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Terapia biológica de la celulitis
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Dr. Ignacio Ordiz García
Licenciado en Medicina y Cirugía. Diplomado en Homotoxicología
y Mesoterapia
Especialista Universitario en Homeopatía. Master en Medicina Estética
Fecha de Publicación:
Enero de 2000
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Introducción
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La existencia de obesidad localizada y celulitis
en la mujer es un hecho constatado desde los orígenes de nuestra
especie: no hay más que acudir a los museos de Antropología y
estudiar la morfología de las Venus prehistóricas donde podemos
ver las tipologías femeninas predominantes en aquellos grupos
humanos. En la población humana que esculpió la Venus de Lespugue
la tipología dominante era la mujer Natrum sulfuricum (en la cual
la grasa se localiza a nivel periumbilical, afectando a nalgas,
caderas, muslos y abdomen), pero el colectivo humano que esculpió
la Venus de Willendorf la tipología femenina dominante era sin
duda Thuja, con obesidad preferentemente troncular con unas extremidades
inferiores delgadas. Sin embargo, y a pesar de estas diferencias
corporales desde el punto de vista psíquico ambas tipologías se
confunden, siendo personas muy sensibles, de comportamientos lentos,
con ciertos componentes de depresión y apatía, entre otros.
Por todo ello, podemos estar seguros que la celulitis no es tanto
una enfermedad como una "situación fisiológica" de la mujer -hasta
ciertos límites, evidente-, y que su tratamiento debe ser enfocado
desde posiciones lo menos agresivas posibles.
Para poder llevarlo a efecto correctamente, debemos conocer la
etiopatogenia de esa situación.
La disposición anatómica del tejido graso no sólo presenta diferencias
de tipo sexual entre el varón y la mujer, sino que encontramos
también diferencias más sutiles a niveles anatómicos, histológicos,
bioquímicos y metabólicos según sea la localización de los adipocitos
(1).
1. Diferencias
anatómicas
Macroscópicamente el tejido adiposo subcutáneo está formado por
dos capas:
- Una capa superficial situada entre la piel y la fascia superficialis,
que se halla dividida en celdillas por una estructuración vertical
y repartida por la totalidad del cuerpo constituyendo la capa
de grasa "corriente", de fácil movilización.
- Una capa profunda, situada entre la fascia superficialis y la
aponeurosis muscular, dividida en capas laminares horizontales,
limitada en algunas localizaciones particulares que denominamos
esteatomas y que constituyen las grasas de reserva de movilización
difícil. La mayoría de estos esteatomas están localizados a nivel
de pelvis, cara interna de rodillas, deltoides y brazos.
2. Diferencias
histológicas
- En la capa superficial, las celdillas de 0,5-1 cc cada una están
delimitadas por una estructuración vertical de tejido conjuntivo.
Estos tabiques o retinacula cutis, están anclados a nivel de la
fascia superficialis y del nivel del corion subdérmico. El aumento
de volumen de los adipocitos entraña un fenómeno de tensión mecánico
del tabique con tracción y retracción de las zonas de anclaje,
lo que explica la "piel de naranja" o fenómeno de canapé de Chesterfield.
- En la capa profunda las celdillas conjuntivas están llenas de
adipocitos cuyo volumen puede crear, según las localizaciones,
un verdadero panículo adiposo.
3. Diferencias
bioquímicas
Los adipocitos poseen muchos tipos de receptores de membrana,
siendo los principales los receptores adrenérgicos. De estos receptores
los beta, estimulan la formación de AMPc y son lipolíticos, mientras
que los alfa2, antagonistas de los anteriores, serían antilipolíticos.
En los esteatomas, el número de receptores alfa2 es más alto en
ciertas localizaciones como las caderas y los muslos, y ademas,
aquí su actividad sería particularmente intensa. Además los adipocitos
de las esteatomerias son hasta 4 veces más ávidos de glucosa que
los de otras localizaciones por lo que la liposíntesis se realiza
en éstos más eficazmente.
4. Diferencias
metabólicas
Las diferencias bioquímicas explican metabólicamente las dismorfias
encontradas en la celulitis.
Se calcula que deben perderse 6 Kg de peso total para perder 1
Kg a nivel de la pelvis. Esta relación 1:6 se debe a las diferencias
en el número y en la actividad de los receptores.
El fracaso de un régimen de adelgazamiento entraña volver a los
malos hábitos alimentarios y al peso de origen. Este fenómeno
es más llamativo en los esteatomas donde los adipocitos son más
ávidos por la glucosa, y conduce a un peso superior al de partida.
