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Un grupo de expertos en Nutrición y Bromatología
de la Universidad de Navarra ha publicado un libro de bolsillo,
titulado "¿Sabemos realmente lo que comemos?",
que aclara el significado de algunos conceptos nuevos en el campo
de la alimentación, así como su incidencia en la
mejora de la salud.
Para su editora, la profesora Amelia Martí del Moral, la
idoneidad de un manual así responde a la necesidad de saber
qué incluimos en la cesta de la compra: Yogures con
omega-3, aceite alto-oleico, leche enriquecida con calcio, triglicéridos
o ácidos grasos monoinsaturados son términos que
se utilizan crecientemente para definir la oferta alimenticia.
Sin embargo, estas expresiones se han convertido en un galimatías
para el consumidor, que ya no sabe qué comer y qué
no.
En este sentido, la obra disipa las dudas más importantes
acerca de los productos transgénicos, ecológicos
o prebióticos; la ingestión correcta de minerales,
vitaminas, fibra o ácidos grasos; y define el papel de
los alimentos funcionales o alimentos del futuro. Se trata
de comidas que, además de proporcionar energía para
los procesos vitales, en un futuro mejorarán alguna función
del organismo y permitirán diseñar dietas personalizadas
según la carga genética de cada uno, explica
el segundo editor del libro, el profesor Alfredo Martínez
Hernández.
Evitar entre el 25 y el 70% de las enfermedades
Los llamados alimentos funcionales nacieron en Japón en
1980, donde se plantearon el objetivo de mejorar la salud de sus
mayores para reducir los gastos sanitarios derivados del aumento
de la esperanza de vida. Si tenemos en cuenta que entre
el 25% y el 70% de las enfermedades podrían evitarse con
la ingesta óptima de todos los componentes de los alimentos
en sus proporciones adecuadas, se comprende la importancia del
desarrollo de la dieta saludable y los productos enriquecidos
con determinados nutrientes, subraya Amelia Martí.
Hoy en día en España se comercializan alrededor
de 200 tipos de alimentos funcionales. Se trata de un campo
nuevo en el que queda mucho por profundizar. En este sentido,
la legislación al respecto asegura que las propiedades
saludables que se anuncien estén fundamentadas en datos
científicos, concluye la dietista de la Universidad
de Navarra.
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