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Utilidad del Xenical en el tratamiento de la
obesidad
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Dra. Susana Monereo Megías
Jefe de la Sección de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario
de Getafe
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Introducción
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La obesidad es la enfermedad metabólica más
frecuente de los países occidentales. Afecta a mas de un tercio
de la población de países desarrollados y tiene una tendencia
creciente, alarmante en todos los países del mundo, lo que hace
que hablemos de rasgos epidémicos (1).
En nuestro país, definida como un índice de masa corporal (IMC)(IMC=peso/talla2)
superior a 30 kg/m2, afecta a
un 13,4 % de la población, con ligero predominio en mujeres de
entre 45-55 años, y su tendencia al igual que el resto de países
occidentales es creciente (2). Unida al sobrepeso (IMC entre 25
y 30 Kg./talla 2), afecta al 50% de los adultos, es decir es una
enfermedad que afecta a unos 8 millones de españoles.
Hasta ahora ha sido considerada con cierto desdén por autoridades
sanitarias, médicos y por los propios pacientes, no cómo una enfermedad
sino como un problema estético o una molestia, realizándose poco
o nada para solucionarla. Hoy en día sabemos que es una enfermedad
crónica debida a un incremento de grasa corporal, que actúa como
factor de riesgo incrementando la morbi-mortalidad de enfermedades
cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes mellitus, litiasis
biliar, enfermedades músculo-esqueléticas, cáncer de colon, mama,
útero, y próstata, y deteriorando enormemente la calidad de vida
relacionada con la salud de las personas que la padecen (3).
De ahí la enorme importancia de la prevención y del desarrollo
de tratamientos que sean eficaces y puedan seguirse durante mucho
tiempo sin efectos secundarios.
Sabemos que la obesidad es una enfermedad de etiología multifactorial
que resulta de un balance energético positivo, cuyas calorías
sobrantes se acumulan en el organismo en forma de tejido graso.
La regulación del balance energético es un mecanismo neuroendocrino
complejo en el que intervienen gran número de hormonas y neurotransmisores
(leptina, insulina, CCK, neuropéptido Y, MSH etc.) y que bajo
influencias genéticas y ambientales van a regular la ingesta calórica
y el gasto energético. Para que el balance energético sea positivo
es necesario que la ingesta calórica (proteínas, carbohidratos
y grasas) supere al gasto, representado por la termogénesis basal
(60%), la termogénesis adaptativa o inducida por los alimentos
y la temperatura ambiental (10%) y la actividad física. (30%)
(4). De ahí la importancia de la composición de la dieta y la
distribución de macronutrientes, ya que pequeñas desviaciones
en la ingesta mantenidas en el tiempo, es decir comer unas cuantas
calorías de más diarias, conducen a grandes acúmulos que se traducen
en obesidad. Los cambios en la dieta experimentados en los últimos
años en los países occidentales se caracterizan principalmente
por un aumento de las grasas visible y no visible de los alimentos
que tomamos a diario. Este hecho hace que las comidas sean más
apetecibles, se vendan mejor y se coman en más cantidad. Además
las grasas como macronutrientes, a diferencia de las proteínas
y los carbohidratos, tienen una serie de características metabólicas
que favorecen su acúmulo y el desarrollo de la obesidad. Tienen
menor efecto saciante, y menor efecto sobre la disminución del
apetito lo que facilita seguir comiendo. La densidad energética
es mayor, lo que supone un aporte calórico alto en poco volumen,
y la capacidad para almacenarse en forma de triglicéridos en el
tejido graso es alta, superior a la de los otros macronutrientes.
Se sintetizan fácilmente a partir de otros principios inmediatos,
y su capacidad oxidativa y efecto termogénico inducido al ingerirlos
es bajo, lo que hace que sean los primeros en almacenarse y los
últimos en consumirse (5). Es decir, la ingesta excesiva de grasas
cuando supera el 30% de las calorías totales de la dieta favorece
el desarrollo de obesidad. Conseguir una disminución de su ingesta
y disminuir su absorción o ambos, ayudarán notablemente a controlar
la obesidad (6).
