|
Los antianoréxicos vegetales son drogas que
en general poseen principios activos de constitución química muy
diversa, pero que tienen en común el que al contactar y fijarse
sobre los receptores de las papilas gustativas, provocan un intenso
sabor amargo, que se acompaña por vía refleja nerviosa, de un
aumento de la secreción de los jugos gástricos con estimulación
de la secreción cloropéptica. Ello se traduce en una sensación
de hambre y una preparación del estomago para los procesos digestivos.
Como inconveniente tienen en común, el que deben administrarse
bajo formas de dosificación farmaceutica oral líquida (ya que
estos principios amargos deben contactar con las papilas gustativas)
y además deben administrarse 20-30 minutos antes de las comidas,
pudiendo no obstante no ingerirse el preparado, aunque debe mantenerse
durante unos instantes en la boca.
Se han realizado diversas clasificaciones de estas drogas antianorexigenas.
Una, la más científica se basa, en la constitución química de
los principios amargos responsables de esta acción en las drogas,
pero la más práctica, considera los diversos tipos de sabor amargo
que provocan:
1) Amargos puros (de toma agradable): Genciana, Genciana de la
India
2) Amargos salinos (son los más desagradables organolépticamente
hablando): Alcachofera, Milenrama, Bardana, Centaurea menor, Diente
de León, Liquen de Islandia, Ajenjo.
3) Amargos alcaloidicos: Quina, Colombo y Condurango.
4) Amargos aromáticos: Naranja amarga, Yerba santa, Cidra, y Salvia.
5) Amargos aromático-resiniferos: Lúpulo y Cálamo aromático.
Además de este perfil antianorexígeno común de estas drogas, suelen
tener otros perfiles farmacológicos propios.
Así, si se busca una acción colateral antiansiedad, las drogas
de elección serán el Lúpulo por la acción ansiolítica que ejerce
su oleoresina (hay que tener en cuenta, que también ejerce una
acción antiandrogénica) y el Cálamo. Estas drogas se podrán asociar
a otras drogas ansiolíticas, como el Espino albar, la Pasiflora,
el Cava-Cava (que además es miorrelajante). Si se desea una acción
inmunoestimulante colateral, entonces se elegirán los amargos
puros, como la Genciana, que es inmunoestimulante y leucopoyé;
esta acción se puede potenciar con la acción de otras drogas vegetales
inmunoestimulantes no amargas, como la Equinacea o el Regaliz.
Si por el contrario se desean corregir colateralmente insuficiencias
hepatobiliares, entonces se recurrira a los amargos salinos: Alcachofera,
Centaurea menor, Milentama, etc. Si hay anorexia potenciada por
un clima de tipo tropical, muy caluroso y húmedo, se recurrirá
a los amargos alcaloídicos, como la Quina, que además de antianorexigena
es antiprotozoario-antimalarica.
Todos los antianoréxicos amargos deben corregirse, bien con amargos-
aromáticos en general, bien con Menta en el caso de amargos salinos.
En caso de anorexia nerviosa, generalmente se presentan deficits
de zinc, por lo que se deben administrar cápsulas de sulfato de
zinc 30 mg, (3 veces al día). También suele darse una deficiencia
en ácidos grasos esenciales, que se puede paliar administrando
aceites vegetales ricos en estos ácidos grasos: aceite de Onagra
rico en ácido linoléico y ácido gammalinolénico o aceite de Borraja
rico en gammalinolénico. La dosis recomendada de cualquiera de
ambos es de 500 mg por cápsula (2 veces al día).
|