|
CEACCU es una Organización de Consumidores.
En concreto, la Confederación Nacional de Asociaciones de Amas
de Casa, Consumidores y Usuarios. Antes fue Federación, pero al
crearse Federaciones en las Comunidades Autónomas, el órgano nacional
se convirtió en Confederación Nacional de tales Asociaciones.
Está implantada en todo el territorio nacional y en las 17 Comunidades
Autónomas, además de en Ceuta y Melilla; tiene un colectivo de
unos 400.000 afiliados, con representación en 1.180 localidades
de nuestra geografía. Representa a la mujer ama de casa en más
de 130 foros, tanto nacionales como internacionales.
Como pueden observar, CEACCU constituye un gran movimiento, con
formación e información sobre tantos y tantos temas que la sociedad
actual exige a todos y cada uno de los ciudadanos del ya inminente
siglo XXI.
Pero en verdad, uno de los temas que más ocupan y preocupan a
los ciudadanos en estos momentos es la salud y la imagen personal,
dado que los medios de comunicación, las revistas del papel "couché",
las revistas de carácter digamos más sectorial, etc, se ocupan
de verter a diario más información y divulgación sobre temas tan
a la orden del día como la alimentación, nutrición, consumo, dietas
(¿hablan de ellas?), productos de belleza, dermatología, medicinas
alternativas, plantas medicinales y sus efectos, la hidroterapia,
los balnearios, acupuntura, los "chakra" o puntos energéticos,
reflexoterapia (manos mágicas), osteopatía, naturopatía (alimentos
que curan), homeopatía (en busca del equilibrio), oligoterapia
(el poder de los minerales, la arcilla, nuestra gran aliada),
masaje biodinámico, "shiatsu" (de los pies a la cabeza), acupuntura,
kinesiología (mente sana en cuerpo sano), lipoescultura, liposucción,
etc, etc, etc.
En una palabra, hay información y divulgación corno para parar
un tren. Pero, ¿veraz y objetiva?. Está por ver.
Precisamente por esto y cuando existe una información tan en "catarata"
llega a convertirse en desinformación para el usuario. Es uno
de los puntos básicos en la Ley de la Publicidad. Y en muchas
ocasiones hay quejas, en otras muchas, reclamaciones y la verdad
señoras y señores, no existe un marco legal definido en que apoyarse
para conocer los derechos y obligaciones de unos y otros.
En una sociedad cambiante y avanzada corno la nuestra, la imagen
influye poderosamente en su propio desarrollo y en la toma de
decisiones de los ciudadanos que la integran. La publicidad "vende"
imaginación, que a veces no coincide con la realidad, y mueve
voluntades.
No obstante yo quiero decirles también que el propio usuario actúa
a veces con un grado de "papanatismo" total, amén de que su "formación
socio-cultural" no va mucho más allá de lo que puede ver u oír,
sobre todo en la televisión, monstruo de varias cabezas, que creemos
que con buen enfoque puede ser magnífica en muchos campos, pero
que mal orientada produce en muchas mentes un daño que en valor
económico es mayor a la larga que el beneficio que puede derivarse
de la publicidad, que dicho sea de paso es magnífica siempre que
y cuando no falsee ni deforme la realidad. En España la creatividad,
el ingenio y la fantasía de la publicidad es extraordinaria, pero
en ocasiones puede ser dañina, en función de los distintos estratos
sociales, culturales, económicos, etc, deslumbrando, desequilibrando
y creando una pseudo-cultura, difícil ya de desmontar aunque sí
susceptible de corrección.
Llegando a este punto yo les propondría una pregunta que es parecida
a la que lleva por título mi intervención: "Qué espera la sociedad
actual de la Medicina Estética", pero quizá invirtiendo los términos.
"¿Qué espera la Medicina Estética y la cirugía cosmética de la
sociedad?", cuestión que podría ser tratada también por su indudable
interés, siquiera brevemente.
