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Desde hace muchos años en cirugía plástica se
conoce el papel de la atrofia progresiva de los tejidos blandos
en la manifestación clínica del envejecimiento del rostro.
Una de las más importantes propuestas para el
tratamiento de este problema durante años ha sido el lipofilling:
el injerto, a nivel del rostro, de tejido adiposo extraído de
áreas donadoras preestablecidas. Este concepto se ha replanteado
muchas veces en el tiempo con propuestas de modificación para
limitar los problemas relativos a esta técnica, entre los que
se encuentra la reabsorción, a menudo no homogénea, y la correcta
indicación.
En 1997, Sidney Coleman propuso un nuevo concepto
de lipofilling, llamado lipoestructuras. Las importantes novedades
se encuentran tanto en la técnica como en las indicaciones: ya
no solamente es el rejuvenecimiento del rostro, sino también la
restructuración de la armonía del rostro.
A la vista de estas novedades, los autores presentan
en esta primera relación sus puntos de vista, sus propias opiniones
y la experencia madurada por la elaboración del feed back obtenido
de los pacientes tratados con esta metodología, con especial atención
a las indicaciones apropiadas para el tipo de clientela que acude
a nosotros.
Una vez claras las indicaciones de la lipoestructura
del rostro según Coleman, viene presentada "step by step" la técnica
realizada por los autores.
Para obtener un buen éxito en el uso del tejido
adiposo como injerto libre, es necesario ante todo, prestar una
gran atención a la naturaleza del tejido adiposo extraido y al
método de extracción, traslado e introducción, así como a la preparación
del paciente.
El tejido adiposo tiene una estructura compleja
y delicada, expuesto fácilmente a ataques químicos y mecánicos,
por lo que, para conseguir un alto margen de éxito en el trasplante
de la grasa, es necesario que el procedimiento sea efectuado con
el máximo respeto a la naturaleza de dicho tejido, considerando
que para que éste sobreviva se debe situar muy cerca de fuentes
de oxigenación y nutrición. Esto se puede conseguir poniendo pequeñas
cantidades de tejido adiposo, separado precedentemente del componente
oleoso y líquido a través de la centrifugación, en un área receptora
ya preparada con la creación de pequeños túneles cercanos entre
ellos.
Por tanto, los autores presentan su propia casuística
que tiene actualmente un follow up máximo de 24 meses, seguida
de consideraciones subjetivas y propuestas para mejorar ulteriormente
los resultados obtenidos.
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