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ORLISTAT (XENICAL®)
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Buscando la acción inhibitoria de la lipasa
gástrica e intestinal, se estudiaron productos derivados de los
hongos y en el año 80 se consigue aislar una sustancia derivada
del Streptomices Toxitricini, la lipstatina, cuyo análogo hidrogenado
estable, la tetrahidrolistatina (Orlistat) es capaz de inhibir
la acción de la lipasa gástrica y gastrointestinal (pancreática)
y puede usarse en la clínica humana. La lipasa pancreática es
un enzima clave en la digestión de la grasa de la dieta. Se une
al triacilglicerol en presencia de sales biliares y cataliza la
hidrólisis de los triglicéridos de los alimentos, liberando ácidos
grasos libres y monoglicéridos que son absorbidos en forma de
micelas a través de la mucosa intestinal, para posteriormente
pasar al torrente circulatorio en forma de quilomicrones.
Debido a la semejanza estructural del Orlistat y los triglicéridos,
el fármaco se acopla al lugar activo de las enzimas mediante una
unión covalente de forma reversible aunque estable en todo el
tubo digestivo. Actúa selectivamente sobre las lipasas y no tiene
efecto sobre el resto de enzimas digestivas, por lo que no interfiere
con la absorción de otros principios inmediatos. Al suspender
el fármaco, la actividad de la lipasa se restablece rápidamente.
Para que sea eficaz debe haber lipasa, lo que indica que es útil
frente a una comida mixta que contenga grasa. Debe tomarse durante
la comida siendo activo hasta 1 hora después.
Su absorción intestinal es mínima y actúa inhibiendo la absorción
de grasa ingerida en un 30%. Es decir, aumenta la excreción fecal
de grasa consiguiéndose una respuesta máxima administrando 120
mg/3 veces al día. El porcentaje medio máximo de la grasa ingerida
que se excreta es del 32%, independientemente de la cantidad de
grasa ingerida.
Utilizado conjuntamente con otros fármacos (digoxina, fenitoína,
Warfarina, gliburide, hipotensores, anticonceptivos orales), no
se observaron interacciones clínicamente significativas. No interacciona
con el alcohol, ni altera la absorción de vitaminas liposolubles.
No tiene efecto mutagénico general ni sobre las células del colon.
No tiene efecto teratogénico en animales, aunque no hay experiencia
en humanos.
Se han realizado 7 ensayos clínicos randomizados cruzados con
placebo, incluyendo mas de 4.000 pacientes con un IMC entre 28-43
(kg/talla2), de hasta 2 años
de duración. El primer año se administró conjuntamente con dieta
hipocalórica, restringiendo de media 500 calorías de la dieta
habitual, y el segundo año se dió con dieta de mantenimiento normocalórica
para ver los efectos sobre la recuperación de peso.
1) Resultados sobre pérdida de peso: Tras 1 año de tratamiento
la reducción de peso fue significativamente superior (p<0.001)
en el grupo de Orlistat consiguiéndose una pérdida de peso del
10,2% frente a un 6,1 % de los que tomaron placebo. Los pacientes
que en los 3 primeros meses consiguieron perder más de un 5% de
su peso al cabo de un año habían perdido más de un 14%, lo que
parece tener valor predictivo. Al cabo de un año de tratamiento,
el 77,2 % de los pacientes tratados había perdido más de un 5%
del peso frente al 57.4 del grupo placebo (7).
2) Resultados sobre la recuperación de peso: Al pasar a los pacientes
previamente tratados con Orlistat a placebo tras 1 año de tratamiento,
se produjo un incremento de peso de un 43%. El grupo que pasó
de placebo a Orlistat, no incrementó su peso, sino que consiguió
perder un 15% del mismo a pesar del aumento en el consumo de calorías
(7).
3) Efecto sobre diferentes factores de riesgo: El tratamiento
con Orlistat tiene una acción hipolipemiante adicional ya que
disminuye la solubilidad del colesterol (debido a la disminución
de ácidos grasos y monoglicéridos) y consiguientemente su absorción.
Como resultado se consiguió una reducción significativa del colesterol
total, colesterol LDL, y triglicéridos, sin modificar HDL. Igualmente
fue significativa la reducción de tensión arterial sistólica y
diastólica, glucemia en ayunas y tras sobrecarga oral de glucosa,
y del perímetro de la cintura en pacientes de alto riesgo cuyo
perímetro de cintura inicial fue superior a 100 cm (8).
4) Asimismo, en el análisis de los estudios de calidad de vida
relacionada con la salud, los pacientes tratados con Orlistat
mostraron mejores puntuaciones en las áreas de satisfacción con
la medicación: salud percibida.
