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Las anoréxicas tienen una familia, familias
reales, y a veces, Familias Reales. El caso de la princesa cuyas
fotos demacradas se publicaron en todas las revistas de corazón
conmovió la opinión pública, Diana de Gales confesó públicamente
sus ataques bulímicos relacionados con los problemas de pareja.
Desde que existen las primeras descripciones de los casos de anorexia
se puede afirmar que este cuadro complejo de comportamientos autodestructivos
en el área de la ingesta se ha contextualizado transcendiendo
el aspecto individual y añadiendo las facetas del contexto familiar
y sociocultural. El acto de comer es un acto social y familiar,
con interdependencias innegables, tanto más visibles, cuanto mas
nos acercamos a los inicios del desarrollo de la persona. Pocos
comportamientos humanos implican tanto al resto de la familia
como el comer. Los transtornos en el comer dividen la familia,
y cambian sus reglas básicas de convivencia. La anorexia restrictiva
y la bulimianorexia atacan a la misma base nutricional y cuidadora
del seno familiar, desafiando las pautas estructurales ligadas
a estos comportamientos.
Desde los inicios del paradigma sistémico en los años 60, el tratamiento
familiar es una modalidad de intervención con reconocimiento de
éxitos terapéuticos en los transtornos de alimentación. En el
enfoque familiar, el o la terapeuta reúne en la sala de terapia
a todos los miembros de la familia. Muchas veces escenifica los
momentos de conflicto y ayuda a dar expresión a los aspectos emocionales
implicados.
La modificación de pautas de interacción respecto a la mesa familiar
de manera directa ha ayudado a muchas familias a salir de la terrible
trampa que supone la lucha alrededor del "¿porque no comes un
poquito más?" Enfoques como la escuela estructural con sus investigaciones
sobre pautas de interacción en familias psicosomáticas, o intervenciones
que focalizan aspectos transgeneracionales han ayudado a coleccionar
una enorme riqueza de hipótesis sistémicas. Es indudable que la
interacción familiar puede constituir la pieza clave para el mantenimiento
y también para la rotura del equilibrio homeostático malsano que
establece una vez iniciado el círculo vicioso de dietas excesivas.
Si el trabajo individual con las familias se verá mas o menos
influenciada por la orientación terapéutica del profesional en
cuestión, parece haber una unanimidad a la hora de conducir grupos
de padres de jóvenes afectados por este problema.
En los últimos años, los enfoques psicoeducativos enfocados a
familiares de pacientes con transtornos mentales han podido probar
su eficacia sobre todo en tres aspectos: disminuyen la tasa de
recaídas, aumentan la adhesión al tratamiento en sus diferentes
aspectos (farmacológico, comportamental, etc) y aumentan la satisfacción
al tratamiento.
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