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Medios físicos de tratamiento de la obesidad
y la celulitis utilizables en centros privados de Medicina Estética
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Prof. Juan R. Zaragoza
Catedrático de Radiología y Medicina Física
Fecha de publicación:
Enero de 2000
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Introducción
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Desde el punto de vista de la terapéutica, disponemos,
en medicina, de cinco formas de curar: la administración de fármacos
(farmacoterapia); la administración de una energía (fisioterapia,
medicina física); la intervención instrumental (cirugía), la actuación
mediante el poder persuasivo de la palabra (psicoterapia) y la
modificación de hábitos de vida. Trataremos en este artículo de
los medios físicos de tratamiento aplicados específicamente a
la obesidad y la celulitis.
Las energías utilizadas en terapéutica física son, fundamentalmente,
la mecánica, térmica, eléctrica, luminosa, la hidroterapia y la
climático-ambiental, que supone la estancia en balnearios y curhoteles.
De todos estos medios físicos, los utilizados específicamente
en el tratamiento de obesidad y celulitis son también muchos y
variados. Sólo podemos hacer una enumeración de los mismos, teniendo
en cuenta que, aunque algunos de ellos son poco conocidos, todos
son muy eficaces, generalmente baratos, o al menos, de costo no
muy elevado; de fácil aplicación en la consulta o en el centro
médico, y, muchos de ellos, utilizables en el domicilio particular
del enfermo.
La razón del desconocimiento generalizado de su eficacia estriba
en la falta de empresas comerciales que los apoyen. Temas como
el ejercicio, la termoterapia o el masaje no tienen el apoyo publicitario
que se asocia a cualquier fármaco o dieta, lo que condiciona su
falta de difusión e incluso, en ocasiones, de la credibilidad
en su eficacia.
Trataremos en este artículo de los medios de tratamiento mecánico
y térmico, en especial los aplicables o aconsejables en consultorios
y centros médicos. Dejamos para una segunda parte la consideración
de la electroterapia, la fototerapia, el láser y la balneoterapia
en el tratamiento de la obesidad y la celulitis.
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Los medios de tratamiento
de tipo mecánico
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Los principales medios mecánicos aplicados al
tratamiento de obesidad y celulitis son fundamentalmente tres:
el ejercicio, el masaje y la presión.
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Ejercicio
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Si; sabemos que en obesidad y celulitis hay
que recomendar la práctica del ejercicio, pero ¿por qué?, ¿cómo?,
¿cuándo?. Queremos, en breves párrafos, sintetizar las ideas a
este respecto.
El mecanismo de acción del ejercicio sobre la obesidad y la celulitis
es complejo. Sus principales aspectos de interés son:
1. La práctica del ejercicio exige un mayor gasto energético,
lo que supone un mayor consumo de calorías. Esto es cierto, pero
el contenido calórico de hidratos de carbono, y sobre todo de
grasas, es tan elevado, que se precisa realizar mucho ejercicio
para consumir una cantidad apreciable de nuestras reservas (según
la tabla de Widdowson, el consumo energético, en kcal/hora, es
de 4 al caminar, 4.8 al ir en bicicleta, 1.9 al jugar al golf,etc).
Afortunadamente, no es este el único mecanismo por el que el ejercicio
actúa en la reducción de peso.
2. Aumento del metabolismo: la práctica habitual del ejercicio
conduce a un aumento del metabolismo, y, por tanto, a un mayor
consumo calórico.
3. Disminución del apetito. Este es un punto generalmente cuestionado
por quienes inician la práctica del ejercicio y ven que su apetito,
inicialmente, aumenta. Pero cuando se alcanza una situación de
práctica habitual del ejercicio, existe una reducción del apetito.
4. Tonificación de la musculatura: es uno de los efectos importantes
del ejercicio en obesidad y celulitis, y
5. Estímulo circulatorio: de igual eficacia, tanto para el estímulo
trófico de la musculatura en ejercicio, como para el estímulo
de drenaje en los depósitos líquidos de la celulitis.
