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Un breve recorrido histórico de la electroterapia
nos recuerda la introducción de las corrientes galvánicas a finales
del siglo XVIII; las farádicas en el XIX; la alta frecuencia a
principios del XX, mediante , sucesivamente, la diatermia, la
onda corta y, ya después de la Segunda Guerra Mundial, la radarterapia,
y finalmente las ondas decimétricas. Gracias a la electrónica
se potenció el estudio y aplicación de los impulsos de corriente
de baja frecuencia, con la introducción en la práctica de los
TENS, las corrientes diadinámicas y las interferenciales. Es interesante
indicar que casi todas estas modalidades de electroterapia siguen
en uso, muchas de ellas en electroestética.
La corriente de alta frecuencia, cuyo efecto fundamental era la
producción de calor en el interior del organismo, comenzó a aplicarse
de forma pulsada, para minimizar el efecto térmico y actuar mediante
el componente magnético. Se introduce esta forma de aplicación
en las unidades de alta frecuencia, siendo la más conocida la
señal Diapulse, que se dio a conocer espectacularmente en las
Olimpiadas de Munich, y obtuvo un gran éxito profesional y de
extensión de mercado.
En la actualidad la electroterapia es un importante componente
de los tratamientos de medicina estética. La introducción de unidades
especializadas para una técnica concreta (gimnasia pasiva, electrolisis
y termolisis, electroesclerosis, electrolipolisis, ridolisis,
iontoforesis,etc) ha reforzado su interés práctico. A efectos
de seguimiento, podemos preguntarnos qué tendencias o innovaciones
se muestran, en la actualidad, de interés en electroestética.
Podemos indicar, previamente, el hecho clínico de la continuidad
de los tratamientos establecidos. Frente a los cambios, mucho
más notables, en cosmética o en farmacoterapia, las unidades de
electroestética anteriormente indicadas mantienen su aplicación
clínica, excepto, claro está, cuando otra técnica presenta resultados
claramente superiores (electrolipolisis frente a liposucción).
En lo referente a nuevas unidades, podemos comprobar dos tendencias
que se van generalizando. La primera, que las unidades, en vez
de tratamientos concretos, ofrezcan programas de tratamientos
secuenciales. La segunda, el cambio de impulsos de cierta potencia
por señales biológicamente activa de potencias muy inferiores.
La primera tendencia supone un cambio importante. Los aparatos
clásicos producen un tipo de señal, que se puede modificar inicialmente,
pero que es uniforme (incluyendo la modulación programada) en
forma y en intensidad mientras dura la sesión. Los aparatos actuales
de electroestética suponen, a partir de la producción de diversos
tipos de corrientes en la misma unidad, la aplicación de un programa,
en el que hay una sucesión o superposición de diversos tipos de
corriente durante un tiempo dado, con un fin específico. Estos
programas se regulan mediante un miniordenador, o mediante un
casette, pudiendo el propio usuario confeccionar programas específicos
según su experiencia.
Ejemplos destacados de unidades programadas son la Corpo-02, de
Sorisa, que a partir de 9 tipos distintos de corriente permite,
mediante su combinación, programas concretos para tratamiento
de obesidad localizada, remodelación corporal, celulitis, tratamiento
específico de senos, etc. También Ultratone proporciona una gama
de unidades, desde domésticas hasta profesionales, en que igualmente
a partir de la producción de diversas corrientes ofrece programas
específicos, desde adelgazamiento y tonificación muscular profunda
hasta celulitis, drenaje linfático, tratamiento del busco, programas
pot-parto,etc.
La segunda tendencia consiste aplicar, en vez de los habituales
impulsos rectangulares o exponenciales, una señal biológicamente
activa, es decir, lo más semejante a la producida por el propio
organismo para la acción que se busca. Un ejemplo destacado es
la onda Ultrawave, utilizada por Ultratone, que imita al máximo
la señal vehiculada por el nervio motor para conseguir la contracción
muscular.
Ejemplo destacado de unión de ambas tendencias es la señal Neuralter.
Esta señal consiste en aplicar una señal de alta frecuencia de
un espectro muy amplio (de 30 a 260 MHz), que supone una estimulación
a escala celular en los diversos tejidos orgánicos, y por tanto,
los efectos de la alta frecuencia y la magnetoterapia, con la
modulación en baja frecuencia, mediante elección de 5 programas,
entre 40 y 640 Hz, lo que añade o refuerza los efectos específicos
antiinflamatorios, tróficos, analgésicos o anticontracturantes
y antiespásticos. Su aplicación se realiza mediante un aplicador
que se sitúa sobre la zona a tratar, pudiendo emplearse una sucesión
secuencial de frecuencias en baja. Los resultados son muy positivos
para todas las indicaciones citadas. Sus efectos tróficos y antiinflamatorios
son de gran interés estético, tanto para la regeneración tisular,
como para los postoperatorios de pequeñas o grandes intervenciones
estéticas.
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