La dismorfia se instala por escalones al ritmo de los sucesivos
regímenes y así tenemos que:
- Los adipocitos de los esteatomas engordan más rápidamente que
los de otras localizaciones.
- La resistencia a la lipólisis en las zonas esteatoméricas entraña
la formación de "grasas bloqueadoras".
- El régimen de adelgazamiento tiene poca acción sobre los esteatomas,
e incluso se da la paradoja de que cuando la paciente hace un
tratamiento dietético refiere que su celulitis aumenta. Ello es
debido a que la dieta reduce las grasas de fácil movilidad que
recubren y en parte armonizan las zonas esteatoméricas.
- La recuperación del peso es más importante a nivel de las zonas
de esteatomeria.
Durante años se pensó que la celulitis era debida a una eventual
inflamación del tejido celular subcutáneo y del tejido adiposo,
hasta que en 1996 Merlen, midiendo las presiones tisulares subcutáneas,
pone de relieve la importancia de la existencia de una estasis
venolinfática, y clasificó el proceso como una "mesenquimatosis".
Junto con Curri, en 1982, describieron la existencia de alteraciones
escleróticas en las formaciones endoarteriales de regulación del
flujo sanguíneo, que explicarían las anomalías circulatorias (incrementos
y descensos del flujo sanguíneo), las microhemorragias y el trasudado
debido a las alteraciones de la permeabilidad capilar y a la esclerosis
de la malla fibrilar pericapilar (2).
Se propone, por tanto, el térmico de dermato-paniculosis-vasculopática
para definir etiopatogénicamente lo que se conoce con el nombre
de "celulitis".
Según conceptos de Homotoxicología, el proceso celulítico corresponde
a una fase humoral de deposición caracterizada por la imposibilidad
del tejido adiposo de eliminar sus toxinas y desechos metabólicos,
pero estamos muy cerca del "corte biológico". Estamos ante una
patología derivada del principio de condensación.
El origen de este proceso parece estar localizado a nivel de la
unidad microcirculatoria, en forma de una estasis capilaro-venular
que evoluciona en dos etapas:
- Etapa hidráulica: en la cual coexisten una relentización del
flujo sanguíneo con variaciones en el hematocrito y tumescencia
de las células endoteliales.
- Etapa biológica: con agregación de glóbulos rojos.
El estasis venoso entraña aumento de la presión intracapilar y
aumento de la permeabilidad, que se traduce en una pérdida de
líquidos y proteínas de alto peso molecular hacia el espacio intersticial
del tejido conectivo.
Este exceso de permeabilidad y la inundación del espacio intersticial
son el origen de sobrecarga linfática con instalación de edema.
La hiperpresión intracapilar es responsable de la fragilización
de las paredes vasculares, acentuándose la perturbación de los
intercambios. Estaríamos cayendo ya hacia la derecha del corte
biológico, entrando en fases de impregnación.
La liberación de sustancias agresivas como histamina, serotonina,
prostaglandinas, etc., desencadena reacciones tisulares de tipo
inflamatorio. Si los excesos de proteínas no son despolimerizados
por los macrófagos, hay una estimulación fibroblástica con instauración
de fibrosis y posterior esclerosis, que agravarán el estasis y
nos llevaría a fases de degeneración.
Se pone en marcha así un círculo vicioso patológico de descompensación
histoangeítica, puesto de manifiesto precozmente por problemas
funcionales que, tardíamente, conducirán a problemas tróficos
de una insuficiencia venosa crónica (Fig. 1).
Ver Figura
1: Circuloso vicioso patológico de descompensación
histoangeítica
Estas alteraciones microcirculatorias se acompañan de modificaciones
histopatológicas (fases celulares). En condiciones normales, los
adipocitos están ricamente vascularizados por una trama microvascular
de mallas estrechas descritas por Merlen. Las venas poscapilares
son numerosas, dilatadas y muy permeables para garantizar la reabsorción
del líquido intersticial. No existen anastomosis arteriolovenulares
porque no existen metarteriolas, y la regulación microvascular
está asegurada por dispositivos endoarteriales que controlan los
recorridos capilares preferenciales.
La evolución del tejido adiposo normal hacia la celulitis pasa
por cuatro fases sucesivas:
- Edema intersticial. Consecuencia de la estasis venosa y de la
excesiva permeabilidad capilar hay distensión de los capilares,
aumento del paso de líquidos y formación de edema en el seno del
tejido conjuntivo con sobrecarga linfática. Los adipocitos se
hipertrofian y se fusionan en bloque, traduciéndose en un aumento
de la distancia entre las células y los capilares, perturbándose
aún más los intercambios vasculotisulares por una parte, y las
estimulaciones nerviosas en relación con la lipólisis, por otra.
