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El objetivo de esta ponencia es destacar lo
importante que es conocer adecuadamente la anatomía, la histología
y la fisiología del tejido adiposo en el momento de practicar
la lipoplastia. Como podrá verse a lo largo de esta ponencia,
estos tres aspectos varían de una región a otra y ello influirá
de manera importante tanto en la forma de cómo deberá abordarse
el trabajo de cada zona, como en el proceso de recuperación postoperatoria
de los tejidos.
El adipocito o célula grasa se origina embriológicamente
de células mesenquimatosas indiferenciadas; algunos histólogos
afirman que puede también originarse de fibroblastos inmaduros
que a su vez provienen de las células mesenquimatosas. Un signo
temprano de diferenciación en estas células es la aparición de
pequeñas vacuolas de grasa dentro del citoplasma, que poco a poco
van coalesciendo hasta formar un glóbulo gigante que desplazará
hacia la periferia del interior celular el núcleo y los demás
componentes citoplasmáticos.
Cuando el adipocito llega a su capacidad máxima
de almacenamiento de grasa, el organismo captura nuevas células
precursoras (Mesenquimales y fibroblastos inmaduros) para empezar
a almacenar grasa en ellas. Los adipocitos diferenciados no se
dividen. Cuando hay procesos de depleción grasa, la célula final
resultante se semeja a un fibroblasto. Esto es importante porque
cuando vamos a realizar lipoplastia en una persona que ha tenido
antecedentes de tratamientos de adelgazamiento previos, vamos
a encontrar más tejido fibroso en el nivel subcutáneo que en una
persona que ha mantenido su manto graso estable.
Las grasas ingeridas en la alimentación llegan
al duodeno y por acción de la lipasa pancreática se transforman
en ácidos grasos y glicerol, allí son absorbidos por el epitelio
intestinal donde se esterifican hasta formar triglicéridos que
rodeados por proteínas se convierten en quilomicrones que van
al espacio extracelular y entran a los vasos quilíferos de las
vellosidades viajando por la linfa hasta encontrarse en el flujo
sanguíneo. Allí se le unen a las VLDL y ácidos grasos con albúmina
producidos en el hígado. Todas estas formas de grasa en los capilares
del tejido adiposo por acción de la lipasa adipocitaria, se vuelven
a transformar en ácidos grasos libres y glicerol. Los ácidos grasos
libres difunden a través de la membrana celular y son almacenados
en el interior como triglicéridos. Adicionalmente, los adipocitos
pueden convertir la glucosa y los aminoácidos en ácidos grasos
por estímulo de la insulina. Las descargas de adrenalina y noradrenalina,
se fijan en los receptores de la membrana adipocitaria activando
la adenilciclasa que aumenta el AMPc, éste último activa la lipasa
hormonosensible que segmenta los triglicéridos en ácidos grasos
libres y gliceros, los cuales son descargados a la sangre.
Anatómicamente se han identificado 2 capas de
grasa:
- La areolar o superficial acumulada en paquetes
verticales de lobulillos. Esta capa está en la mayor parte del
cuerpo como un manto de grosor uniforme. Se vuelve un poco más
gruesa al nivel de las caderas, muslos. Abdomen y glúteos. En
donde no existe la capa profunda de la grasa (piernas) sólo existe
ésta.
- La esteatomérica o mamelar o profunda, se aumenta generalmente
a partir de la pubertad, respondiendo a los patrones de diferenciación
sexual. Sin embargo, según la predisposición genética y los procesos
lipodistróficos, es más gruesa en unas zonas que en otras por
proliferación celular.
Se habla de una tercera capa adiposa (Klein)
llamada apical que es muy delgada y está inmediatamente debajo
de la dermis reticular que se extiende incluso dentro de ésta.
Una fascia superficial separa la capa areolar
de la esteatomérica. Prolongaciones verticales entre la fascia
y la dermis anclan la piel a dicha fascia. Estas estructuras se
llaman retinácula cutis, son poco elásticas y tienen una influencia
marcada en la aparición de los hoyuelos de la celulitis.