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¿Cómo aconsejar la
práctica del ejercicio?
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Para recomendar la práctica del ejercicio se
puede remitir al paciente a Centros reconocidos, donde sigan programas
de tablas de ejercicio, aerobic, etc. No obstante, en la consulta
privada, se puede indicar la práctica de alguno de estos tres
tipos de ejercicio: la marcha, el ciclismo o la natación.
La mejor práctica es, sin duda, la marcha, el andar aprisa. Veamos
los consejos a dar para su práctica eficaz.
Se trata de andar, no de correr. El llamado footing ha producido,
en personas no preparadas o sin reconocimiento previo, un cierto
número de accidentes cardio-vasculares de consideración. Por ello
digamos que se trata de andar a paso rápido (unos 5 a 5,5 km/hora),
con respiración abdominal. Lo ideal es realizarlo en zona libre
y agradable: parques, avenidas. Se utilizará calzado cómodo, o
zapatillas deportivas especiales.
La duración diaria del paseo a paso rápido debe ser entre 45 a
60 minutos al día. Una de las objeciones existentes es que la
vida actual, para quienes ejercen actividad profesional, no permite
disponer de este tiempo. Para ello hay dos soluciones que requieren
disponer de un podómetro. El podómetro es una pequeña unidad electrónica
que se coloca en el cinturón. Previamente se introduce la longitud
de paso habitual en nuestro recorrido, en centímetros; y, en algunos
de ellos, el peso corporal. El podómetro es sensible al impacto
de cada paso, que transforma en longitud acumulada al total. De
esta forma, en cada momento se conoce la distancia recorrida desde
el inicio del recorrido y, en los que introducen el peso corporal,
se conocen, además, las calorías consumidas por el ejercicio.
En relación a las personas que alegan escasez de tiempo para realizar
este ejercicio diario, las dos soluciones son: Una, realizar el
recorrido propuesto entre las actividades diarias (ir andando
al trabajo, o aparcar/dejar el medio de transporte a cierta distancia;
realizar recorridos de corta duración en las pausas, etc) para
que al final del día se hayan recorrido los 5 km indicados. Por
otra parte, y gracias, al podómetro, utilizar los fines de semana
para completar los kilómetros recorridos semanalmente, que deben
ser de 28 (equivalente a 45 minutos/día) a 35 (equivalente a una
hora al día de paseo).
Hay que insistir que en el ejercicio, como en el estudio, lo importante
es la continuidad, es decir, el ejercicio diario. El complemento
de fin de semana es sólo una solución admisible para quien no
pueda realizar la práctica diaria.
Los buenos libros de divulgación informan de los métodos sencillos
de realizar pruebas de esfuerzo, del control del pulso, la distribución
inicial de calentamiento-marcha, las bebidas durante el ejercicio,
etc. Pero creemos que lo dicho es suficiente para indicar de modo
habitual la realización del ejercicio a los pacientes obesos o
celulíticos.
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Otras formas de ejercicio
físico
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Indicábamos antes otras dos formas sencillas
de practicar ejercicio físico: la bicicleta y la natación. El
ciclismo es de especial importancia para las personas muy obesas,
que tienen incluso dificultad para andar a paso rápido, ya que
la bicicleta mantiene el peso del cuerpo y, además regulan el
esfuerzo según la velocidad alcanzada y el tipo de terreno. Además,
la posición horizontalizada del tórax, facilita de modo casi espontáneo
la respiración diafragmática.
Por otra parte, en zonas muy lluviosas o con clima desapacible,
la bicicleta estática es un buen sustituto del paseo rápido. Permite,
igualmente, regular el esfuerzo; controla la distancia supuestamente
recorrida, y el gasto calórico, y en muchos casos permite la flexión
contra esfuerzo de la parte anterior a partir del manillar, lo
que es un excelente ejercicio adicional.