La medicina estética como tal especialidad y desde el punto de
vista legal no existe, al igual que le sucede a su hermana quirúrgica,
y probablemente eso es lo primero que habría de tratar, porque
mientras no exista una regulación legal, ambas ramas de la medicina
se convierten en un saco donde casi todo y casi todos "caben"
o pueden entrar, originando una confusión que por lo general sólo
conduce al desprestigio tanto de la "especialidad" como de les
profesionales que la practican.
En España hay diferentes Sociedades que agrupan a los médicos
que desarrollan su actividad profesional en este campo. Unas defienden
que sólo los cirujanos plásticos titulados pueden arrogarse la
práctica de la medicina y la cirugía estética y otras defienden
que casi cualquiera puede hacerlo. A nosotras, corno Organización
de Defensa de los Consumidores, y en una parcela tan delicada
como ésta, nos parece que ambos puntos de vista pueden ser erróneos.
Es verdad que desde un punto de vista lógico, la especialidad
más cercana a este campo es la cirugía plástica, pero no es menos
verdad que durante la formación de especialistas en el MIR no
se desarrolla ningún programa que concierna a la medicina estética.
Por otro lado, muchos de los médicos que aun no siendo especialistas
acceden al campo de la estética, lo hacen quizás sin una adecuada
formación, entre otras razones porque parece ser que no hay dónde
adquirirla.
Así, desde el punto de vista del usuario, del futuro paciente,
nos parece que lo más interesante sería la creación de una comisión
mixta, integrada por miembros de las diferentes Sociedades y del
Ministerio o Ministerios con competencias en el terna, que establecieran
una titulación y un programa de formación específico, y en el
probable caso, porque ése parece ser el camino tornado, de admitirse
esta titulación para la cirugía plástica, regular la situación
de aquellos profesionales que careciendo del título de especialista,
hayan demostrado capacitación y experiencia en esta práctica médica.
Una vez conseguido esto, se podría plantear la otra pregunta:
"¿Qué espera la sociedad de la medicina estética?".
Y la respuesta es relativamente sencilla. Lo que todos esperamos
son profesionales bien formados, capaces de informar de los tratamientos
con veracidad, capaces de desarrollar dichos tratamientos con
garantía y responsabilidad y capaces de hacerse cargo y de resolver
las posibles complicaciones que esos tratamientos puedan producir.
Una especialidad donde, lejos de primar el negocio y el ánimo
de lucro, cosas legítimas por otra parte, primara la seriedad
y el ánimo de ayudar en conciencia a toda aquella persona que
acuda en demanda de esos servicios y tratamientos. Es importante
para todos que esto sea así, porque un mal resultado de un solo
mal profesional influye decisivamente en el concepto de todos
los demás, de la misma manera que la buena práctica, la seriedad
y la garantía en los resultados, redunda en beneficio de esta
medicina y en la confianza de muchos posibles usuarios.
Otro apartado interesante del terna que nos ocupa, pero que suele
al menos confundir, es el de crear expectativas excesivas en la
mente de los usuarios de este tipo de ofertas maravillosas a través
de las cuales creen que se van a encontrar con otro aspecto físico,
idealizado al máximo por esa "loca de la casa" que es la imaginación,
corno dice en sus escritos Santa Teresa, y permítanme que nombre
a esa mujer insigne, que por lo femenina y avanzada que fue en
su tiempo, se hubiera sin duda preocupado por estos temas si hubieran
existido en esos años, tildados por los historiadores de una cierta
frivolidad, de su primera etapa en el Convento de la Encarnación.
Me refiero a los Centros de Belleza Estética. Pueden plantearse
miles de dudas antes de dar un paso y decidirse a ir a uno de
ellos. Esas dudas pasan por la mente de la persona antes de la
torna de las decisiones e implican sopesar una serie de cuestiones:
la estética nueva que desea; que va a poder mejorar su salud;
qué repercusión va a tener en su economía y sobre todo si los
resultados finales hacen que haya merecido la pena dar ese gran
paso. Casi nunca o en raros casos se sopesa: "si no sale bien...