- Formación de una redecilla conjuntiva que espesa en bandas esclerohialinas
alrededor de los montones grasos.
- Formación de micro y posteriormente macronódulos. Los aglomerados
de adipocitos se organizan en micronódulos encerrados en fibras
conjuntivas y acaban por formar macronódulos puestos de manifiesto
por palpación.
- Alteraciones capilares; son las mismas que se encuentran en
el transcurso de la enfermedad varicosa: estasis, aneurismas,
espesamiento de la menbrana basal.
Pero, ¿cómo llega un tejido adiposo normal a un estado patológico?
Se han propuesto muchas hipótesis al respecto, pero el carácter
hereditario de la disarmonía, sus características étnicas, su
agravamiento o aparición en épocas hormonalmente cruciales como
son la menarquia, el embarazo, la toma de ACO, los abortos, etc.,
hacen pensar en un proceso de etiología muy compleja.
Se han puesto en evidencia diferencias regionales en la regulación
del flujo vascular debido a estimulaciones adrenérgicas que podrían
englobar el proceso celulítico como una respuesta a las interacciones
entre inervación, vascularización y metabolismo.
Curri, mediante termografía de contacto de alta resolución, demuestra
que existen déficits arteriolares locales (imagen en mosaico o
en piel de leopardo); así, un proceso en su inicio localizado,
podría desencadenar las modificaciones que acabarían dando origen
a una paniculopatía. La consiguiente hipoxia y liberación de radicales
libres conducirá a la lesión celular.
Una de las particularidades de la celulitis es su tendencia a
la cronicidad. Si bien la corrección de las alteraciones microcirculatorias
y de la sobrecarga adipocitaria dan una mejora clínica, el pool
de adipocitos no ha variado y la enfermedad puede volver si se
repiten las condiciones etiopatogénicas. De este hecho se deducen
una serie de recomendaciones terapéuticas:
- Considerar la importancia del déficit microcirculatorio
- Mejorar el trofismo de las zonas izquémicas
- Luchar contra el estesis vanolinfático
- Vigilancia clínica continuada mediante sesiones de recuerdo
con cierta periodicidad.
Los acontecimientos clínicos con los que nos enfrentamos son,
esquemáticamente los siguientes:
- Dificultad adipocitaria para deshacerse de sus detritus y productos
metabólicos experimentando un proceso de ahogamiento que le conduce
no solamente hacia la hipertrofia, sino también a alteraciones
de sus formas.
- Esta hipertrofia del tejido graso conduce a empeoramiento del
compromiso venolinfático que a su vez agravará aún más la dificultad
de la célula grasa para realizar sus funciones metabólicas, y
a su vez, traccionará de los elementos neurológicos traduciéndose
clínicamente en dolor, incluso de presentación espontánea, de
la zona afectada por la celulitis
- Al aumentar el tamaño del componente celular graso, las fibras
de sostén del tejido celular subcutáneo son asimismo traccionadas
y reestructuradas, disponiéndose en posición perpendicular a la
superficie cutánea, contribuyendo así, junto con el componente
edematoso intersticial, a la aparición del fenómeno de la piel
de naranja.
Vemos, por tanto, que la enorme complejidad etiopatogénica y fisiopatológica
nos obliga a afrontar un tratamiento con múltiples vertientes,
que debemos mantener durante un periodo de tiempo prolongado -si
no durante toda la vida de la paciente- si queremos obtener un
resultado satisfactorio.
Nuestro enfoque debe ir orientado hacia la atención de los tres
niveles terapéuticos clásicos: desbloqueo del tejido afectado,
drenaje y depuración del matrix extracelular y normalización del
espacio biológico total.
Para este fin se han invocado terapias físicas de diverso orden
(láser, iontoforesis, aplicación de vendas frías, termoterapia,
mantas de sudación, fangos, corrientes eléctricas de distintas
modalidades y diferentes principios, todo tipo de masajes), así
como terapias farmacológicas (infiltraciones trazantes en estrella,
uso de despolimerizantes o rubefaccientes por vía tópica, etc.).
De todas las medidas terapéuticas apuntadas, creo que la asociación
perfecta es la constituida por la tríada (3,4):
- Presoterapia cíclica de presión positiva
- Linfodrenaje manual según la técnica descrita por el Dr. E.
