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"La piel es lo más profundo del ser humano",
refleja el estado de la salud de la persona y nos comunica connosotros
mismos y con los demás.
El objetivo de esta ponencia es aportar al concepto de que la
Dermatitis Seborréica no es una alteración cuantitativa sino cualitativa
de la seborrea, estando implicados factores nutricionales (Cinc,
Vitamina B-8, Ácidos Grasos Poliinsaturados...) que condicionan
desequilibrios hormonales (testosterona) predisponentes a infecciones
locales secundarias (Pytirosporum Ovale,...).
La Dermatitis Seborréica se caracteriza por las lesiones cutáneas
eritematodescamativas con tendencia a localizarse en el cuero
cabelludo, cara, pliegues y tronco superior, con una tendencia
recurrente que se suele agravar en invierno, produciendo solo
en raras ocasiones complicaciones graves vitales, pero ocasionando
siempre un grave deterioro estético que condiciona alteraciones
emocionales y sociales.
La Dermatitis Seborréica con un tratamiento exclusivamente tópico
dificilmente se puede solucionar, por lo que propongo al unísono
medidas nutricionales, lo que denomino "tratamiento interno",
para que de esta forma, en sinergia con el "tratamiento externo"
se potencien los efectos terapeúticos.
Detrás de todo problema estético subyace, de una forma más o menos
latente, una alteración de la salud. Las alteraciones estéticas
que se presentan en la piel (manchas, descamaciones, arrugas,...)
son la manifestación exterior de un problema interno (disturbio
biliar, atopia, desmineralización...).
Utilizando un simil militar, la piel sería el lugar donde se libra
la batalla o "frente de ataque" que necesitará un buen armamento
(crema, lociones,...), pero todo buen estratega sabe que las batallas
se ganan definitivamente si se dispone de una buena "intendencia"
o frente interno que haga que la victoria sea un éxito duradero
(vitaminas, minerales...).
La piel no es una superficie inerte, es un órgano vivo que cumple
múltiples funciones. Tanto cuando la piel goza de "buena salud"
como cuando sufre algún tipo de alteración, tenemos que atender
simultáneamente al frente exterior de la piel ("frente de ataque")
y al frente interior de la piel ("frente de intendencia o aprovisionamiento").
El frente exterior está en contacto con los agentes agresores
externos al organismo (radiación, humedad, contaminación...) y
además refleja el estado interno de salud del organismo (problemas
de tipo nervioso, hepáticos, intolerancias...). La piel nos habla
de la situación de salud en la que se encuentra cada individuo.
El frente exterior padece la alteración y también tiene que combatir
y restablecer la normalidad. Será del todo insuficiente una visión
unilateral del problema, centrando la atención en ese aspecto
externo de la piel.
Desde dentro del organismo se han de restablecer las condiciones
de salud óptimas para llegar a alzanzar el equilibrio cutáneo
y preparar los suministros que abastecerán de sustancias esenciales.
Disponemos en la actualidad de extraordinarios vehiculizadores
que permiten una mayor penetración de los principios activos de
los productos dermocosméticos a través de la piel, pero aún así,
no podemos llegar desde fuera a la raiz del problema y por supuesto
no podremos dar una solución coherente y definitiva.
En el tratamiento interno se parte de una concepción holística:
Se atiende a la PATOLOGÍA concreta de consulta por problemas en
piel o cabello, pero al mismo tiempo se engloba dentro de la patología
general del individuo. Se hacen los aportes necesarios para conseguir
que el organismo recupere la salud perdida y refleje en la piel
y en el pelo el estado interior.
Al mismo tiempo se tienen en cuenta las ELIMINACIONES del individuo
para diagnosticar, y en su caso tratar, situaciones de acidosis
que puedan enlentecer o incluso bloquear el proceso cuarativo.
Por último, y no por ello menos importante, se hace especial hincapié
en que el paciente se responsabilice de su estado de salud teniendo
en cuenta los HÁBITOS tóxicos y los hábitos alimentarios.
Por medio de la alimentación se pueden corregir muchas carencias
de nutrientes esenciales aportando aquellos que sean necesarios
para una patotología en concreto y eliminando los que estén agravando
el problema.
La Medicina Estética realizada bajo estas premisas va más allá
de la visión simplista de los problemas aislados. Se coloca en
una posición más holística, considerando al individuo en su globalidad
biopsicosocial, pasando de la concepción clásica de la Medicina
"a la espera" de la enfermedad a una concepción dinámica de promoción
de la salud, estando de este modo en sintonía con el reto que
tiene la medicina del próximo milenio.
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