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El envejecimiento es la resultante de un complejo
e intrincado proceso multifactorial en donde la carga genética,
los procesos involutivos, la apoptosis y el medio ambiente demarcan
e inician el inexorable destino de la finitud en la especie humana.
Una de las teorías actuales que explica dicho proceso es
la de los radicales libres.
En el vino encontramos los polifenoles (taninos,
antocianos, etc. ) y flavonoides que inhiben las lipoxigenasas.
Existen más de 4.000 flovonoides identificados que se dividen
en varios grupos dependiendo de su estructura química como
son los flavanoles, las flavonas y las isoflavonas cuyo consumo
según los últimos estudios ha sido relacionado con
una baja incidencia de enfermedades coronarias.
Los polifenoles y flavonoides son antioxidantes
no enzimáticos que rompen la cadena en la fase lipídica
bloqueando los RL en las membranas y las lipoproteínas
evitando o previniendo la peroxidación lipídica.
Son elementos principalmente exógenos, responsables de
la capacidad antioxidante de los fluidos biológicos. Limpian
el plasma de oxiradicales capturándolos y evitando las
reacciones en cadena.
Los polifenoles vegetales se clasifican en función
del número de átomos de carbono de la cadena alifática
que se encuentra sustituyendo en núcleo bencénico.
La función de los polifenoles en los vegetales actúan
como antioxidantes, inhibiendo el crecimiento de las plantas,
activándolo, inhibiendo la degradación de la auxina
(hormona vegetal) captan el 90% de las radiaciones UV impidiendo
los efectos nocivos de las radiaciones en los tejidos internos.
La acción más característica
de estos compuestos son establecer relaciones químicas
de las plantas con su entorno. Son componentes de esencias y pigmentos
de las flores que confieren aromas y coloraciones atrayentes de
insectos con lo que se favorece el proceso de floración,
en las plantas polinizadas por insectos, del mismo modo los fenoles
también confieren aromas y colores a los frutos que los
hacen apetecibles para los herbívoros.
A nivel de microorganismos, las plantas se defienden
del ataque de patógenos sintetizando fitoalexinas, mayoritariamente
pilifenoles, que son tóxicos para los microorganismos atacantes
y su presencia previene las infecciones. En el género Vitis,
este papel lo desempeña principalmente el resveratrol que
es un estilbeno, mientras que en la mayoría del resto de
vegetales las fitoalexinas son principalmente isoflavonoides.
También los fenoles protegen a las plantas
generando sabores (principalmente amargos) o texturas (los taninos)
que resultan desagradables para los herbívoros, por lo
que este tipo de animales se nutren de otras plantas.
En las uvas los polifenoles son las sustancias
responsables del color de la uva (la uva blanca produce sólo
polifenoles amarillos, que son los llamados taninos y la roja,
además produce polifenoles rojos que son los llamados antocianos.
Al paso de los años los amarillos intensifican su color
y los rojos van desapareciendo) y también al gusto de la
uva (los taninos son normalmente ásperos, sin embargo,
se ha visto que los taninos reaccionan entre sí agrupándose
y perdiendo aspereza).
Muchos polifenoles presentan actividades y por
ello, se han utilizado desde la antigüedad en fitoterapia.
Así los taninos, por ejemplo, confieren a las plantas que
los poseen propiedades astringentes, vasoconstrictoras y antiinflamatorias,
pudiéndose utilizar en el tratamiento de las hemorroides;
las antraquinosas son laxantes, algunas calconas actúan
como antihelmínticos; muchos isoflavonoides, furanocumarinas
y estilbenos son antibacterianos y antifúngicos; algunos
estilbenos e isoflavonoides tienen actividad estrogénica
dada su similitud estructural con el estrógeno de síntesis
dietilestilvestrol.
Además, al igual que en las plantas,
en el hombre los polifenoles ingeridos formando parte de alimentos
pueden actuar como antioxidantes. Los polifenoles son moléculas
más o menos complejas que tienen capacidad de fijarse a
los radicales libres y así neutralizar la oxidación
de los componentes orgánicos que estos causan. Se requieren
nuevos estudios que profundicen en la importancia de los antioxidantes
a la hora de prevenir la enfermedad neoplásica. Sin embargo,
dada la importancia de la inflamación en el desarrollo
de los tumores primarios y en el proceso metastásico, los
antioxidantes podrían desempeñar un papel preventivo,
ya que no sólo eliminan los metabolitos responsables del
estrés oxidativo, sino que tienen un efecto antiinflamatorio.
También intervienen en el proceso de aterogénesis
evitando la oxidación de las lipoproteínas de la
placa de ateroma depositada en las arterias, por lo que reducen
el riesgo coronario.
Los bioflavonoides de la semilla de uva ejercen
una acción antioxidante pudiendo estabilizar los radicales
libres sin peligro.
Investigaciones más recientes indican
el papel de los polifenoles en la reducción del riesgo
de enfermedades coronarias y de cáncer. Debido a que los
compuestos fénolicos se encuentran en altas concentraciones
en la piel de la uva, semillas y tallo se deduce que el vino y
en particular el vino tinto, el cual utiliza todas estas partes
en el proceso de elaboración, parece ser una rica fuente
de nutrientes antioxidantes. De acuerdo con el Dr. Andrew Waterhouse,
investigador jefe de la Universidad de California en el Departamento
de Vinicultura y Encología: " el vino es una de las
mejores fuentes de antioxidantes y de polifenoles disponibles
para los humanos". A nivel dermatológico, el extracto
de semillas de uvas actúa en la celulitis restaurando la
elasticidad de los tejidos. También se le adjudican propiedades
antiinflamatorias, antialérgicas y de prevención
del envejecimiento de la piel.
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