Vodder
- Biomesoterapia con productos antihomotóxicos.
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Presoterapia cíclica
positiva
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Actúa en el nivel de desbloqueo.
Es un método terapéutico muy utilizado en medicina estética. fisiología
y angiología. Se produce una activación del "corazón periférico",
facilitando el retorno venolinfático, y por tanto contribuye a
mejorar los intercambios metabólicos del adipocito. Además nos
prepara la zona para recibir la Mesoterapia, por lo que es recomendable
realizar esta técnica inmediatamente antes de proceder a los pinchazos.
Es importante tener presente que esta técnica sólo actua sobre
la fracción no proteica del edema, por lo que aisladamente tiene
poca eficacia.
A este método existen contraindicaciones precisas que debemos
descartar, tales como la existencia de una tromboflebitis aguda
en curso o reciente, la linfangitis aguda, la insuficiencia cardiaca
y/o renal y/o respiratoria importantes.
Si no existen contraindicaciones, el tratamiento se efectúa introduciendo
ambas extremidades inferiores en botas neumáticas dotadas de un
mayor o menor número de dobles cámaras que se llenarán mediante
aire insuflado a una presión determinada, siempre menor que la
presión diastólica de las extremidades inferiores (40-50 mm/Hg).
Los aparatos de presoterapia pueden disponer de diferentes programas
de trabajo. Así, unos permiten que se vayan hinchando progresivamente
los diferentes segmentos (siempre de forma centrípeta) sin que
se deshinchen los segmentos distales; otros permiten hacer una
ola de presión, es decir, conforme se van hinchando los segmentos
proximales, se van deshinchando los segmentos distales. En ambos
casos, a cada fase de compresión le sigue una de reposo.
El tiempo de tratamiento es de unos 20-30 minutos y la frecuencia
media de 1 vez por semana, aunque en algunos casos muy concretos
se podría realizar 2 o 3 sesiones en este tiempo.
La presoterapia cíclica positiva deberá practicarse después de
desbloquear los conductos profundos mediante el juego de la respiración
diafragmática o el sistema Vodder.
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Sistema Vodder
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Con este sistema estamos actuando en los niveles
de desbloqueo y depuración y drenaje.
El linfodrenaje manual según Vodder se diferencia de un clásico
masaje por ejercer su acción principal sobre la pulsación linfática
gracias a movilizaciones repetidas y ligeras pero útiles de la
piel efectuadas a una presión menor de 35 torr. Estos movimientos
imitan el flujo de la linfa en los vasos y tiene por objeto actuar
sobre el sistema nervioso autónomo de los musculos lisos del sistema
linfático.
Su acción se puede constatar a 4 niveles:
- Efecto vegetativo, que conduce a relajación muscular, tanto
de fibra lisa como estriada, que se traduce clínicamente por una
sensación de bienestar profundo, parasimpática.
- Efecto analgésico, por estímulo de las terminaciones inhibitorias
nociceptivas, contribuyendo así a conseguir analgesia de dolores
de pequeña o mediana magnitud.
- Efectos inmunitarios: la estimulación mecánica de los ganglios
linfáticos conlleva el potenciamiento de los sistemas defensivos
inmunitarios, tanto humoral como celular. La estimulación del
sistema macrofágico tisular viene a mejorar la situación de edema
al disminuir la presencia de proteínas en el intersticio. El sistema
linfático es el único camino posible para la retirada de proteínas
de alto peso molecular del espacio intersticial.
- Efectos vasculares: el linfodrenaje manual Vodder produce tonificación
de los esfínteres precapilares y del pulso de los linfangiones,
aumentando el débito linfático. La acción mecánica de bombeo origina
mejoras en la circulación de retorno por desplazamiento y reabsorción
de los líquidos intersticiales.
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Biomesoterapia y celulitis
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Aquí los niveles de actuación son los tres:
desbloqueo, depuración y drenaje y normalización del espacio biológico
en todo su contexto.
El neologismo "biomesoterapia" fue acuñado hace algunos años por
la escuela italiana de la cual el Dr. V. Fabrocini (5) es su más
destacado representante. Hace referencia a la utilización de puntos
reflexoterápicos pertenecientes a diferentes sistemas de regulación
bioenergética (acupuntura, auriculoterapia, zonas de Head, dermalgias
de Jarricot, puntos de electroacupuntura de Voll, etc.) sobre
los cuales se inyecta, siguiendo criterios mesoterápicos, medicamentos
antihomotóxicos. Otros autores italianos, como son Enrico Italia
y Massimo De Bellis, prefieren emplear el término de Homeo-Mesoterapia
(6).