El tercero de los ejercicios completos mencionados para quienes
no hacen ejercicio habitual es la natación. Es un excelente ejercicio,
pero tiene unas dependencias (piscinas climatizadas, playas) que
en muchas ocasiones lo hacen de difícil realización práctica.
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Los beneficios del
ejercicio físico
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Ante todo hay que indicar que para adelgazar
mediante el ejercicio hay que simultanear una correcta dieta hipocalórica.
Solo los grandes trabajadores físicos (el ejemplo clásico eran
los leñadores del Canadá) pueden mantener una abundante ingesta
de alimentos con un peso normal. Dieta y ejercicio son los dos
pilares de un adelgazamiento correcto y, lo que es más importante,
un adelgazamiento mantenido.
La persona obesa que inicia la práctica del ejercicio regular
pasa por dos fases bien definidas: el adelgazamiento estético
y el adelgazamiento ponderal.
La primera fase, adelgazamiento estético, se caracteriza por la
disminución de grasa y la creación de músculo. Las exigencias
del ejercicio realizado se traducen en un aumento de la masa muscular;
que prácticamente compensa en peso la pérdida de grasa, de modo
que se ha podido decir que "kilo de grasa se convierte en kilo
de músculo". Por tanto, no hay adelgazamiento ponderal. Pero,
al ser la densidad del músculo mayor que la de la grasa, lo que
si que hay en este equilibrio ponderal, es una disminución de
volumen corporal, lo que, en la práctica se traduce en una disminución
de perímetros.
Por eso, en todos los tratamientos mediante ejercicio (incluyendo
los realizados mediante gimnasia pasiva), la prueba más utilizada
para comprobar la eficacia del tratamiento es el control de la
disminución de perímetros corporales (brazo, abdomen, nalgas,
muslos, piernas), y no mediante el control del peso, que en esta
primera fase suele permanecer inalterado. Pero en esta primera
fase hay otros factores que permiten comprobar la aparición de
un "adelgazamiento estético". Aparte de la disminución volumétrica
indicada, hay una mejoría estética de la postura, por la tonificación
de ciertos grupos musculares, en especial los de la cintura escapular,
los abdominales y los glúteos. Todo ello conduce a una mejoría
de posición, tanto estática como al andar, que proporciona este
nuevo aspecto que, aun sin pérdida de peso, hace ver ya una nueva
estética.
Pero, una vez formado el músculo necesario, comienza el auténtico
adelgazamiento con pérdida de peso, llamado por ello adelgazamiento
ponderal. No se trata de pérdidas rápidas, como en ciertas dietas
hipocalóricas extremadas, sino de una pérdida de peso gradual,
pero mantenida. Los beneficios del ejercicio actúan como los de
las medicinas biológicas; de modo natural y progresivo, de modo
que se mantenga la reducción de peso obtenida, siempre que se
continúa practicando el ejercicio adecuado.
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Consejos para realizar
un ejercicio físico controlado
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Adquiera:
- ropa deportiva (chandal) y zapatillas adecuadas
- un podómetro. Aprenda su manejo
Practique:
- Busque una zona agradable para realizar su ejercicio
- Camine, a paso rápido (sin correr) durante tres cuartos de hora
o una hora al día
Si no dispone de este tiempo diario, procure distribuir su ejercicio
durante el día. Para ello, utilice su podómetro para realizar
estos 5 km de marcha.
Si tampoco puede realizar esta práctica, camine lo que pueda durante
los días laborales, y complete el fin de semana hasta completar
los 28 o 35 km que se le indiquen.
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El masaje
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La aplicación del masaje en la obesidad y la
celulitis ha sido objeto de muchas críticas. Se ha llegado a decir
que "en el masaje adelgaza el masajista; en la equitación adelgaza
el caballo". Es cierto que el masaje no es un medio muy eficaz
en la obesidad; si que es, en cambio, una gran ayuda, en la celulitis.
