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Tratamiento físico del edema linfático
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Dr. Daniel Vogelfang
Clínica Ntra. Sra. del Rosario. Madrid
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Actualmente la experiencia mundial indica el
tratamiento conservador como el de elección, reservando la cirugía
para los edemas ocasionados por reflujos quilosos y para los casos
en que no se obtiene respuesta satisfactoria con el primero.
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La problemática
en el abordaje terapéutico
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Si consideramos que ningún tratamiento clínico
o quirúrgico es curativo, sino apenas paliativo, entenderemos
la psicología especial de los pacientes portadores de edema linfático.
Son personas víctimas de una enfermedad progresiva, deformante
y limitante que al alterar el esquema corporal provoca una desadaptación
psicosocial. En los casos de linfedemas secundarios a neoplasias
se suma la angustia provocada por la enfermedad de base.
Los escasos resultados obtenidos en el tratamiento de esta afección
hacen que el paciente se encuentre con la indiferencia y despreocupación
de los médicos que consulta, provocando desconfianza, descrédito
y estimulando la búsqueda de soluciones mágicas. Recurren entonces
a paramédicos y curanderos que ofrecen todo tipo de tratamiento
inadecuado (acupuntura, mesoterapia, estímulos eléctricos, láser,
ultrasonidos, etc.) que en la mayoría de los casos provocan el
empeoramiento del cuadro.
El paciente llega al linfólogo con un bagaje de fracasos y desesperanza
y es éste quien deberá informarle claramente que para detener
el avance de la enfermedad y disminuir el volumen del miembro
precisará someterse a un extenso programa terapéutico, sin esperar
resultados espectaculares de inmediato.
En nuestro medio, los linfólogos poseen formación en cirugía vascular,
y , acostumbrados por lo tanto a soluciones rápidas, enfrentarán
un nuevo y complejo reto terapéutico que exigirá toda su dedicación
y paciencia.
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Objetivos del tratamiento
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Todo tratamiento, sea conservador o quirúrgico,
debe perseguir los siguientes objetivos:
- la reducción del volumen del miembro
- la recuperación funcional del mismo
- la prevención de los procesos inflamatorios
- la desaparición del dolor
- la recuperación de las condiciones normales de la piel
- la reducción de la fibrosis
Debe también propiciar la recuperación de la autoestima y el reintegro
a la normal convivencia social y familiar.
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Tratamiento conservador
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Basado en la fisiopatología del edema linfático,
las medidas del tratamiento conservador estarán encaminadas a
restablecer el equilibrio entre la carga linfática y la capacidad
de transporte del sistema linfático. Sea actuando sobre la formación
de la linfa, sobre el transporte de la misma o en ambos al mismo
tiempo.
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Terapia física
compleja
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En nuestra experiencia utilizamos la terapia
física compleja en todos los estadios del edema linfático con
un amplio margen de buenos resultados.
Consta de cuatro pilares fundamentales:
- Tratamiento de la piel para evitar infecciones.
- Una forma especial de masaje denominada drenaje linfático manual
(DLM).
- Vendaje de contención.
- Ejercicios linfomiocinéticos.
En nuestra práctica diaria agregamos sistemáticamente un quinto
elemento: la terapia medicamentosa con benzopironas.
Una primera fase de esta terapia es intensiva y la segunda es
de mantenimiento.
La fase intensiva se realiza en sesiones diarias durante cuatro
a seis semanas y consta de cuidados de la piel, DLM, vendaje y
ejercicios linfomiocinéticos. Durante el mantenimiento el paciente
realiza los ejercicios diariamente en su domicilio, concurre una
vez por semana a la clínica para someterse a sesiones de DLM y
hace uso constante de contención elástica con mangas o medias
confeccionadas a medida.
En el caso de los linfedemas de los miembros inferiores, el paciente
es instruido en la técnica de vendaje elástico, para su utilización
nocturna.
Hemos tratamos 280 pacientes portadores de edema linfático, 205
postmastectomía y los restantes de los miembros inferiores primarios
y secundarios.
El tiempo de evolución del edema fue de 3 meses a 32 años, la
mayor parte (70%) con evolución superior a 2 años. En el 50% de
los casos fue suficiente realizar apenas un ciclo intensivo y
solamente en el 10% mas de 2 ciclos.
En el 96% de los pacientes hubo significativa disminución de la
sensación de peso y dolor, de las infecciones, de la fibrosis
y del volumen del miembro.
En el 83% de los pacientes la reducción del volumen tras el primer
ciclo osciló entre el 42% y el 82%. Después de 6 años de seguimiento
el 12% de los pacientes registraron empeoramiento del cuadro,
en general, por ser portadores de neoplasias que se tornaron activas.
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