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Tratamiento de las varicosidades y telangiectasias
faciales
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Dra. Emilce M. Insua Nipoti
Mediestetic. Toledo
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Introducción
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Las telangiectasias, comúnmente conocidas como
microvarices o varicosidades, están constituidas por la dilatación
de los vasos de la superficie cutánea que se hacen visibles a
simple vista. Su calibre oscila entre 0,1 a 1 mm de diámetro.
Existen diversas teorías sobre su origen y si bien histológicamente
se ha observado que todas presentan una estructura venosa y están
localizadas en el plexo subpapilar, creemos que su origen puede
ser indistintamente de cualquier componente del microcírculo cutáneo.
De esta manera, algunos autores las clasifican en: telangiectasias
de origen capilar, arteriolar y venular.
Considerando esta teoría, las telangiectasias de origen arteriolar
serían las de menor calibre, color rojo brillante y que no tienden
a protruir sobre la superficie cutánea. Las de origen venular
presentan un color azulado, tienen un mayor calibre y tienden
a protuir sobre la piel adquiriendo un aspecto tortuoso. Las de
origen capilar son inicialmente finas y rojas pero pueden aumentar
de tamaño tornándose progresivamente de color púrpura a azulado
cuando existe un flujo retrógrado desde el extremo venular que
incrementa la presión hidrostática en su interior. Es importante
destacar que las telangiectasias se originan a partir de estructuras
vasculares normales por lo que deben diferenciarse de los angiomas.
Morfológicamente, las telangiectasias pueden ser lineales o en
forma de araña (spiders); pueden localizarse en cualquier región
del cuerpo aunque las faciales son las más críticas debido al
impacto estético que ocasionan.
La activación de sustancias vasoactivas bajo la influencia de
factores como anoxia, sustancias químicas, factores físicos e
infecciones conducirían a la neoangiogénesis y esta podría ser
la base fisiopatológica de todas las telangiectasias.
Entre los factores etiológicos encontramos: los infecciosos (ej:
rosácea), medicamentosos (ej: tratamientos sistémicos o tópicos
con corticoides, estrogenoterapia), colagenopatías (ej: lupus,
dermatomiositis), factores físicos (radioterapia, exposición solar),
traumatismos (contusiones o traumas quirúrgicos como rinoplastias),
factores hormonales (embarazo), hepatopatías y otros procesos
como el alcoholismo crónico.
Las telangiectasias faciales son más comunes en los sujetos con
fototipos I y II; parece existir una predisposición genética para
las mismas. El principal factor etiológico involucrado es la exposición
crónica al sol, por lo que suelen asociarse a otras lesiones de
fotoenvejecimiento tales como pigmentaciones irregulares, atrofia
epidérmica y queratosis actínica. La localización más frecuente
de estas telangiectasias es a nivel de las mejillas y en el dorso
y alas de la nariz.
El diagnóstico es esencialmente clínico y se basa en la pesquisa
de los probables factores etiológicos y en un minucioso examen
clínico. No suelen ser necesarios estudios complementarios salvo
ante la sospecha de enfermedades sistémicas como las colagenopatías
o telangiectasias congénitas que suelen asociarse a compromiso
de otros órganos (ej: síndrome de Rendu Osler Weber y de Louis
Bar).
La mayoría de los pacientes portadores de telangiectasias faciales
acuden al tratamiento exclusivamente por factores estéticos, por
ello y debido a que se trata de lesiones benignas, todos los tratamientos
que se utilicen deberán ser lo suficientemente seguros para evitar
el riesgo de complicaciones y asegurar unos excelentes resultados
estéticos. El carácter crónico de estas lesiones suele obligar
a la práctica de más de un procedimiento terapéutico de manera
simultánea o sucesiva, para obtener los mejores resultados.
Se analizan los diferentes tratamientos disponibles en la actualidad
para la resolución de las telangiectasias faciales, evaluando
sus indicaciones y limitaciones.
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Camuflaje cosmético
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Fue una de las técnicas inicialmente utilizadas
para disimular las imperfecciones faciales. Aún continua manteniendo
un lugar preponderante como posibilidad terapéutica única en los
casos leves y como complemento en todos los demás tratamientos.
Los maquillajes actuales ofrecen un excelente resultado cosmético
dando un aspecto uniforme a la piel del rostro. Es una opción
económica y carente de complicaciones. La única limitación podría
ser la incomodidad de su aplicación para los hombres.
