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En estos últimos años la flebología ha evolucionado,
desde tratarse casi prácticamente de una subespecialidad basada
en la terapia de la patología venosa a la terapia de la patología
estética venosa.
Es pues evidente una interrelación flebológica y estética como
un hecho social comúnmente aceptado.
Sin embargo los patrones básicos de actuación del médico siguen
siendo los mismos variando en gran medida las formas de diagnóstico
y de tratamiento.
Obviamente siguen siendo primordiales:
1. La prevención, es decir todas aquellas medidas encaminadas
a evitar o a disminuir las causas desencadenantes o favorecedoras
de la patología varicosa.
2. El diagnóstico, basado preferentemente en la exploración física
e instrumental.
3. El tratamiento médico conservador y farmacológico activo (esclerosantes).
4. Los diferentes tratamientos micro o miniquirúrgicos.
5. El tratamiento láser.
6. El seguimiento y control evolutivo de la patología.
Entre las medidas que favorecen la disminución de la aparición
de microvarices, se encuentran todas aquellas que se cree que
son desencadenantes, así pues es preciso dar a los pacientes una
serie de medidas higiénico-dietéticas como son: el evitar la obesidad
y el sedentarismo, apoyar el deporte y cuando este no sea posible
la deambulación, evitar largas horas de exposición a la luz solar,
usar medias de compresión elástica en caso de mantenerse largas
horas en posición ortostática, seguir un control de medicación
hormonal con periodos de descanso adecuados, etc...
El diagnóstico sigue basándose en una buena historia clínica,
una detallada exploración física y en una adecuada exploración
instrumental con Doppler y a poder ser con ecodoppler. En la historia
clínica se tendrán en cuenta los antecedentes familiares y personales
y la patología actual haciendo hincapié en los posibles antecedentes
de flebitis, traumatismos, episodios de posibles flebotrombosis,
celulitis, edemas, etc...
En cuanto a la exploración física, es necesario explorar al paciente
en posición ortostática, visualizando las extremidades inferiores,
palpando el territorio del sistema venoso superficial (safena
interna y safena externa, así como perforantes), utilizar maniobras
de ayuda como la maniobra de Trendelemburg y la de Phertes.
Y finalmente, la utilización del doppler y el ecodoppler para
investigar los flujos, flujos anterógrados y retrógrados si los
hubiera.
De esta forma estaremos en condiciones de emitir un diagnóstico
bastante fiable y por lo tanto de iniciar un tratamiento lo más
correcto posible.
En el caso que nos ocupa hoy, es decir el de la flebología estética
mantendremos un tratamiento medicamentoso, a base de vasorreguladores,
los cuales en cierta manera pueden aumentar un poco el tono de
los vasos y aumentar algo el retorno venoso.
Es evidente que tendremos que tratar a la paciente a base de esclerosantes
y de entre ellos utilizaremos los más débiles y a baja concentración.
Entre los más usados, el etoxiesclerol, la glicerina cromada y
la glucosa hipertónica a diferentes concentraciones y dosis. A
base de sesiones semanales o quincenales acompañadas de compresión
elástica.
En caso de decidirse por la opción quirúrgica contaremos con la
microcirugía de Varady, la electrocoagulación de Parvulesco o
la microcirugía segmentaria de M.A. Santos.
En cuanto al tratamiento láser, actualmente, solamente podemos
decir que para las microvarices puede servir de coadyuvante ya
que el tratamiento princeps sigue siendo la esclerosis, siendo
las más efectivas las longitudes de onda entre 800 y 1.064 nm.
Finalmente es evidente que un seguimiento y control evolutivo
del proceso será el arma fundamental en el éxito de nuestra terapia.
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