TA: Tensión arterial - DE: Desviación estándar
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A todos los pacientes, durante la primera visita,
se les realizó una historia clínica completa, se les interrogó
sobre sus antecedentes patológicos, psíquicos, psiquiátricos,
ginecológicos, hábitos tóxicos, toma de fármacos, etc. El peso
se determinó con una báscula tipo "romana" (SECA ©) con la paciente
en ropa interior; la talla se midió con un tallímetro (SECA ©)
sin zapatos.
Se les entrevistó con un cuestionario, igual para los dos grupos,
sobre su sintomatología premenstrual, alteraciones en la alimentación,
mayor apetencia por los carbohidratos, chocolate u otros alimentos.
El cuestionario siempre los administró la misma persona, especialmente
adiestrada para ello y sin influir en la respuesta de las pacientes.
- La comparación de las variables cuantitativas se realizó con
la prueba "t" para medias de dos muestras independientes.
- Las variables cuantitativas se expresaron como media ± desviación
estándar (X ± DE).
- Las variables cualitativas se expresaron en valor absoluto y
tanto por ciento.
- Las variables cualitativas se compararon con la prueba de chi-cuadrado.
- El nivel de significación estadística aceptado fue de p<0,05.
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Resultados
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En un 90%, las pacientes presentaban sintomatología
relacionada con el síndrome premenstrual entre 10 y 7 días antes
de la menstruación (fase luteal tardía).
Al comparar las alteraciones somáticas y psíquica (Tabla II) que
presentaban los dos grupos de pacientes con IMC superior (grupo
I) e inferior (grupo II) a 25 kg/m2,
no había diferencias significativas en la hinchazón (p = 0,52),
insomnio (p = 0,58) y palpitaciones (p = 0,98). Sí las había en
mastodinia (p = 0,0001), irritabilidad (p = 0,018), síntomas depresivos
(p = 0,009) y cefaleas (p = 0,02), aunque los tres primeros eran
más frecuentes en pacientes con IMC<25 kg/m2.
El síntoma que presentaban con más frecuencia las mujeres en el
síndrome premenstrual es la hinchazón: 73,4% (grupo I) y 77,2%
(grupo II).
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Tabla
II. Alteraciones somáticas y psíquicas. Comparación
de las variables
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IMC<25
Kg/m2 (n=
101)
|
IMC>25
Kg/m2 (n=140)
|
Valor P
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| |
Hinchazón
|
78 (77,2%)
|
102 (73,4%)
|
0,52
|
| |
Mastodinia
|
61 (60,3%)
|
50 (35,9%)
|
0,0001*
|
| |
Irritabilidad
|
61 (60,3%)
|
63 (45,3%)
|
0,018*
|
| |
Síntomas Depresivos
|
46 (45,5%)
|
41 (29,5%)
|
0,009*
|
| |
Insomnio
|
9 (8,9%)
|
18 (12,8%)
|
0,58
|
| |
Palpitaciones
|
10 (9,9%)
|
14 (10%)
|
0,98
|
| |
Cefalea
|
12 (11,9%)
|
34 (24,3%)
|
0,027*
|
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|
Las variables están
expresados en valor absoluto
Los valores entre paréntesis corresponden al tanto
por ciento
*Valor p<0,05 estadísticamente significativo
IMC: Indice masa corporal
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Tabla
III. Alteraciones en la alimentación. Comparación
de ambos grupos
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IMC<25
Kg/m2 (n=
101)
|
IMC>25
Kg/m2 (n=140)
|
Valor P
|
| |
Alteraciones comportamiento alimentario
|
39 (38,6 %)
|
44 (31,4 %)
|
0,24
|
| |
Aumento apetencia dulces
|
36 (35,6%)
|
30 (21,4%)
|
0,014*
|
| |
Aumento apetencia chocolate
|
36 (35,6%)
|
18 (12,8%)
|
0,0002*
|
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Las variables están
expresados en valor absoluto
Los valores entre paréntesis corresponden al tanto
por ciento
*Valor p<0,05 estadísticamente significativo
IMC: Indice masa corporal
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De las 140 pacientes del grupo I (IMC>25 kg/m2),
44 (31,4%) presentaban alteración del comportamiento alimentario,
frente a 39 (38,6%) de los 101 pacientes del grupo II (IMC<25
kg/m2), sin existir diferencias
significativas (p = 0,24).
Sí hubo diferencias significativas en el aumento de la apetencia
por dulces. Del grupo I, 30 pacientes (21,4%) y del grupo ll,
36 mujeres (35,6 %) la sufrían ( p = 0,014).
Especificando aun más, el grupo con IMC<25 kg/m2
presentaba con más frecuencia apetencia por chocolate y dulces:
36 pacientes (35,5%), frente a las 18 (12,8%) en el grupo con
IMC>25 kg/m2, con un valor significativo
(p = 0,0002) (Tabla III).
