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Ejercicio: indicaciones y contraindicaciones
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Prof Juan Ramón Zaragoza
Rubira
Catedrático de Radiología y Medicina Física.
Universidad de Sevilla
Fecha de Publicación:
Mayo de 2001
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Introducción
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Entendemos por ejercicio una forma de movilización
libre activa.
Desde el punto de vista biológico debemos indicar que el ejercicio
es algo imprescindible para nuestro organismo, que, como todo
organismo animal, debe, para su mejor funcionamiento, realizar
un cierto grado de actividad física. Son las condiciones de nuestra
civilización ciudadana las que nos han creado condiciones de vida
antinaturales, fundamentalmente en lo referente a la alimentación,
el ejercicio y la ecología o condiciones ambientales.
Así como existe una patología derivada de la dietética inadecuada
y de condiciones atmosféricas insanas, existe, muy definida, una
patología de la inactividad física. Entre los principales problemas
ligados a la falta de ejercicio debemos constar:
- atrofias e hipotrofias musculares
- fragilídad osea, osteoporosis
- mayor frecuencia de lumbagos y hernias
- mayor frecuencia de afectación articular
- problemas cardiocirculatorios
- problemas en los pies y en la estetica
- obesidad.
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Bases fisiológicas
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Comenzaremos por recordar las bases bioquímicas
de la contracción muscular, solo a modo descriptivo, para fundamentar
la práctica del ejercicio aeróbico y del anaeróbico.
Sabemos que el mecanismo energético de las células se fundamenta
en el ATP producido por las mítocondrias, que en ultimo extremo
pondrá en marcha el mecanismo miosina-actina de la célula muscular
y su contraccción.
En circunstancias normales, esto es, con suficiente aporte de
oxigeno, la célula consume sus nutrientes, fundamentalmente oxigeno,
glucosa y grasas, para sintetizar ATP y producir, finalmente,
agua y CO2, que se vehiculan por
la sangre la sangre venosa y que son sustancias totalmente normales
para el organismo.
Sin embargo, dada la orden para la contracción muscular, el mecanismo
ATP tarda de dos a tres minutos en poder actuar. Hay por ello
un sistema anaeróbico "de urgencia", el llamado ATP-CP (o ATP-creatin
fosfato) consistente en la utilización inicial de ATP de reserva
existente en la célula (que dura 3-4 segundos) e inmediatamente
del creatin fosfato, que se transforma en ATP y que permite su
consumo hasta la puesta en marcha de la síntesis del ATP necesario
por parte de las mitocondrias.
Este es, pues, el mecanismo energético normal de la contracción
muscular. Una primera fase de urgencia ATP-CP y un mecanismo aerobio
de síntesis-destrucción de ATP. Para que este mecanismo actúe
debe existir el suficiente aporte de oxigeno, lo cual dependerá
fundamentalmente de las condiciones de los aparatos respiratorio
y circulatorio.
Sin embargo, si no hay suficiente aporte de oxigeno se pone en
marcha el mecanismo anaeróbico, o sistema de glicógeno muscular.
En el músculo hay una abundante cantidad de glicógeno, que sirve
como reserva para estos casos de fa]ta de oxígeno. Este
glicógeno muscular también puede servir para general ATP, si bien
en condiciones bioquímicas de exagerado gasto y con metabolitos
que persisten localmente.
Así, si en presencia de oxígeno, con una molécula
de glucosa se pueden sintetizar 36 de ATP, en condiciones anaerobias
solo pueden sintetizarse 2 moléculas de ATP por molécula de azúcar.
Lo cual supone una eficacia 18 veces mayor del sistema aeróbico
respecto al anaeróbico. Pero además, las distintas vías metabólicas
hacen que al final del proceso de produzca ácido láctico, que
se deposita en el músculo y produce la fatiga muscular.
Por todas estas razones hay que procurar que el ejercicio esté
siempre en los límites "aeróbicos" mediante un entrenamiento sistemático
y graduado, sin llegar a los limites del "anaerobismo", que siempre
hay que evitar.