En relación a la obesidad, la actuación directa del masaje no
supone la eliminación de depósitos grasos; todo lo más supone
la remodelación de la grasa en ciertas zonas corporales. Se ha
dicho que podría haber acción sobre los depósitos grasos de modo
indirecto, esto es, por el ejercicio que supone la aplicación
de estímulos intensos que provoquen contracciones musculares;
pero este mecanismo sería de muy poca intensidad.
Sin embargo, el masaje tiene otros efectos de interés en la obesidad,
como la tonificación de la piel, el estímulo circulatorio y la
tonificación muscular.
El efecto del masaje es muy distinto sobre la celulitis. Nuestro
objetivo es, ahora, el estímulo de la circulación de retorno,
venosa o linfática, y la reducción de la fibrosis de la zona.
Además interesa, por supuesto, mantener el trofismo de la piel
y tonificar los músculos subyacentes, como en el caso de la obesidad.
Para todo ello son de gran interés los masajes de tipo superficial,
tanto los del tipo frotación y fricción, como, en especial, el
masaje linfático, de tan excelente resultados en los drenajes
de depósitos líquidos.
La eficacia del masaje superficial en el tratamiento de la celulitis
se comprueba, por una parte, por el hecho de que diversas casas
comerciales proporcionan sus productos anticelulitis con algún
dispositivo para realizar este masaje manualmente (placa con bolas
giratorias incrustadas; placa con bordes de goma para el efecto
de drenaje, cintas para masaje con asas en los extremos,etc).
Pero también, por otra, se comprueba por la aparición de aparatos
especiales de succión-aspiración de gran potencia, que producen
una onda de compresión de excelentes resultados.
Una alternativa a este sistema es la aplicación del automasaje
por parte de la propia paciente. Existen tablas de masaje para
las distintas zonas corporales, de modo que el médico sólo precisa
entregar las tablas de ejercicios y explicar su realización. De
este modo, y con masaje manual, se consigue la depleción vascular
de piernas y muslos, la tonificación de la piel y la acción anti-fibrina
que antes indicamos.
El automasaje puede realizarse, además de manualmente, mediante
el empleo de aparatos mecánicos de base eléctrica que proporcionan
diversos tipos de vibraciones, compresiones, etc. Dada la gran
variedad de modelos existentes, el problema actual es la elección
del más adecuado para cada zona y para cada persona.
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Presoterapia
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Sólo de modo indicativo recordaremos la eficacia
de la presoterapia en el tratamiento de la obesidad y, sobre todo,
de la celulitis. Las unidades de presión de aire, que son las
habituales, presentan en la actualidad una gran variedad de modelos;
lo mejor es la elección de las que tienen celdillas aisladas,
con programas establecidos para el progreso de la onda de presión,
y que por tanto tienen un efecto doble y conjunto, de presión
y de masaje. Estas unidades pueden ser profesionales o aplicables
en el propio domicilio, y son un buen complemento de los tratamientos
establecidos en la consulta.
De mucha mayor eficacia -pero también de costo más elevado- son
las unidades de presoterapia por presión de mercurio, introducidas
en algunos Centros, y de resultados establecidos en numerosas
afecciones, entre ellas, además de la celulitis, otras indicaciones
estéticas, como los transtornos vasculares periféricos.
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La estimuloterapia
puntual
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Una forma especial de tratamiento es la estimulación,
manual o instrumental, sobre puntos concretos del organismo, para
conseguir efectos a distancia. La estimulación se puede realizar
con presión manual (shiatsu, reflejoterapia), o con agujas, agujas
y electroterapia, moxas, magnetótoros, etc. No es nuestra intención
describir estos métodos, sino sólo recordar la utilidad que en
tratamiento de la obesidad y la celulitis supone aplicar o complementar
los tratamientos con acupuntura, auriculopuntura, shiatsu, reflejoterapia
podálica u otras técnicas reflexológicas comprobadas.