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Microesclerosis
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Las primeras referencias del tratamiento esclerosante
de telangiectasias datan de los años 30. La mayoría de los autores
coinciden en que es el método de elección para el tratamiento
en los miembros inferiores, pero sus resultados a nivel facial
son variables. En estos casos, la asociación con otras técnicas
como la electrocoagulación o la fotocoagulación, mejorarían los
resultados cuando es necesario tratar áreas extensas y con vasos
de diferentes calibres.
Deben utilizarse esclerosantes osmóticos (dextrosa o solución
salina hipertónica) o sustancias como polidocanol en muy bajas
concentraciones (inferiores al 0,5%). Se sugiere utilizar esta
técnica en vasos de hasta 0,4 mm ya que el riesgo de complicaciones
es inexistente.
En vasos de mayor calibre existe el riesgo de drenaje venoso hacia
el plexo retroorbitario o seno cavernoso. En el caso de varicosidades
de 1 mm asociadas a telangiectasias de menor calibre se sugiere
el uso de una técnica combinada con la exéresis previa de la vena
mediante técnicas de flebectomía, seguida de la esclerosis de
los vasos de menor calibre.
Sus principales limitaciones son: dificultades técnicas ya que
es necesario canalizar vasos muy pequeños, la posibilidad de lesiones
por extravasación con formación de pequeñas úlceras cuando se
utiliza polidocanol; riesgo de progresión del esclerosante hacia
venas profundas, lo que puede evitarse esclerosando vasos menores
de 0,4 mm, esclerosantes osmóticos inyectados lentamente y en
pequeños volúmenes.
Los resultados iniciales son muy buenos con una mejoría del 50%
al 90%, pero es muy frecuente la recanalización que obliga a nuevos
tratamientos. Al año, existe una recurrencia del 5% al 50%, relacionada
con múltiples factores tales como el tipo de vasos, el esclerosante
utilizado y los factores etiopatogénicos. Es un procedimiento
de bajo coste, repetible y seguro cuando se realiza correctamente.
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Electrocoagulación
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Consiste en la aplicación de corrientes eléctricas
o de radiofrecuencia por vía percutánea con la finalidad de provocar
la coagulación de los vasos mediante calor. Esto ocasiona una
destrucción de los tejidos que se interponen entre la superficie
cutánea y los vasos siendo frecuente un cierto grado de necrosis
de la piel.
El uso de técnicas pulsadas con tiempos inferiores a 0,5 segundos
disminuiría estas lesiones ya que el rápido contacto de la piel
con el electrodo limita el grado de destrucción térmica inespecífica
de los tejidos. Es una técnica simple, económica y de amplia disponibilidad
en centros de estética. Está indicada para el tratamiento de telangiectasias
de mediano y pequeño calibre, sola o asociada a la esclerosis.
Sus principales limitaciones son el riesgo de necrosis cutáneas
puntiformes que pueden evolucionar hacia cicatrices o lesiones
hipo o hiperpigmentadas con un pésimo resultado estético.
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Fotocoagulación
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Utiliza la tecnología láser o luz pulsada que
a través de la interacción con las estructuras vasculares conduce
a su destrucción selectiva a través del calor.
En la piel, existen dos cromóforos fundamentales: la hemoglobina
y la melanina, y aunque el agua no represente un verdadero cromóforo,
el agua intra y extracelular es otro componente de la piel que
puede determinar la especificidad de la interacción láser-tejido,
especialmente para los láseres infrarrojos.
La introducción de los conceptos de fototermolisis selectiva y
tiempo de relajación térmica nos ha permitido comprender mejor
la interacción del láser con los cromóforos tisulares y mejorar
las tecnologías aplicadas al tratamiento de las lesiones vasculares
cutáneas, ya que para obtener una mayor eficacia y selectividad,
la duración del pulso láser debe ser igual o menor al tiempo de
relajación térmica de la estructura diana.
Existen diferentes tipos de láseres de acuerdo a la fuente de
radiación: Neodimio-YAG, Erbio, Rubí, Alejandrita, C02,
etc.
Se analizan las indicaciones y resultados de diferentes tipos
de láseres en el tratamiento de las telangiectasias y otras lesiones
vasculares cutáneas.
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Conclusiones
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El tratamiento de las telangiectasias faciales
no se debe circunscribir apenas a la resolución del problema estético,
sino considerar que éste es sólo la manifestación final de múltiples
factores etiológicos, los cuales deben ser investigados, tratados
y preferentemente prevenidos.
La fotoprotección en los fototipos de alto riesgo contribuirá
enormemente a la prevención de estas inestéticas lesiones, así
también como los hábitos de vida saludables evitando el exceso
de sustancias como el alcohol y la exposición a ambientes calurosos.
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