Si no podemos conocer el nivel de oxígeno a nivel de la fibra
muscular, si que podemos controlar el pulso, y mediante él conocer
el estado del aparato cardiocirculatorio. Mediante tablas adaptadas
a situaciones concretas sabemos cómo ir realizando un ejercicio
progresivo en condiciones aeróbicas conservando el equilibrio
entre esfuerzo muscular-respiración-circulación, que tan necesario
es en todo programa de entrenamiento.
Finalmente hay que añadir que, como en toda combustión, el ejercicio
muscular genera un 20% de energía mecánica y un 80% de energía
térmica. La producción de calor es algo inherente a todo ejercicio,
y por ello hay que contar con la aparición del mecanismo de defensa
al calor: vasodilatación superficial, sudoración, etc, y por ello
hay que atender a las condiciones ambientales (aireación, ventilación,
en su caso aire acondicionado) de los locales donde se realicen
ejercicios.
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Efectos del ejercicio
sobre el organismo
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El ejercicio sistemático tiene sobre el organismo
una serie de repercusiones del mayor interés. Resumiremos las
principales:
Sobre el músculo
- aumenta la mioglobina, las mitocondrias (en número y en volumen)
y la utilización de oxígeno.
- sobre el sistema muscular en su conjunto, aumenta las fibras
musculares, la resistencia, la fuerza y la potencia muscular.
Sobre hueso
y articulaciones
- aumenta la calidad del hueso, del cartílago y del liquido sinovial.
Previene la osteoporosis. Sobre aparato respiratorio
- aumenta la capacidad respiratoria
- aumenta la ventilación pulmonar
- aumenta la potencia inspiratoria espiratoría
- disminuye la frecuencia respiratoria
Sobre aparato
circulatorio
- aumenta el volumen del músculo cardíaco
- aumenta el volumen cardíaco, la vascularización cardiaca, las
mitocondrias (en numero y volumen), las enzimas oxidativas y la
utilización de oxígeno
- aumenta el caudal cardiaco máximo
- disminuye la presion arterial
- aumenta el volumen sanguíneo total, la hemoglobina y el hematocrito.
Sobre la grasa
orgánica
- disminuye el porcentaje de grasa en el organismo
- disminuye el colesterol y los triglicéridos
- en consecuencia, mejora la estética corporal
Sobre la salud
y hábitos de vida
- da sensación de gozar de mejor salud,
- disminuye la incidencia de afecciones benignas
- mejora la actitud ante el trabajo
- da mejor rendimiento en el trabajo
- disminuye la tensión y el stress
- el sueño y el reposo son mas satisfactorios
- disminuye el agotamiento, el consumo de alcohol y el de cigarrillos
- facilita adoptar una alimentación mas equilibrada
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La buena forma física
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Una de las consecuencias de la practica regular
del ejercicio consiste en estar en buena forma física.
Este concepto resulta difícil de definir en toda su amplitud.
Según el Consejo de Educación Física y Deportes de Estados Unidos,
la buena forma física es la capacidad de llevar a cabo las tareas
diarias con eficacia, permitiendo suficiente energía para el tiempo
de ocio y para enfrentarse a emergencias imprevistas
Según esta definición, en la buena forma física entran diversos
componentes. Los principales son:
1. Fuerza muscular. Se define como el máximo de fuerza que pueden
realizar en una contracción un músculo o grupo de músculos.
2. Resistencia muscular, o tiempo que unos determinados músculos
pueden seguir realizando una tarea.
3. Velocidad que se puede alcanzar en la carrera.
4. Flexibilidad, o sea, capacidad del organismo de adoptar diversas
formas en el espacio. Depende de la movilidad articular, y ésta
depende, tanto del estado de la propia articulación, como de los
músculos, tendones y ligamentos que la controlan.
5. Habilidad, o capacidad de realizar una tarea con finura y destreza.
6. Capacidad de reacción ante un estimulo, o tiempo de reacción
ante el mismo.
