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Sumario
Nº 16 >
Dieta y Nutrición
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"Efectos de la Dieta tipo Mediterránea
en la prevención de la enfermedad cardiovascular"
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Presentación
de los primeros resultados del estudio PREDIMED
Red Temática sobre Nutrición y Enfermedad Cardiovascular
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Resumen |
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Aunque numerosos estudios epidemiológicos
y clínicos han sugerido que la dieta mediterránea
tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, no
se ha realizado ningún estudio aleatorizado que proporcione
una evidencia científica de nivel suficiente para efectuar
recomendaciones dietéticas en la prevención primaria
de la enfermedad cardiovascular.
El objetivo del estudio PREDIMED es proporcionar el máximo
nivel de evidencia científica sobre los efectos beneficiosos
de una dieta tipo mediterráneo en la prevención
primaria de la morbilidad y mortalidad cardiovascular en una serie
de 12.000 pacientes con alto riesgo vascular.
Se trata de un ensayo de campo prospectivo, aleatorizado, multicéntrico,
longitudinal y controlado de intervención, en el que participan
más de 200 Centros de Salud de 8 Comunidades Autónomas
y que reclutarán un total 12.150 pacientes con alto riesgo
de complicaciones vasculares. Los participantes se asignan de
forma aleatoria a un grupo de intervención con dieta tipo
mediterráneo suplementado con aceite de oliva extra virgen,
a otro que seguirá con dieta tipo mediterráneo suplementado
con frutos secos, o a un grupo control, que seguirá su
dieta habitual adaptada a las recomendaciones del Programa Nacional
de Educación en Colesterol (NCEP) de los EEUU (básicamente,
una dieta baja en grasa). La duración inicial prevista
del estudio es de tres años, pero se pretende prorrogar
a 5.
Durante el seguimiento se evaluará el efcto de cada intervención
dietética sobre la mortalidad, incidencia de enfermedades
cardiovasculares y de otras patologías frecuentes (cáncer,
demencia, etc.) Paralelamente se evaluarán otras variables
como perfil lípidico, coagulación, estrés
oxidativo, homocisteína, inflamación, y disfunción
endotelial, que se consideran como marcadores relacionados con
la aparición y progresión de la arteriosclerosis.
En el momento actual ya se han incluido más de 1.000 pacientes
de toda España y se empieza a disponer de los primeros
resultados.
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Antededentes
del tema |
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Hoy en día, la Alimentación (Dieta) Mediterránea
es posiblemente el concepto dietético y nutricional más
difundido tanto entre la comunidad científica como entre
los consumidores del mundo desarrollado. Ello es debido a que
los resultados de numerosos estudios básicos, clínicos
y epidemiológicos han llevado a considerarla como un factor
protector en el desarrollo de múltiples procesos como las
enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer,
las enfermedades neurodegenerativas e incluso el propio envejecimiento.
Sin embargo, hasta el momento no se dispone de ningún estudio
aleatorizado y controlado que pueda proporcionar la evidencia
científica de nivel suficiente para efectuar recomendaciones
dietéticas a la población sobre los efectos beneficiosos
de la dieta mediterránea en la prevención primaria
de la enfermedad cardiovascular.
Beneficios de
la alimentación mediterránea
A finales de los años 70, se intuyeron por primer vez las
características saludables de la dieta consumida en la
época del estudio en los países mediterráneos
al constatar que la esperanza de vida de sus habitantes era la
más alta de mundo, mientras las tasas de cardiopatía
isquémica, ciertos cánceres y otras enfermedades
crónicas eran las más bajas. Estos resultados han
sido confirmados en otros estudios epidemiológicos.
El término de Alimentación Mediterránea se
refiere a los patrones tradicionales de alimentación propia
de los países mediterráneos hace aproximadamente
50 años. Aunque existen distintas variedades, los componentes
principales de esta alimentación son:
a) Un elevado consumo de cereales, frutas, verduras, frutos
secos y legumbres;
b) el aceite de oliva como fuente principal de la grasa;
c) un consumo moderado de pescado, pollo, leche y productos
lácteos (especialmente en forma de queso y yogurt);
d) bajo consumo de carne y productos cárnicos, junto
a
e) un alto grado de actividad física y el consumo diario
de vino.
Dadas las numerosas desviaciones de este patrón dietético
que existen actualmente en la población española,
cabría plantearse la necesidad de considerar la alimentación
mediterránea tradicional como una Intervención Preventiva
de Salud Pública. No obstante, la evaluación de
cualquier intervención médica precisa, en primer
lugar, una valoración de su seguridad, eficacia y relación
coste-beneficio, para después evaluar las consecuencias
éticas, económicas y sociales de la adopción
de esta medida. Hasta el momento actual no se ha efectuado ningún
estudio de las características del PREDIMED.
El aceite de
oliva, frutos secos y vino
Muchos de los beneficios de la dieta mediterránea se han
atribuido a su elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados
y vitaminas. El aceite de oliva es uno de los elementos más
emblemáticos de esta dieta y sus efectos beneficiosos se
han relacionado con su alto contenido en ácido oleico,
así como con los compuestos fenólicos presentes
en el aceite de oliva virgen. No obstante, sólo hay evidencias
limitadas de estudios experimentales y clínicos de que
las dietas altas en ácidos grasos monoinsaturados a base
de aceite de oliva tienen efectos saludables sobre la presión
arterial, la coagulación, la activación endotelial
y la inflamación.