Entre la fascia superficial y la dermis, dentro
del tejido graso areolar existen arcadas de capilares, nervios
y linfáticos, por ello un exceso intervencionista en esta capa
puede ocasionar problemas tales como irregularidades en la superficie,
mayor sangrado, patrón vascular anormal por daño, disestesias
por neuritis y edema linfático prolongado.
Sin embargo los doctores De Souza Pinto y Gasparoti,
promueven la técnica de lipoplastia superficial, en donde la intervención
en esta zona de grasa es importante, pero se realiza con cánulas
muy delgadas y con bajas potencias de succión. Incluso se propone
el manejo de la celulitis, interviniendo sobre la retinácula cutis
de esta área, con cánulas y procedimientos especialmente diseñados
como los del Dr. Toledo.
Consideremos ahora entonces las diferentes áreas
anatómicas que más frecuentemente son intervenidas en lipoplastia
y sus respectivas características histofisiológicas.
Abdomen
supraumbilical
La capa de grasa areolar es más gruesa y fibrosa que la del abdomen
infraumbilical, especialmente los cojinetes grasos supracostales
tienen bien acentuadas estas características. Todo esto implica
que trabajar exclusivamente sobre la capa profunda conlleve a
que quede un tejido dermo adiposo supraumbilical bastante pesado
y que cuelgue formando pliegues sobre el ombligo y el surco de
la cintura, pero intervenir muy exhaustivamente sobre la grasa
areolar de esta zona lleve a irregularidades y edemas linfáticos
prolongados. Lo recomendable entonces para el trabajo en esta
zona es: realizar una muy buena tumescencia, una intensa tunelización
y entrecruzamiento de túneles, no extraer la grasa con cánulas
de más de 4 mm de diámetro y realizar primero la extracción de
grasa en esta zona antes que en la infraumbilical, ya que esta
última permite mayor adelgazamiento del pliegue y no es estético
que se evidencie una diferencia grande entre lo extraído en una
y otra zona.
Es importante recordar que en las pacientes
que han sido anteriormente sometidas a dermolipectomía, la grasa
de la totalidad del abdomen anterior tendrá esta características,
ya que prácticamente todo el panículo dermo adiposo del abdomen
anterior infraumbilical ha sido escindido.
Abdomen
infraumbilical
Es de características diferentes, la grasa está más floja, menos
fibrosa, la capa areolar es más delgada al igual que la piel si
se les compara con el supraumblical y adicionalmente existen dos
fascias que nos van a delimitar tres capas de grasa. Entre la
piel y la fascia de Camper la primera, una segunda entre la fascia
de Camper y la de Scarpa y finalmente, entre la de Scarpa y la
aponeurosis de los músculos rectos anteriores, la tercera capa
de grasa. La mayoría de las veces es suficiente la extracción
de las dos capas profundas para obtener un resultado estético
y funcionalmente adecuado. Este es principalmente necesario cuando
el pliegue que se dejó en el abdomen supraumbilical es algo grueso
y cuando existen muchas estrías en el abdomen infraumbilical ya
que dejar un pliegue muy delgado en presencia de estrías predispone
a irregularidades de la superficie y a una retracción cutánea
muy pobre.
Flancos
abdominales
Coinciden con el surco de la cintura. Allí, se combinan diferentes
bandas fibrosas que se adhieren superficialmente a la piel y profundamente
a la línea alba. A pesar de ser una zona fibrosa, es fácilmente
moldeable, sin embargo al trabajar en la capa areolar de grasa
se debe tener en cuenta no lesionar mucho la dermis, ya que a
veces por su forma, es un área difícilmente abordable. La lesión
dérmica ocasiona fácilmente cuadros de necrosis.