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Los ultrasonidos
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Los ultrasonidos presentan el efecto de un micromasaje
de muy alta frecuencia, de 3 MHz para los tratamientos de celulitis,
lo que prácticamente equivale a un masaje celular. Tiene efectos
térmicos, mecánicos (con elevada potencia se emplea para producir
la litotricia), y químicos, en especial mediante liberación de
sustancias o aceleración de reacciones metabólicas.
En el tratamiento de la celulitis los ultrasonidos presentan tres
efectos importantes:
1.- Acción de transformación gel-sol, es decir, por su actuación
especial sobre los geles, fluidifica el depósito líquido, densificado
y espesado, de la celulitis, haciéndolo más apto para su evacuación
circulatoria.
2- Estímulo circulatorio, en especial venoso y linfático, que
ayuda a la eliminación del líquido citado, y
3- Acción antifibrina, manifestada en otras indicaciones médicas
de los ultrasonidos (queloides, Dupuytren, Peyronie, fibrosis
plantar, etc) y que en la célulitis ayuda a la reducción de las
placas y de las adherencias fibrosas formadas en la evolución
de la enfermedad.
Los ultrasonidos precisan, para su administración la colocación
de un gel de contacto, que evite la interposición del aire entre
cabezal de aplicación y piel, e iguale, en lo posible, la impedancia
acústica de ambos. Los ultrasonidos, por su efecto mecánico, hacen
penetrar a través de la piel, las moléculas situadas en este gel
(sonoforesis: transporte por el sonido). Esta propiedad se utiliza
en medicina aplicando el ultrasonidos con geles terapéuticos (con
antiinflamatorios, vasodilatadores periféricos,etc). En estética
se puede aplicar el ultrasonidos utilizando geles o cremas anticeluliticas
(no pomadas), que proporcionarán un efecto aditivo o sinérgico,
según los casos, sobre la zona tratada.
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Efecto térmico: aplicación
de calor
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La aplicación de calor en la obesidad se basa,
para algunos, en considerar que el calor supone un estímulo metabólico
de todas las células del organismo, y en el caso especial del
adipocito, un aumento de la lisis de los triglicéridos. Lo que
si es cierto, entre los efectos del calor, es el estímulo circulatorio,
y el aumento de la eliminación de sudor, que puede alcanzar grandes
cantidades, lo que supone un apoyo para los tratamientos de adelgazamiento.
El calor puede aplicarse de modo directo o indirecto. La aplicación
indirecta del calor se refiere a la utilización de medios que
en sí no son térmicos, pero cuya energía se transforma en el organismo
en calor. Por ejemplo, los infrarrojos, aplicados en lámparas
o en electrodos especiales; los ultrasonidos; el ejercicio (el
80% de la energía producida es calor, y solo el 20% es energía
mecánica), y el masaje.
Los medios directos de aplicación de calor son generales o locales.
Entre los generales consideramos, sobre todo, la sauna, el baño
de vapor, el baño de arena, la hidroterapia caliente, y la aplicación
de diversos productos que, en forma de capa, mantienen durante
cierto tiempo una temperatura corporal elevada (peloides, espumas
sintéticas).
La aplicación local de calor se realiza con diversos medios: parafina,
parafangos, termóforos eléctricos (aplicadores de diversos tipos
y conformados a diversas zonas, mantas, almohadillas), bandas
de emisores de radiación infrarroja, etc.
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Resumen
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Repasamos en este artículo, dando indicaciones
prácticas para su aplicación, un conjunto de medios físicos -ejercicio,
masaje, presoterapia, termoterapia- de utilización en el tratamiento
de la obesidad y la celulitis. Por su fácil aplicación, en la
consulta médica o en el domicilio particular, y sus excelentes
resultados, se recomienda su indicación complementaria en los
tratamientos dietéticos o farmacológicos de estos procesos.
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Bibliografía
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