¿dónde reclamo?, ¿me indemnizarán?...."
En una situación, más o menos parecida, nos encontramos las Organizaciones
de Consumidores, pero en otro sentido. La legislación, al menos
sobre el papel protege los intereses de los consumidores, pero:
¿se cumple esta?.
Abrir un establecimiento con intención de ofrecer tratamientos
para problemas de salud y por supuesto de estética de cierta relevancia,
corno por ejemplo, el tratamiento de varices, no es un negocio
como otro cualquiera. Hace falta tener los "papeles en regla"
y unos mínimos de dotaciones y personal (al menos un médico en
la plantilla); cumplir estos requisitos es lo que exige la legislación.
De hecho, en todas las Comunidades Autónomas existe una normativa
al respecto y en sus Consejerías de Sanidad o equivalentes hay
un registro de Centros médicos o sanitarios donde se puede comprobar
si estos establecimientos están funcionando con autorización de
apertura.
Cumpliendo con sus cometidos, alguna Organización de Consumidores
fue a consultar si estos Centros, muchos de ellos supuestamente
médicos, estaban en el registro. Como se trata de una información
pública, ésta fue facilitada en todos los casos, y así salió a
relucir que 9 de los 26 Centros de los que solicitó la correspondiente
información no figuraban inscritos en el registro, comprobándose
que, lamentablemente, hay establecimientos que se atreven a ofrecer
tratamientos en relación con problemas de salud y estética (corno
es el caso del tratamiento de varices al que antes me he referido)
sin estar registrados corno centros sanitarios, con todo lo que
eso implica: para empezar, que no se han sometido a los controles
que las autoridades sanitarias realizan para conceder una licencia
de apertura. Y otra cuestión espinosa: la publicidad que utilizan
algunos de estos centros para captar clientes, se salta la normativa
vigente, que afortunadamente protege bastante les intereses de
los consumidores.
¿Qué sucede?. Pues sucede que lo poco que se conoce, se conoce
eso: poco y mal, con mínimos. Por eso quiero insistir en la importancia
de la información a la sociedad en general y al usuario-cliente
en particular y lo necesario que es que los mismos profesionales
insistan y machaquen como los primeros defensores de ellos mismos,
de su profesionalidad y de su seriedad, de la realidad que ofrece
hoy por hoy la Medicina Estética, porque pienso que a la vez se
genera confianza y prestigio sobre el particular, cuestión que
ahora mismo está un poco en tela de juicio y que los profesionales
exijan a los mismos centros en que desarrollan su trabajo que
en la propaganda y/o publicidad utilicen la verdad, no a medias.Y
que se utilice en la información personal, junto con la responsabilidad,
la debida claridad ante el ciudadano más o menos cauto, confiado,
ilusionado o completamente ingenuo.
Y concluyo. Yo en estos momentos me atrevería a solicitar, en
nombre de la sociedad, que en las conclusiones que se elaboren
tuvieran cabida tres ideas que considero interesante y conveniente
para todos:
- Tratar de conseguir que en la formación de los MIR se incluyan
programas concernientes a la Medicina Estética. Léase, la creación
de una Comisión Mixta para el estudio y establecimiento de la
titulación correspondiente.
- Informar de forma adecuada sobre los gozos y las sombras que
presenten los problemas que pueda plantear el usuario cuando se
acerca a un Centro de Medicina Estética.
- Exigir una publicidad veraz en todos cuantos servicios se oferten,
incluyendo el respaldo legal.
Y que entre todos colaboremos a divulgar las excelencias de esta
Medicina Estética y yo agregaría que mágica, cuando sus resultados
son positivos y no ilusorios. Porque señoras y señores, el ciudadano
del ya a las puertas siglo XXI a lo que va a aspirar y va a exigir
es a ser cada vez más perfecto y gozar de mayor salud.
|