Dado que la técnica inyectiva es la misma que la descrita por
Pistor en 1958, y que hablar de Mesoterapia no implica la aceptación
de ningún criterio terapéutico preestablecido, preferimos mantener
el nombre original de la técnica, independientemente del tipo
de medicamentos que empleemos o de las zonas que inyectemos con
ellos.
El tratamiento mesoterápico de la celulitis marcó un hito histórico
para la expansión universal de la técnica, pero con una vertiente
bipolar: por un lado, el lado positivo lo constituye el importante
colectivo médico que conoció la mesoterapia gracias a los buenos
resultados terapéuticos obtenidos; y por otro lado, el polo negativo
lo constituye precisamente el acto mercantilista en que se se
convirtió este tratamiento de la celulitis, motivando la aparición
de efectos secundarios y yatrogenias que nunca anteriormente habían
surgido con la Mesoterapia (7,8).
En un alto porcentaje de los casos, la yatrogenia ocasionada por
el empleo de la vía intradérmica deriva de 3 causas fundamentales
(9):
- Empleo de medicamentos inadecuados y/o a dosis excesivas
- Utilización de fármacos de dudosa procedencia
- Desconocimiento o banalización de la técnica mesoterápica.
Con la utilización de medicamentos antihomotóxicos no se produce
jamás yatrogenia debida a los medicamentos, ya que éstos no ocasionan
nunca ningún tipo de intolerancia ni efectos secundarios, pero
las reglas básicas de la técnica inyectiva deben respetarse para
no tener complicaciones debidas al método de aplicación (10,11).
La elección de los medicamentos a emplear en el tratamiento de
la celulitis la hacemos en base al estudio de la patogenesia homeopática
(12,13,14,15). Intentaremos buscar el o los medicamentos que cubran
los signos patognomónicos de la enfermedad, y daremos prioridad
a la similitud anatomopatológica de los mismos.
Entre ellos podemos destacar los siguientes:
Secale cornutum
La composición del cornezuelo del centeno es muy compleja. En
ella, los alcaloides indólicos ergotamina, ergometrina y ergotoxina
han sido ampliamente estudiados.
Su patogenesia lo sitúa como remedio de acción limitado en las
isquemias, hemorragias, calambres y sensación de dolores quemantes
mejorados por el frío (por el calor: Arsenicum album).
La intoxicación crónica por el cornezuelo del centeno produce
un cuadro denominado ergotismo caracterizado por lesiones anatomopatológicas
y síntomas funcionales superponibles a los encontrados en la celulitis,
sobre todo en lo referente a la afectación de la musculatura lisa
arterial y arteriolar, llegando al desarrollo de gangrena, cuadro
que en la Edad Media recibía el nombre de "fuego sagrado". Hay
hipotermia y palidez de la piel, sensación de entumecimiento,
tendencia a la equimosis.
Tabacum
El alcaloide más importante y condicionante de su actividad tóxica
es la nicotina. También es un remedio de acción limitada muy empleado
para el tratamiento de las cinetosis.
Comparte con Secale cornutum la aparición de arteritis periféricas
por su acción gangliopléjica tanto sobre ganglios simpáticos como
parasimpáticos de control vascular. Aquí también nos encontramos
la frialdad de la piel de las zonas celulíticas.
Aesculus hippocastanum
Como todos los medicamentos de origen vegetal, la composición
del Aesculus es muy compleja (taninos, flavonoides, saponosidos
triterpénicos, etc.). Es un remedio de acción limitada, orientada
sobre todo a la protección capilar en su vertiente venosa: congestión
venosa, agravada por el calor y por la bipedestación prolongada.
Barita carbonica
Es un remedio de acción general, el más importante en el tratamiento
de las esclerosis/endurecimiento de cualquier localización. Se
considera que su acción es una de las más lentas de la Materia
Médica por lo que su prescripción debe hacerse de forma metódica
durante meses en dosis espaciadas, completándola con medicamentos
de acción circunscrita.
En la celulitis se busca su acción sobre la degeneración esclerosa
del tejido conjuntivo (también muy útil en la prevención y tratamiento
de la senescencia).
Vipera redii
En el veneno de la Vipera aspis, que contiene una toxina hemolítica
y coagulante denominada Kistrina que interviene en la cascada
bioquímica de la coagulación con actividad antitrombótica. Es
un remedio de acción limitada a las flebitis y periflebitis, empleado
en la inflamación venosa y perivenosa de los miembros inferiores
con edema y dolor, síndrome microvascular con equimosis, púrpura,
capilarosis. Complementa la acción de otros remedios de inflamación
como puede ser Hamamelis, Pulsatilla o Arnica. Otros venenos tienen
acciones similares a las suyas (Lachesis, Crotalus, Bothrops).