5) Efectos secundarios y abandonos: El 78% de los pacientes tratados
presentaron efectos secundarios digestivos, siendo el resto a
nivel sistémico prácticamente igual al grupo placebo, lo que indica
la casi nula absorción del fármaco. Las complicaciones gastrointestinales
más frecuentes fueron diarreas (20,4%), deposiciones aceitosas
(30%), manchas fecales (17%), urgencia fecal (9%), incontinencia
y flatulencia (7%). Estas fueron leves, de corta duración y aparecieron
en las primeras semanas de tratamiento. Los pacientes que abandonaron
debido a las mismas solo fueron el 6.7% (7,8).
Por lo tanto, los resultados de los estudios nos indican que el
Ortistat es un fármaco útil en el tratamiento de la obesidad siempre
que se tome unido a una dieta mixta equilibrada baja en grasa
y se mantenga a largo plazo, y por descontado unido al resto de
medidas que deben emplearse en el tratamiento de la obesidad.
Debe administrarse justo en el momento de la comida y no es necesario
tomarlo si se salta una comida o si ésta no contiene nada de grasa.
Es aconsejable mantenerlo a largo plazo, aunque no existen resultados
publicados de su efecto superior a dos años.
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Indicaciones para uso
de fármacos en el tratamiento de la obesidad
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Sabemos que la obesidad es una enfermedad compleja
multifactorial, difícil de tratar y que con frecuencia no se consiguen
los objetivos deseados, siendo la recuperación del peso el principal
caballo de batalla. La mayor parte de estudios publicados (9)
nos hablan de que a medio y largo plazo la recuperación del peso
perdido, independientemente de la terapéutica empleada, es del
100% a los 5 años, de ahí la necesidad de racionalizar el tratamiento
de la obesidad no tratando la perdida de peso aisladamente sino
abordando el problema en toda su magnitud, es decir propiciando
cambios en los hábitos dietéticos y en el comportamiento alimentario,
cambios en los hábitos de vida aumentando la actividad física
y disminuyendo el sedentarismo, tratando los problemas psicosociales
y de calidad de vida, tratando las enfermedades asociadas (hipertensión
arterial, diabetes, hiperlipemia, cardiopatía isquémica, etc.)
y utilizando fármacos para la obesidad cuando estén indicados,
buscando el perfil de eficacia según el tipo de paciente. Es decir
debemos tratar la obesidad como enfermedad de forma integral e
integrada, a largo plazo.
Indicaciones
para uso de fármacos en el tratamiento de la obesidad (10)
- Pacientes con IMC > 30 Kg /m2
- Pacientes con un IMC 27,9 - 29,9 + 1 factor de riesgo
- Pacientes con un IMC > 25 + 2 factores de riesgo
Factores de
riesgo:
- Circunferencia de cintura superior a 102 cm en varones
- Circunferencia de cintura superior a 88 cm en mujeres
- Antecedentes de cardiopatía isquémica personal o familiar
- Hipertensión arterial
- Diabetes mellitus. - Hiperlipemia
- Síndrome de Apnea Sueño (SAS).
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Bibliografía
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1. C. Vázquez Martínez. Epidemiología de la
obesidad: estado actual en los países desarrollados. Endocrinología
y Nutrición 1999; 9: 302-315.
2. Aranceta J, Pérez Rodrigo C. Serra Majem LI, Ribas L, Quiles
Izquierdo J, Vazaquez J. Prevalencia de la Obesidad en España:
estudio SEEDO'97. Med Clin (Barc) 1998; 111:441-445.
3. Calles E, Thunn MJ, Petreffl M, Rodríguez C, Heath C. Body
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N Eng J Med 1999; 341:1097-110.
4. García Peris. P. Cuerda C, Cambior M. Balance energético en
La Obesidad, epidemia del siglo XXI Ed. B.Moreno, S Monereo, J.
Alvarez. IDEPSA 1999:59-69.
5. Golay A Bobbioni E The role of dietary fat in obesity. Int
J Obes 1997;21(suppl3):s2-211.
6. Cozar León V, García Luna P, La dieta equilibrada en el tratamiento
de la Obesidad en la Obesidad epidemia del siglo XXI Ed. B. Moreno,
S Monereo, J. Alvarez. IDEPSA 1999:263-275.
7. Sjóstróm L, Rissanen A, Andersen T, Boldrim M., Golay A, Koppeschaar
H , Krempf M. Randomised placebo-controlled trial of orlistat
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8. Van Gaal LIF, Broom Jl, Enzy G. Efficay and tolerability of
the orlistat in the treatment of obesity: a 6 months dose-ranging
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9. Wadden TA :Treatment of obesity by moderate and severe caloric
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10. Obesity Managment: Clinical Giudelines Am J Clin Nutr 1998;
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