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Hoy día el láser es un instrumento que se ha
ganado un lugar irremplazable en la práctica de la cirugía dermocosmética,
presentándose como alternativa a los peelings químicos y dermoabrasión
mecánica, y pudiéndose complementar ó asociar con otras técnicas
quirúrgicas como las blefaroplastias y liftings faciales.
Los nuevos sistemas láser para el resurfacing, nos permiten producir
una ablación controlada de la piel y la difusión de calor crea
fenómenos inflamatorios en la dermis que conducen a compactar
y reorganizar el colágeno y la elastina consiguiendo borrar las
arrugas y mejorar el aspecto y la calidad de la piel.
El control de la conducción térmica es uno de los elementos básicos
para conseguir un buen resultado y minimizar los efectos indeseados
de este procedimiento; se obtiene por el principio de la fototermolisis
selectiva, cuyo objetivo es mantener confinado el efecto térmico
destructivo del láser en el elemento diana.
Contar con una longitud de onda apropiada, una densidad de potencia
capaz de vaporizar el tejido, pero menor que el tiempo de relajación
térmica de la piel, son también elementos básicos para conseguir
una densidad de energía eficaz para la vaporización del tejido.
Los nuevos equipos de láser de Er-Yag y Er-Yag + CO2
barajan adecuadamente las características básicas de longitud
de onda, tiempo de pulso, energía por pulso, frecuencia de emisión
y tamaño de haz.
Existen además sistemas de automatización (Scanner) que nos permiten
la sobreexposición de pulso deseada, una mayor rapidez y amplitud
del área de tratamiento, obteniéndose así un mayor control del
grado de penetración y homogeneidad que requieren estos tratamientos.
El objetivo común en los láseres en el resurfacing es eliminar
finas capas de piel, a través de pulsos ultracortos, para delimitar
el efecto de necrosis y coagulación, manteniendo controlada la
difusión térmica. Con ello obtendremos excelentes resultados terapeúticos
minimizando los efectos secundarios y complicaciones. Por tanto
reduciremos el tiempo de recuperación con un eritema y edema menos
persistente y la repitelización cutánea más pronta.
Los láseres de Er-Yag y Er-Yag + CO2
nos ofrecen la posibilidad de tratar pacientes jóvenes y áreas
de difícil tratamiento como las manos, el cuello, áreas perioculares,
etc.
Recientemente se ha podido observar en el resurfacing con láser
de Er-Yag que después de 6 meses se encuentran zonas de fibroplastia
con distribución más homogénea del colágeno y orientación vertical
de las fibras elásticas. Por lo tanto se puede programar este
láser para emitir densidades de energía por encima del umbral
necesario para vaporizar.
Con el láser de Er-Yag asociado a la emisión de CO2
subablativa que nos confiera un calentamiento adecuado de la dermis,
los efectos indeseados de la necrosis y la coagulación dejan de
tener lugar, otorgando a este sistema un lugar de privilegio en
el mercado del láser.
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