Cuando se compararon las alteraciones del comportamiento al¡mentario,
aumento de la apetencia por dulces y aumento del apetito por chocolate
en los diferentes grados de obesidad (Garrovv), según se puede
observar en la Tabla IV, sólo existían diferencias (p = 0,0006)
en el aumento de apetencia por chocolate en las pacientes con
un grado 0 de obesidad. De las 101 pacientes, 36 (35,6 %) presentaban
aumento en su apetencia por comer chocolate, frente a 12 (14,5%)
de mujeres con Grado I de obesidad, 6 (11,1 %) con un Grado II
de obesidad y ninguna con Grado III.
Con un Grado 0 de obesidad, 39 (38,6%); 24 (28,9%), con Grado
I; 20 (37%), con Grado II y ninguna con Grado III, presentaban
alteraciones del comportamiento alimentario (p = 0,34).
El aumento de la apetencia por dulces se dio en 36 (35,6%), con
Grado 0 de obesidad; 16 (19,3%), con Grado I; 14 (25,9%), con
Grado II y ninguna con Grado III, siendo el valor de p = 0,15.
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Discusión
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Muchas mujeres se quejan de una variada sintomatología
relacionada con el síndrome premenstrual. Una excesiva apetencia
por alimentos ricos en carbohidratos ha sido descrita por numerosos
autores, involucrando en ello los niveles de serotonina. Las alteraciones
psico-somáticas del síndrome premenstrual mejoran significativamente
después de la ingesta de carbohidratos ya que éstos pueden acelerar
la síntesis cerebral de serotonina ejerciendo su efecto sobre
el hipotálamo mediano, inhibiendo la ingestión de alimento y actuando
desde éste por conexiones nerviosas sobre los centros del placer
del córtex cerebral.
Esto fue descrito magistralmente por Marcel Proust en su libro
En busca del tiempo perdido, donde relata el placer que le producía
el tomar una cucharadita de té con azúcar. Algunos autores como
Wurtmanrelacionan este aumento de ingesta en alimentos ricos en
carbohidratos del síndrome premenstrual como un factor a tener
en cuenta en la obesidad.
Un objetivo fundamental de nuestro estudio era confirmar estos
datos y evaluar en qué medida las alteraciones del comportamiento
alimentario en general, o la mayor apetencia por azúcares con
un alto índice glucémico, podrían ser un factor más en la aparición
de la obesidad.
Esta hipótesis no se confirma, presentando ambos grupos de mujeres
(IMC<25 kg/m2 e IMC>25 kg/m2),
alteraciones del comportamiento alimentario similares. La apetencia
por dulces y chocolate en pacientes con IMC<25 kg/m2,
es mayor que en el grupo de IMC>25 kg/m2,
resultado un tanto sorprendente e indica que la mayor apetencia
por carbohidratos en el síndrome premenstrual no es un factor
de riesgo para la obesidad.
Resultados similares se obtienen cuando se comparan los grupos
con diferentes grados de obesidad, sin ser significativas las
diferencias entre alteraciones del comportamiento alimentario
y aumento del apetito por dulces. Sólo las pacientes con Grado
0 de obesidad (lMC<24,9 kg/m2)
tienen más apetencia por chocolate que el resto de grupos con
diferentes grados de obesidad.
Estudios de la posible base genética de la obesidad, probablemente
iniciados por Daveriport, seguidos entre otros por Bray que demostró
que los niños obesos generalmente tenían padres obesos, continuados
por Friedman que elabora la posible correlación entre los genes
de la obesidad en ratones (db, ob, tub ... ) y sus regiones dentro
del cromosoma humano y recopilados recientemente por Bouchard.
Defecto de la termogénesis en el tejido adiposo marrón (TAM).
Alteraciones en la regulación de la ingesta calórica, efecto de
neuropéptidos como el CRF (factor de liberación de la corticotropina)
que inhibe la ingesta de alimentos y estimula la termogénesis,
el NPY (Neuropéptido Y) que, por el contrario, inhibe la capacidad
termogénica del TAM y estimula la toma de alimentos. La posible
resistencia a la LEPTINA , el papel del neuropéptido UROCORTINA
como regulador natural del apetito, el posible control del peso
corporal por la Oleoyl-estrona , bautizada como Merlin-2 por el
profesor M. Alemany. Todos estos conocimientos están quizá más
cerca de explicarnos la génesis de la obesidad, sin olvidar otros
factores como los sociales, culturales, psicológicos...
Quizá podamos afirmar que nuestros datos no sugieren que las alteraciones
del comportamiento alimentario y mayor apetencia por carbohidratos
que se producen en el SPM sean un factor de riesgo para la obesidad
dentro de la multifactorialidad de esta enfermedad.
Nuestros resultados indican que en los síntomas somáticos y psíquicos
que se producen en el síndrome premenstrual, la hinchazón, insomnio
y palpitaciones no se presentan con diferencias estadísticamente
significativas en mujeres con sobrepeso y normopeso. La mastodinia,
irritabilidad y síntomas depresivos son más frecuentes en mujeres
con IMC<25 kg/m2 y sólo las cefaleas
son más frecuentes en pacientes con IMC>25 kg/m2.
Esto indica con claridad que la sobrecarga ponderal no es un factor
de riesgo para presentar los síntomas psicosomáticos relacionados
con el síndrome premenstrual.
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