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En las últimas décadas las investigaciones
científicas sobre la anatomía de los tejidos blandos
faciales y su modificación en el proceso de envejecimiento
han contribuido a un mejor diagnóstico de los signos de
envejecimiento facial y por tanto a unas mejores posibilidades
de tratamiento.
Por otra parte el desarrollo de las técnicas
quirúrgicas, así como la introducción de
nuevos procedimientos, nos permiten tratar de una forma personalizada
las variaciones individuales ajustando la técnica más
idónea a cada caso particular.
El objetivo del Cirujano Plástico de
cara al rejuvenecimiento facial, es modificar aquellos signos
consecuencias del envejecimiento y que dan el típico aspecto
de cansancio y edad a la cara y que son fundamentalmente:
- Flaccidez cutánea.
- Descenso gravitacional de la grasa facial contribuyendo a
la pérdida del óvalo facial y la manifestación del pliegue nasolabial.
- Afectación dérmica (elastosis) asociada al envejecimiento
como consecuencia de circunstancias intrínsecas y extrínsecas.
- Modificaciones volumétricas relacionadas con el aumento o
disminución de la grasa facial.
Por tanto actualmente el concepto de lifting
no debe ser sinónimo de estiramiento sino que tiene que
abarcar un concepto desde mi punto de vista, integral y que atienda
a todos los signos de envejecimiento facial, al tiempo que busquemos
aquellas técnicas más idóneas para cada paciente
y con un enfoque mínimamente invasivo.
Este concepto integral requerirá un conjunto
de técnicas de lifting que mejoren todas las áreas
fundamentales de la cara tanto a nivel frontal como facial y cervical,
así como una conjunción de técnicas asociadas
o complementarias que contribuyan al rejuvenecimiento de la piel
(Resurfacing, programas de tratamiento de la piel) o de otras
zonas faciales que aunque de menos trascendencia, también
influyen en el logro de un aspecto rejuvenecido como son el labio,
que aparece fino y elongado (lifting) orejas más grandes
(reducción de los lóbulos, etc.,)
Por último no hay que olvidar asimismo
la trascendencia de los volúmenes a nivel facial, de ahí
la importancia del concepto volumétrico que requiere una
reposición de los tejidos o la aportación de grasa
fundamentalmente para conseguir mantener los volúmenes
propios de edades más jóvenes y perdidos con el
proceso de envejecimiento.
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