Sepia
Las diluciones se preparan a partir de la tinta de Sepia officinalis
L. Es uno de los medicamentos homeopáticos más utilizados en afecciones
crónicas o de larga duración. Es un remedio de acción general
en depresión, ptosis y estasis venosa de los miembros inferiores
y de las celulitis que aparecen o empeoran con los embarazos o
la toma de ACO. Es un estimulante hormonal inespecífico. Tiene
también una importante acción sobre el sistema biliar y el estreñimiento
atónico.
Se observan muchas mujeres celulíticas que podrían encuadrarse
dentro de lo que con cierta vehemencia se ha definido "tipo sensible
Sepia", sobre todo aquellos cuadros iniciados o agravados a raíz
de los embarazos o las celulitis tardías que surgen en los periodos
perimenopáusicos, pero no debemos circunscribir su utilización
únicamente a estos casos.
Pulsatilla
En la patogenesia de Pulsatilla encontramos venas dilatadas, pesadez
de piernas, edemas, cutis marmorata, tejidos infiltrados, venas
aparentes que empeoran en el verano y con la bipedestación inmóvil
prolongada. Suele haber menarquias tardías.
La Pulsatilla es un depurador del mesénquima, muy útil en fases
de estancamiento mesenquimales.
Solidago virgaurea
Contiene flavonoides con efecto venetónico y saponinas triterpénicas
que actúan sobre la sensibilidad dolorosa de la presión. Se ven
edemas y petequias de los miembros inferiores.
Es un remedio de acción limitada para drenaje hepato-renal. Complementa
la acción de Berberis y de Pulsatilla. Un ejemplo de "drenaje
tuberculínico" es la asociación de D 6 de Crataegus, Solidago
y Pulsatilla.
Berberis
También de acción limitada a riñones, reumatismos y piel. Su alcaloide
principal es la berberina.
Berberis completa los tratamientos con finalidad diurética y está
indicado cuando existe un exceso de homotoxina generalizado que
se manifiesta por una sobrecarga de los órganos de excreción y
con diversas fases de depósito.
Junglans regia
Aquí nos aprovechamos de sus acciones linfáticas y sobre la circulación
de retorno debidas a los flavonoides presentes en las hojas del
nogal.
Hamamelis virginiana
La TM contiene flavanoides que le confieren una acción antihemorrágica
y venotónica. La experimentación patogénica confirma sus efectos
sobre el sistema venoso.
Entre sus signos concomitantes nos encontramos equimosis al menor
traumatismo por fragilidad de las paredes vosas capilares.
Fumaria
Su indicación principal en el tratamiento de la celulitis es la
acción depurativa de la sangre en casos de sobrecarga homotoxínica.
Además de estos preparados vegetales y minerales, tenemos varios
sarcodes también útiles para el tratamiento de la celulitis, entre
los cuales destacamos los que se citan a continuación:
Arteria suis
Aste sarcode se prepara a partir de arterias de cerdo. Sus indicaciones
principales son las alteraciones de la circulación, la periarteritis,
claudicación intermitente, calambres de la masa muscular gemelar,
entre otras.
Vena suis
Se obtiene de venas de cerdos sanos sacrificados. Sus indicaciones
son muy similares al anterior sarcode: estasis venoso, alteraciones
microcirculatorias, calambres de los gemelos, claudicación intermitente.
Placenta suis
Se obtiene de placentas completas extraídas de cerdas jóvenes
y sanas.
Sus indicaciones principales son: alteraciones de la circulación
periférica, cutis marmorata, calambres en la masa gemelar, revitalización,
etc.
Funiculus umbilicalis
Las diluciones de este sarcode se preparan a partir del cordón
umbilical obtenido del útero de una cerda gestante. Se trata de
un remedio del tejido conjuntivo que está indicado en casi todas
las enfermedades crónicas. Debe asociarse a otros medicamentos
bioterápicos apropiados, a catalizadores y/o medicamentos combinados
adecuados.
Tiroxinum
Las diluciones se preparan a partir de la L-tiroxina. Sus acciones
tienen especial importancia en el mesénquima, pero nunca se emplea
con fines sustitutivos sino estimulantes.
Glándula thyreoidea
suis
Está indicada en los casos de adiposidad.
