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El cabello es uno de los elementos de nuestro
cuerpo con mayor relevancia y atractivo para nuestra imagen estética.
Desde tiempos remotos, el temor a perder pelo ha sido una de las
mayores preocupaciones del hombre. Sólo algunos aceptan
la alopecia como un problema superficial, pero para otros es una
mala jugada del destino que transforma la cuestión estética
en algo más profundo.
Son diversas las causas que provocan la pérdida
progresiva de cabellos en las personas, a veces desde temprana
edad. La mayoría de las veces, un tratamiento médico
o dermocosmético es una buena solución, siempre
que sea el adecuado y se aplique correctamente. Los tratamientos
cosméticos, no basados en la medicina, se recomiendan en
casos puntuales (spray, polvos, o cremas) con la intención
de camuflar zonas de poca densidad capilar. También se
ha recurrido a las prótesis capilares, aunque con poco
éxito por su apariencia artificial. Los tratamientos médicos
efectivos se limitan a dos, el minoxidil y el finasteride. El
finasteride, conocido con nombre comercial de Propecia®, ha
demostrado que puede frenar la caída del cabello, e incluso
en algunos, producir un aumento en el crecimiento del cabello.
Es más efectivo en alopecias leves o moderadas y siempre
debe tomarse bajo un control médico.
Pero cuando por diversas razones no se consiguen
los resultados esperados, la persona tiene la posibilidad de recurrir
a la Cirugía Capilar, como una buena solución para
recubrir total o parcialmente las zonas despobladas. Una vez descartados
los ineficaces trasplantes sintéticos y las técnicas
Tipo Punch (en pelo de muñeca), el microtrasplante folicular
es la técnica preferida por los especialistas al conseguir
resultados estéticos absolutamente naturales e indetectables.
Los
folículos pilosos son estructuras independientes y siempre
generan un solo pelo, pero en el cuero cabelludo se aúnan
entre sí en unidades foliculares que contienen de 1 a 4
pelos. El trasplante de unidades foliculares consiste precisamente
en implantar estas agrupaciones naturales, de una en una, de forma
que intentamos imitar al máximo la distribución
natural del cabello. La cirugía consta de 3 etapas:
- Obtención de las unidades foliculares de la zona donante
(parte posterior de la cabeza) tras una preparación sencilla
y con anestesia local. Los cabellos de la zona occipital están
codificados genéticamente para vivir toda la vida. Se
retiran a través de la extracción de un pequeño
fragmento de piel que se sutura posteriormente dejando una cicatriz
imperceptible aún llevando el cabello muy corto.
Disección de micro-injertos, proceso que requiere de
mucha concentración, atención al detalle y experiencia.
Para obtener unos injertos de gran calidad, todo este proceso
se realiza bajo microscopio.
- Trasplantación de las unidades foliculares, las cuales
se colocan en la zona de calvicie a través de micro orificios.
Estos folículos se trasplantan con cabello vivo, que
tras un breve periodo de adaptación (de 1 a 3 meses)
comenzarán un crecimiento normal y definitivo manteniendo
las características de la zona donante (pelo sano y terminal).
La
técnica del trasplante de pelo requiere de una labor en
equipo, normalmente compuesto por el cirujano y 3 ó 4 asistentes.
Mientras parte del equipo de trasplante realiza la disección,
el médico comienza las incisiones en la zona receptora,
para luego introducir estas unidades foliculares. Cada unidad
folicular suele medir alrededor de 1 milímetro y, dependiendo
del área de calvicie a cubrir, el número de unidades
de trasplante puede variar. La inserción de cada micro-injerto
en la zona receptora se lleva a cabo de uno en uno.
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