Los frutos secos son muy ricos en grasa insaturada (ácido
grasos monoinsaturados en almendras y avellanas, y ácidos
grasos poliinsaturados en nueces) y su consumo habitual reduce
las cifras de colesterol. Además, los frutos secos tienen
una composición con numerosas moléculas bioactivas:
ácidos grasos esenciales (linoleico y alfa-linolénico,
el omega-3 vegetal, en las nueces), altas cantidades de vitamina
E (en las almnendras y avellanas), otras vitaminas importantes,
como el ácido fólico, proteínas de alto valor
biológico (arginina, precursor del óxido nítrico,
el vasodilatador endógeno), polifenoles antioxidantes,
fitoesteroles y otros compuestos fitoquímicos. Existen
evidencias epidemiológicas en estudios prospectivos de
seguimiento de cohortes de que el consumo frecuente de nueces
reduce el riesgo de enfermedad coronaria y de diabetes. Aunque
por su alto valor calórico, existe preocupación
de que el consumo de frutos secos provoque un aumento del peso
corporal, en estudios preliminares se ha comprobado que su incorporación
a la dieta en cantidades de hasta 65 g diarios no incrementa el
peso, tanto por un efecto saciante como por inducir una discreta
malabsorción de grasa.
Numerosos estudios epidemiológicos sugieren que el consumo
moderado de bebidas alcohólicas, en general, y de vino,
en particular, tendría un efecto protector sobre el sistema
cardiovascular. Así, en un meta-análisis en el que
se incluyeron 51 estudios se ha calculado una reducción
del 20% en el riesgo de cardiopatía coronaria cuando el
consumo es de 0 a 20 gramos de alcohol al día. Esta reducción
de riesgo cardiovascular se ha observado en una amplia variedad
de poblaciones de pacientes, como diabéticos, hipertensos
y pacientes que han sufrido un infarto de miocardio. Estos efectos
beneficiosos del consumo moderado de alcohol frente a las enfermedades
cardiovasculares se han atribuido a un incremento del colesterol
HDL (la fracción protectora o colesterol bueno)
y a un efecto anti-trombótico y anti-inflamatorio, entre
otros.
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Objetivos
principales del estudio |
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Valorar los efectos de una dieta
tipo mediterráneo suplementada con aceite de oliva virgen
y frutos secos sobre el riesgo de sufrir un primer episodio cardiovascular
mayor (muerte de causa cardiovascular, infarto de miocardio, angina
de pecho, aplicación de técnicas de revascularización
coronaria, paro cardiaco recuperado, accidente vascular cerebral
y ruptura de aneurisma de aorta) en una serie de pacientes con alto
riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, comparado con
la aplicación de las recomendaciones dietéticas habituales
en la práctica clínica actual
Asimismo, valorar los efectos de la ingesta controlada de vino tinto
sobre la incidencia de un primer episodio de enfermedad cardiovascular
en pacientes con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, comparado
con los abstemios.
Finalmente, identificar los sujetos con determinadas características
genotípicas que mejor se beneficien de una intervención
con una dieta tipo mediterráneo. |
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Duración
del estudio |
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Inicialmente, este estudio ha sido
diseñado para seguir a los participantes una media de 3 años,
pero se piensa continuarlo hasta 5 años si se dispone de
financiación. No obstante, el estudio será seguido
por un Comité de Seguimiento (Diet and Safety Monitoring
Committee) que evaluará los datos cada año para que
en función del número de eventos cardiovasculares
en los diferentes grupos decida la suspensión total o parcial
(de alguna rama). Este Comité de Seguimiento está
formado por asesores independientes, externos, seleccionados entre
expertos de la máxima categoría científica
en los campos de la Epidemiología, Estadística, Cardiología
y Medicina Interna. |
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Resultados
del análisis de los 1.000 primeros casos |
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Hasta el momento actual, se han incluido en el estudio más
de 1.000 pacientes de elevado riesgo vascular y se dispone de
los resultados de su evaluación a los tres meses.
Las principales conclusiones son las siguientes:
- Mediante una intervención dietética adecuada
pueden mejorarse los hábitos alimentarios de los pacientes
con elevado riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y
acercarlos al patrón de la dieta mediterránea
ideal. Esta mejoría en los hábitos dietéticos
ha podido confirmarse mediante análisis de marcadores
biológicos.
- Tras tres meses de intervención con una dieta mediterránea
suplementada con un mínimo de 50 gramos (3 cucharadas
soperas) de aceite de oliva virgen y 30 gramos de frutos secos,
no ha habido ninguna variación en el peso corporal.
- En el grupo que recibió una dieta mediterránea
suplementada con aceite de oliva se ha apreciado un aumento
de la fracción HDL del colesterol, que actúa como
protectora frente a la arteriosclerosis.
- En los grupos de intervención con dieta mediterránea
suplementada con aceite de oliva y frutos secos, respectivamente,
se ha observado una reducción de la concentración
sérica de los marcadores de inflamación vascular
relacionados con la aparición y desarrollo de la arteriosclerosis.
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