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Las vitaminas son sustancias orgánicas de variada
estructura que no se sintetizan en el organismo, o lo hacen en
cantidades insuficientes para satisfacer las necesidades, por
lo que deben aportarse en cantidades adecuadas con la dieta.
Inicialmente, el interés de las vitaminas en
la salud se centró en conseguir aportes suficientes para evitar
las enfermedades carenciales. Hoy además, conocemos su potencial
preventivo en muchos procesos.
Una de las funciones que ha adquirido gran relevancia
en los últimos años es el papel antioxidante de algunas vitaminas
y su potencial acción frente a los radicales libres. Este aspecto
tiene especial importancia en relación con la salud de la piel
por la acción protectora de estas vitaminas frente a los procesos
de envejecimiento cutáneo, función fotoprotectora e incluso frente
a la génesis del cáncer de piel. En relación con la salud cutánea
son especialmente importantes determinadas sustancias fitoquímicas
y las vitaminas A, E y C, sin olvidarnos del papel colaborativo
del resto de vitaminas, nutrientes y elementos no nutrientes.
Recientemente se ha llevado a cabo el estudio
eVe que analiza el estado nutricional vitamínico en la
población española a partir de datos procedentes de estudios epidemiológicos
nutricionales de carácter transversal realizados entre 1990 y
1998 sobre muestras aleatorias representativas de la población
de Alicante, Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Galicia,
Madrid y País Vasco. El estudio contemplaba el estado nutricional
de la población adulta supuestamente sana, no institucionalizada,
con edades comprendidas entre los 25 y los 60 años.
Para la evaluación de la calidad de la ingesta
de vitaminas se comparó la ingesta estimada para cada nutriente
con los valores propuestos como Ingestas Dietéticas de Referencia
(IDR) para la población española por el Departamento de Nutrición
de la Universidad Complutense de Madrid (1994) y también con los
valores poblacionales de referencia sugeridos por el Comité Científico
de Alimentación para la Comunidad Europea.
Los resultados de este estudio han puesto en
evidencia que aunque los aportes medios de vitaminas con la dieta
permiten satisfacer moderadamente las Ingestas Recomendadas, en
algunos casos de manera muy ajustada e incluso se han detectado
aportes inadecuados en porcentajes importantes de la población
española.
Se han detectado aportes de riesgo para los
folatos en el 10% de las mujeres; vitamina C en el 12% del colectivo
total e ingestas medias de vitamina A y vitamina E con valores
inferiores a las ingestas recomendadas.
El hábito de fumar, el consumo de alcohol,
el sedentarismo y la sobrecarga ponderal (en mujeres) configuran
características condicionantes de una dieta de menor calidad vitamínica.
Las personas con dieta de buena calidad vitamínica
expresan un modelo de consumo alimentario con mayores aportes
de frutas, verduras, pescados, lácteos, huevos y frutos secos.
Por cada nivel que aumenta el consumo de frutas y verduras se
reduce el riesgo de dieta de baja calidad en todos los subgrupos
de edad y sexo.
Bibliografía
Aranceta J, Serra Majem Ll, Ortega R, Entrala A, Gil A. Las vitaminas
en la alimentación de los españoles. Estudio eVe. Madrid: Editorial
Panamericana, 2000
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