7. Suele añadirse también la motivación o estimulo competitivo
como factor psicológico importante que debe acompañar las condiciones
físicas anteriores.
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Programas de ejercicios
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La preocupación existente en la sociedad actual
por la buena forma física ha plasmado numerosos programas y tipos
de ejercicios. Podemos dividirlos según distintos aspectos.
Según el objetivo que se pretenda conseguir existirán programas
para el mantenimiento y programas para la competitividad. Mientras
que los primeros responden a unos principios generales, los segundos
varían según la capacidad que se pretenda desarrollar: fuerza,
resistencia muscular, velocidad habilidad, etc.
Puede también practicarse ejercicio o deporte. El ejercicio supone
una programación esencialmente individual que busca una mejora
de las propias capacidades. El deporte introduce la competición
(lo cual, por otra parte, supone una gran motivación) y generalmente
la constitución de equipos, lo que refuerza los aspectos sociales
y formativos
En cuanto a proposiciones concretas de programas de ejercicios,
podemos indicar los siguientes.
Para la mayoría de la población sedentaria, los tres ejercicios
más completos a recomendar son el andar rápido, el ciclismo y
la natación.
El andar rápido se impondrá en forma de un recorrido durante al
menos media o una hora al día (una hora de andar rápido son unos
5,5 kilómetros), preferiblemente en ambiente sano (jardín, extrarradio).
De no poder disponer de ese tiempo, programar al menos andar ese
mismo tiempo en los desplazamientos habituales en la ciudad, sumando
al fin del día los desplazamientos realizados. Otra práctica es
medir lo andado cada día, con un pedómetro, y compensar en el
fin de semana lo no andado durante los días anteriores.
El ciclismo tiene ventajas para las personas obesas que sienten
limitación de andar por su peso; permite regular el esfuerzo,
favorece la respiración diafragmática por la postura horizontal
del tronco y amplia los horizontes del desplazamiento.
La natación de mantenimiento es ejercicio muy completo, pero las
dificultades de disponer de instalaciones dificulta su práctica.
Otros ejercicios de mas esfuerzo deben incluir el control del
pulso como método de no sobrepasar los limites del ejercicio aeróbico.
Hay planes de ejercicios sistemáticos, como los de "aerobics",
que se pueden definir como ejercicios físicos que movilizan grandes
masas musculares de forma rítmica requiriendo para ello un elevado
consumo de oxigeno.
Otros sistemas se basan en el entrenamiento isométrico basado
en los trabajos del fisiólogo alemán Erích Muller, que afirmaba
que con pocas contracciones isométricas diarias se podían conseguir
grandes incrementos de la fuerza máxima del músculo.
Finalmente, existen diversos sistemas completos de ejercicios
de mantenimiento físico. Uno de los más popularizados en el mundo
anglosajón ha sido el programa BX, de las Reales Fuerzas Aéreas
del Canadá. Se preparó para mantener una forma física suficientemente
buena como para responder a una exigencia súbita de actividad
aun en periodos largos de inactividad.
Dado el éxito del programa 5BX para los hombres, se realizó posteriormente
el XBX para las mujeres.
Ambos programas constan de unas tablas de ejercicios ordenados
en progresión: seis en el hombres y cuatro en el de mujeres. Cada
tabla consta de una serie de ejercicios que, progresivamente,
suponen: precalentamiento general, entrenamiento de los grupos
musculares más importantes (músculos abdominales, espalda, brazos)
y, finalmente ejercicios de marcha, carrera y saltos estacionarios
para el trabajo cardiorrespiratorio.
El tiempo de cada sesión se estima en unos 11 minutos, repartidos
así: dos minutos de precalentamiento, un minuto para cada grupo
de ejercicios musculares (o sea, tres en total) y seis minutos
para el último ejercicio. Este último ejercicio se puede sustituir
por una carrera de 1,5 km. o por andar rápidamente 3 km. en tiempo
prefijado. Como se ve, es muy poco el tiempo que se emplea en
la ejecución diaria de esta tabla en relación a los beneficios
que se obtienen de su práctica habitual.
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