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Nuevos estudios realizados por investigadores
del Instituto Médico Howard Hughes y de la Universidad
de Rockefeller en colaboración con científicos de
la Universidad de Yale, demuestran que la leptina, conocida popularmente
como "hormona de la obesidad", afecta tanto a la arquitectura
como al funcionamiento de los circuitos neurólogicos cerebrales.
Los resultados del estudio se publican en el número de
abril de la revista Science (Science 2004; 304:110-115).
El descubrimiento aporta nuevos datos sobre la forma en que la
leptina actúa sobre el cerebro y sus efectos en la reducción
del apetito y aumento del gasto energético. La investigación
también sugiere que la variabilidad natural en los diagramas
de patrones de conexiones de los circuitos nerviosos de
alimentación de los individuos podría influir en
que una persona sea obesa o delgada.
Friedman, del Instituto Médico Howard Hughes, y sus colegas
descubrieron la leptina en 1994. También demostraron que
es producida por el tejido adiposo y secretada a la circulación
sanguínea, donde viaja al cerebro y a otros tejidos. En
el cerebro, la leptina actúa sobre distintas clases de
neuronas del hipotálamo. En concreto, la leptina suprime
la actividad de las neuronas neuropéptido Y (NPY) y mejora
la actividad de las neuronas proopiomelanocortina (POMC). De modo
inverso, la ausencia de leptina aumenta la alimentación
y el depósito de grasas al excitar las neuronas NPY y suprimir
la actividad de las neuronas POMC.
A pesar de que se había deducido la acción de estos
dos tipos de neuronas, no había ningún estudio directo
que explorara el mecanismo específico por el cual la leptina
afectaba a las neuronas.
Existen varias formas teóricas por las cuales una
molécula tal como la leptina podría modular la actividad
de las neuronas, dijo Friedman. Y estoy seguro que
lo que sucede es que la leptina puede actuar de muchas formas
distintas. Pero lo que hemos descubierto es una modalidad de acción
particularmente sorprendente que no era lo que inicialmente hubiéramos
sospechado sería lo más probable.
El problema principal al estudiar en detalle la acción
de la leptina en las neuronas NPY y POMC consistía en distinguir
los dos tipos de neuronas . Si sólo se observa una
región del cerebro, no se puede distinguir una neurona
de otra, dijo Friedman. Y en este caso, en una región
del cerebro había neuronas que se pensaba estimulan el
apetito justo al lado de las que se creía que lo inhibían.
La solución consistió en diseñar genéticamente
ratones para que tuvieran neuronas NPY y POMC de forma tal que
cada una expresara una versión distintiva de una proteína
fluorescente verde. Estas proteínas fluorescentes iluminaron
literalmente el camino para que los científicos realizaran
estudios detallados de la acción de la leptina sobre los
dos tipos neuronales.
Los investigadores generaron ratones normales y deficientes en
la producción de leptina -ratones llamados ob/ob- que contenían
neuronas marcadas fluorescentemente. Entonces compararon las neuronas
en las dos cepas de ratones.
Uno de los coautores principales del artículo -Aaron G.
Roseberry del laboratorio de Friedman- comparó las características
electrofisiológicas de los dos tipos de neuronas, en ratones
normales y ob/ob. Estos estudios revelaron la actividad relativa
de los dos tipos de neuronas en las dos cepas de ratón.
Otro coautor principal -Shirly Pinto del laboratorio de Friedman-
trabajó con Horvath para realizar estudios comparativos
de microscopia de las neuronas marcadas en las dos cepas de ratones.
Estos estudios revelaron los números relativos de conexiones
neuronales excitatorias e inhibitorias en los dos tipos de ratones.
Ambos grupos de estudios revelaron que la leptina actuaba directamente
para reorganizar los patrones de conexiones nerviosas del circuito
de alimentación neuronal en los cerebros de ratones, específicamente
suprimiendo las neuronas NPY y excitando las neuronas POMC.
Los investigadores también encontraron que la administración
de leptina a los ratones ob/ob deficientes en leptina producía
cambios en las conexiones neuronales -y en su actividad eléctrica-
para imitar las conexiones de los ratones normales. Los cambios
neuronales precedían a los cambios comportamentales en
los ratones ob/ob. Esto es significativo, según Friedman,
porque sugiere una relación de causa y efecto entre la
reorganización de patrones de conexiones nerviosas y el
comportamiento de alimentación.
Además, cuando los investigadores probaron los efectos
de la grelina, otro péptido que estimula el apetito, sobre
los dos tipos de neuronas de animales normales, también
observaron una disminución de conexiones excitatorias con
las neuronas POMC. En conjunto, los resultados con leptina
y grelina sugieren que los descubrimientos de esta reorganización
de patrones de conexiones nerviosas son generales, dijo
Friedman.
En general, estos resultados comienzan a sugerir que el
diagrama de patrones de conexiones nerviosas del circuito de alimentación
es altamente dinámico, dijo Friedman. Y al
menos hacen que nos preguntemos en qué medida el diagrama
de patrones de conexiones nerviosas de estos circuitos neuronales
es diferente entre personas obesas y delgadas.
Si supiéramos que el circuito básico que
controla la alimentación tiene patrones de conexiones nerviosas
diferentes en distintas personas, esto podría cambiar la
percepción pública sobre las causas de la obesidad,
dijo Friedman. Algunas personas podrían tener un
impulso más potente para comer y para pesar más
que otras. Y podría significar que factores conscientes
no pueden explicar completamente la forma en la que una persona
come.
Tales resultados también podrían contribuir con
el tiempo a una comprensión más amplia de por qué
la administración de leptina puede reducir el peso en algunas
personas y animales obesos, pero no en otros. La respuesta variable
a la leptina sugiere que algunos individuos son obesos porque
son resistentes a la leptina. Avances sobre la forma en la que
la leptina funciona en el cerebro podría llevar a una mejor
comprensión de la resistencia a la leptina y de la obesidad,
y podría conducir en última instancia a nuevas formas
de combatir la obesidad, dijo Friedman.
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