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Los transtornos alimentarios (TA) son cuadros
clínicos caracterizados por una conducta alimentaria alterada,
consecuencia de los dramáticos esfuerzos que los pacientes realizan
para controlar su peso y figura. Sin embargo, tal y como Rosen
(1990) afirma, son las alteraciones en la Imagen Corporal (IC)
lo que esencialmente distingue los TA de otras condiciones psicológicas
que, ocasionalmente, también pueden implicar anormalidades en
la conducta alimentaria y pérdida de peso.
La IC es un término que se refiere a la representación que cada
cual tiene de su cuerpo; es decir, la manera en que el cuerpo
se nos aparece (Schilder, 1950).
Los tratamientos actuales de TA tienen como primer objetivo la
estabilización de los hábitos alimentarios y la regulación del
peso y las funciones corporales. La intervención de la IC, o bien
se relega a un segundo plano, o bien se le presta poca atención,
aunque este elemento se considere como algo central en la psicopatología
de los TA, tanto por lo que se refiere a su origen como a su mantenimiento.
La Realidad Virtual (RV), por su parte, es una innovación tecnológica
cuyo impacto en el campo de la salud está siendo más que notable.
La eficacia que la RV está teniendo en el tratamiento de diversos
trastornos de ansiedad (claustrofobia, acrofobia, miedo a volar,
etc.), nos hizo considerar las enormes posibilidades para apresar
algo tan subjetivo como es la IC.
El proposito de este estudio ha sido poner a prueba la eficacia
de un componente específico en la evaluación y tratamiento de
la IC en los TA mediante técnicas de Realidad Virtual (RV).
Trece pacientes con el diagnóstico de trastorno alimentario (anorexia
o bulimia nerviosas) provenientes del Hospital Provincial de Castellón
fueron aleatoriamente asignadas a una de las dos siguientes condiciones
de tratamiento:
- Condición estándar de tratamiento de IC: aplicación simultánea
del programa adaptado de Cash (1996) más relajación.
- Condición de Realidad Virtual: aplicación simultánea del programa
adaptado de Cash (1996) más intervención con RV.
Los resultados pusieron de manifiesto que tras el tratamiento,
todas las pacientes mejoraron en todas las medidas obtenidas pero,
más importante, que aquellas pacientes tratadas con el componente
RV mejoraron significativamente más en aquellas variables relacionadas
con IC, lo cual nos hace considerar que el tratamiento de IC mediante
RV es más específico para estas alteraciones que las técnicas
tradicionales.
Finalmente se hace una reflexión acerca de las posibilidades que
la RV puede tener para cualquier otro problema de trastorno dismórfico
corporal
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