|
En la PEFS reconocemos una insuficiencia venolinfática
crónica localizada en el tejido subcutáneo de las áreas que son
el blanco de la afección.
La alteración de la fisiología en la zona localizada
afecta en primer lugar, al buen funcionamiento de las estructuras
endoteliales microcirculatorias y como consecuencia, la alteración
de la homeostasis de la matriz intersticial.
La relación entre los sistemas intra-extravasales
e intra-extracelulares, se produce a través de la matriz intersticial,
y la garantía de su funcionamiento es la validez del sistema de
comunicación bioquímica.
La misión de la terapia médica es restablecer
y mantener este equilibrio. La función endotelial es la principal
responsable de la "vasomoción" y este mecanismo está controlado
por dos familias agonistas-antagonistas, correspondientes a la
endotelina como constrictor y al nitróxido como dilatador.
El equilibrio entre ambas, garantiza la corrrecta
función y diálogo con la matriz intersticial. Cuando este sistema
"vasomotor" se altera, los intercambios se producen con dificultad,
y degeneran la isoionia e isoosmia, lo que conduce a una descompensación
que empeora rápidamente el tejido afectado.
Este mecanismo patogenético en la PEFS se manifiesta
con la sucesión: edema-fibrosis-esclerosis; consecuencia del mismo
problema, un déficit de la reabsorción, inicial responsable de
la descompensación fibrinógeno/fibrinólisis que lleva a la descompensación
anatómico-funcional del tejido adiposo.
El proceso degenerativo se autoalimenta hasta
llegar a la esclerosis y "hepatización" ecográfica del órgano
adiposo.
La acción terapéutica se debe producir a través
de moléculas activas sobre la función endotelial e intersticial.
Los Glucosaminoglicanos actúan como agentes
de élite para la correcta función endoteliointersticial, apoyados
por los flavonoides, capaces de amplificar su efecto, por los
fibrinolíticos, por la propionil carnitina vasoactiva, y por el
CoA.
La carga bioquímica es bastante reducida pero
cubre casi totalmente la necesidad del sistema.
La división en estadios del evento patológico
indicará el protocolo terapéutico cuali y cuantitativo a adoptar.
La vía de introducción intradérmica o subcutánea,
que aprovecha la absorción del tejido subcutáneo, muestra una
mayor eficacia en el sentido de mayor rapidez de acción, reducida
cantidad de principios activos y cómoda terapia de mantenimiento.
|