Adeps suillus
Su indicación son aquellas manifestaciones clínicas que se presentan
por un consumo excesivo de grasas de animales, pero también se
emplea en la celulitis por su efecto depurativo del tejido conjuntivo,
que le hacen muy útil en el manejo de las homotoxinas de degradación
intermediaria que se liberan en el proceso terapéutico de la celulitis.
Estos principios unitarios, en mayor o menor medida, se encuentran
en los siguientes preparados comerciales (16):
- Circulo Injeel®: Secale cornutum, Tabacum
- Aesculus-Injeel: Aesculus
- Placenta Compositum: Secale cornutum, Tabacum, Aesculus, Barium
carbonicum, Vipera, Arteria suis, Vena suis, Placenta suis, Funiculus
unbilicalis
- Lymphomyosot®: Fumaria, Junglans regia, Levothyroxinum
Por comodidad de uso es preferible emplear los preparados comerciales
en lugar de ir a las formulaciones magistrales que encarecen innecesariamente
la terapia. Una combinación terapéutica útil en celulitis, sería,
a modo de ejemplo, la siguiente:
- Circulo-Injeel®: 1 ampolla
- Placenta compositum: 1 ampolla
- Lymphomyosot®: 1 ampolla
- Aesculus-Injeel: 1 ampolla
- Procainum compositum: 1 ampolla
Total de la mezcla 10cc
Nosotros preferimos la administración de estos productos según
la técnica mesoterápica, es decir, múltiples microinyecciones
efectuadas en la zona afectada a menos de 4 mm de profundidad.
Desde el punto de vista de la técnica mesoterápica es muy importante
tener en cuenta dos consideraciones:
- La fragmentación de las dosis administradas para conseguir resultados
óptimos, es decir, que cuanto más microdosis de principios activos
coloquemos en el espacio intersticial del tejido conectivo dérmico,
más estimulación de receptores celulares conseguiremos. Son conceptos
de "interface-meso" descritos por Kaplan (17) y corroborados por
la experiencia que son fácilmente entendibles: la superficie de
contacto con los receptores de membrana de los medicamentos elegidos
será tanto mayor cuanto mayor sea la fragmentación de los mismos,
tal como podemos ver en la tabla 1.
La repercusión más inmediata que obtenemos de este hecho es la
recomendación absoluta de utilizar sistemas de asistencia a la
inyección que nos permitan realizar hasta 800 y más microdosis
de los medicamentos elegidos, repartiéndolas por todas las zonas
afectadas de celulitis y en todas las sesiones de tratamiento.
- Consideración: la profundidad de inyección debe ser menor de
4 mm. Este es un concepto teórico de tipo farmacocinético pero
refrendado por la experiencia clínica: es un hecho conocido que
la Mesoterapia refuerza la acción terapéutica de los medicamentos
administrados por esta vía parenteral (18,19); para explicar este
hecho, Corpas ha propuesto la adaptación a la vía mesoterápica
de modelos teóricos farmacocinéticos desarrollando un modelo mamiliar
propio para esta vía de administración (20). En él existiría un
compartimiento periférico próximo a los lugares de absorción en
relación estrecha con los lugares de administración del medicamento.
A su vez, este compartimento estaría en relación con el compartimento
central, el cual estaría ligado a otros compartimentos situados
a su alrededor o en periferia y con los locus de absorción. Así
se definirían las nuevas constantes que regulan el paso entre
estos compartimentos, tal como se indica en la figura 2.
Ver Figura
2: Definición de las nuevas constantes que regulan
el paso entre compartimentos
La relación de las constantes K12/K13 nos indicará las preferencias
cinéticas del medicamento: cuando esta relación es superior a
1, la distribución será preferentemente hacia el comportamiento
periférico que se encuentra en las proximidades de los lugares
de absorción. Es muy importante, en la práctica, obtener un valor
elevado de K12, sobre todo cuando los lugares de acción del medicamento
corresponden a este compartimiento periférico, resultando así
respuestas farmacoterapéuticas elevadas para una cantidad mínima
de medicamento administrado.
Para Corpas, siguiendo los trabajos de Corbel, Kaplan, etc., el
factor más influyente sobre el valor de estas constantes es la
profundidad de inyección: cuando es mayor de 4 mm, la cinética
del medicamento se adapta a los modelos mamilares mono o bicompartimentales,
con compartimento central y sin compartimento periférico próximo,
típica de las vías intramuscular, intravenosa e incluso de la
subcutánea.
