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La asociación entre la melatonina y el
proceso del envejecimiento tiene numerosas facetas. Como antioxidante
y eliminador de radicales libres, se ha comprobado que la melatonina
retrasa la pérdida celular en las enfermedades en las que
intervienen los radicales libres, como son las enfermedades de
Alzheimer y de Parkinson. El péptido amiloide-beta, importante
componente neural de la enfermedad de Alzheimer, genera radicales
libres que matan neuronas, conduciendo a la demencia. Utilizando
melatonina, nosotros y otros autores hemos demostrado, en modelos
experimentales de la enfermedad de Alzheimer, que la melatonina
reduce notablemente la toxicidad del péptido amiloide-beta
y preserva la función neuronal. En trabajos en los que
se administró melatonina a pacientes de la enfermedad de
Alzheimer se atenuó la progresión de la enfermedad
y mejoraron los procesos mentales de los pacientes.
En el Parkinsonismo experimental se han comprobado
efectos beneficiosos similares de la melatonina. Así, la
pérdida de neuronas dopaminérgicas de la sustancia
negra del cerebro debida a drogas como MPTP, que generan radicales
libres con la subsiguiente muerte de neuronas que contienen dopamina,
se atenúa si se administran junto a melatonina.
Otra afectación neural en la que se ha
visto ser la melatonina muy beneficiosa es la lesión isquemia/reperfusión.
La hipoxia transitoria seguida por hiperoxia conduce a la formación
de radicales libres que destruyen el tejido neural. Si se administra
melatonina durante un episodio isquemia/ reperfusión se
inhibe el tamaño de la lesión neural y mejora la
evolución.
Otras enfermedades relacionadas con la edad,
como el cáncer, así como el propio proceso del envejecimiento,
incluyen la acción de los radicales libres. Como consecuencia,
se ha demostrado que la melatonina también puede impedir
estos procesos. Como la producción de la melatonina endógena
disminuye con la edad, se comprueba, como consecuencia, la progresión
de las enfermedades relacionadas con la edad.
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