Trabajos realizados por investigadores sin conocimiento teórico
ni práctico de Mesoterapia vienen a refrendar esta hipótesis farmacocinética
propuesta por Corpas. Así, por ejemplo, Lai y cols., investigando
vías de extensión de melanoma maligno, han demostrado cómo la
vía intradérmica es una vía preferente para la difusión inmediata
local y a distancia de productos que tienen acción sobre estructuras
linfáticas, descubriendo incluso nuevos caminos sin bases anatómicas
precisas (21) que confirmarían la existencia del compartimento
periférico próximo al lugar de absorción.
Pero además de estos hechos farmacocinéticos, es importante respetar
la profundidad de la administración de medicamentos por el hecho
de que la formación de hematomas es menor cuanto menor sea la
profundidad a la que pinchemos, puesto que el calibre de los vasos
que irrigan las capas más superficiales de la dermis es mucho
menor que el de los vasos de las capas más profundas. No podemos
pasar por alto que los hematomas son un caldo de cultivo ideal
para las microbacterias saprofitas que se han visto implicadas
en múltiples desastres ocasionados por mesoterapeutas poco escrupulosos
(22); y esta yatrogenia no se debe al tipo de medicamentos empleados
sino a la técnica de administración.
En base a estas dos premisas, nosotros empleamos para el tratamiento
antihomotóxico de la celulitis por vía mesoterápica la pistola
DHN3®, calibrada a una profundidad media de 3mm y en la posición
1 de microdosis, que permite realizar unas 100 aplicaciones por
centímetro cúbico de la mezcla elegida, es decir, unas 800 dosis
por sesión si tenemos una cierta pérdida de medicamento. Para
el confort de la paciente empleamos agujas de 0,3 x 4 mm (30 G)
que a veces cambiamos en el transcurso de la misma sesión para
garantizar que su filo es correcto y no está dañado por la repetición
de los pinchazos. La limpieza de la piel antes de realizar la
técnica inyectiva debe ser escrupulosa y metódica, pincharemos
siempre con mano enguantada y protegeremos posteriormente las
punturas con un apósito acrílico (Nobecutan®) para evitar su posterior
contaminación.
Como complemento del tratamiento local, y siguiendo la técnica
homeosinátrica descrita hace casi 30 años por Freiwald (23), repartiendo
una ampolla de Aesculus-Injeel en los acupuntos 6, 9 y 10 del
meridiano Bazo-Páncreas. Esta aplicación a distancia nos da resultados
prácticamente inmediatos en síntomas frecuentemente asociados
a la celulitis (piernas pesadas, frialdad de pies, fragilidad
ungeal, etc.), así como en la reabsorción de edemas, la reducción
de la inflamación local, etc.
La frecuencia de las sesiones la hemos establecido en 1 sesión
semanal durante 6 semanas seguidas, y posteriormente, 1 sesión
quincenal hasta completar un total de 16 sesiones, continuando
entonces con 1 sesión mensual de recuerdo. Como podemos calcular,
el tratamiento "de ataque" de la celulitis se prolonga durante
6 meses y medio. Intentar hacer más en menos tiempo no conduce
a mejorías terapéuticas, e incluso, al contrario, a veces se observan
sobrecargas linfáticas que empeoran el proceso inicial.
Los resultados obtenidos en el tratamiento de la celulitis con
la aplicación de productos antihomotóxicos son superponibles a
los obtenidos con otro tipo de productos, pero la ventaja de la
utilización de estos productos es la total ausencia de yatrogenia
debida a los medicamentos (24).
La terapia biológica de la celulitis nos permite obtener unos
resultados terapéuticos idénticos a los obtenidos con otros medicamentos,
con la enorme ventaja sobre éstos de que evitamos los frecuentes
casos de yatrogenia descritos cuando se emplean productos alopáticos.
De nuestra buena técnica mesoinyectiva dependerá que la yatrogenia
debida al método y al modo de administración se vea asimismo minimizada.
Para ello debemos de cumplir criterios mesoterápicos estrictos,
no banalizando la técnica.
Tabla 1: Superficie de contacto con los receptores de membrana
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Nº de dosis por cc
|
Vol. por dosis en cc
|
Superficie por dosis en cm2
|
Interface-meso en cm2
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3
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0,33
|
2,30937
|
6,92811
|
|
5
|
0,2
|
1,655383
|
8,269315
|
|
10
|
0,1
|
1,0418732
|
10,418732
|
|
100
|
0,01
|
0,224465
|
22,4465
|
|
150
|
0,006
|
0,159680
|
23,952
|
|
200
|
0,005
|
0,141403
|
28,2806
|
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Bibliografía
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