Dorso
La capa de grasa de la espalda es generalmente uniforme, se conforman
aglomeraciones particularmente en cojinete sacro, flancos, giba
cérvicodorsal, área lumbar y área axilar posterior. Hay un elemento
adicional y es el grosor de la piel dorsal por encima de la cintura,
es una piel gruesa, rígida que difícilmente contrae luego de la
lipoplastia y que tiene más bien la tendencia a caer por flacidez.
Esta zona tiende a sangrar bastante cuando se insiste en canular
y extraer mucho material de allí. En las acumulaciones grasas
que se mencionaban al principio, la extracción de grasa es mucho
menos cruenta y la retracción cutánea que se consigue, principalmente
en zona sacra, lumbar y flancos es muy buena. En la evolución
postoperatoria, son zonas de rápida recuperación aunque las hiperestesias
prolongadas son bastante frecuentes.
Caderas
Están constituidas por un compartimiento graso bien definido.
La diferencia entre el panículo profundo y el superficial, es
el color de la grasa que se extrae. Siendo amarilla pálida la
superficial y naranja la profunda. Es una grasa de fácil extracción,
fácilmente moldeable, aunque no debe exagerarse en la extracción
ya que pueden quedar depresiones. Cuando se trabaja mucho sobre
la grasa areolar de esta zona, queda un edema linfático prolongado
que puede demorar hasta seis meses en recuperarse y una hiperestesia
igualmente prolongada.
Muslos
Son las zonas anatómicas con mayor propensión a los desastres
estéticos por varias razones, en primer lugar porque la grasa
es fácil de extraer y sale muy amarilla, entonces es fácil engolosinarse
aspirando grasa. En segundo lugar porque se alternan los grandes
depósitos como la grasa supratrocantérica, cojinete proximal medial
y rodilla medial, con las zonas de adherencia, en donde la succión
excesiva causará inevitablemente irregularidades (depresión fémoro
glútea, banda iliotibial lateral, muslo medio interno, muslo posterior
distal y el pliegue subglúteo). Un tercer elemento, es el manejo
de la forma de la tridimensionalidad curvilínea de esta zona que
cambia de manera importante en la posición de decúbito si se le
compara con la posición de bipedestación.
El trabajo de lipoplastia en muslos, requiere
de experiencia y de tener en cuenta todos los factores que se
mencionaron anteriormente; lo primero es realizar una muy buena
marcación de las zonas de acumulación, diferenciándolas de las
zonas de adherencia, infiltrar justo lo necesario de mezcla tumescente
teniendo cuidado de infiltrar casi la misma cantidad de volumen
a ambos lados, tunelizar muy bien previamente a la extracción,
procurando emplear siempre ejes longitudinales y evitar los transversales
salvo que se tenga mucha experiencia con estos ejes. Emplear cánulas
delgadas, idealmente de máximo 3 mm de diámetro y largas que abarquen
idealmente toda la extensión del área que va a trabajar, utilizar
fuerzas de succión débiles (idealmente jeringa) y contabilizar
la cantidad de volumen extraído y confrontarlo dentro del quirófano
con fotos previas en posición ortostática según las asimetrías
que existan. Un elemento final que prácticamente es aplicable
al trabajar cualquier zona anatómica, es emplear incisiones de
acceso cómodas y especialmente en los muslos, tener la posibilidad
de movilizarlos durante la cirugía para analizar la forma en diferentes
posiciones.
Glúteos
Generalmente, la grasa glútea es trabajada en lipoplastia más
hacia la periferia que en todo el óvalo central y cuando esto
sucede, se hace al nivel superficial más para provocar subsición
de zonas esclerosas que provocan hundimientos. Se evita al máximo
causar daño en el nivel profundo a los ligamentos de Jacque que
son los que sostienen la nalga y en segundo lugar aspirar el tejido
de la "banana" subglútea, ya que allí se sostiene en parte el
peso de la nalga y ella a la vez está sostenida por la estructura
fibrosa de los ligamentos de Jacque.
Piernas
y tobillos
Como la grasa de estas estructuras es primordialmente grasa esteatomérica,
hay que ubicar muy bien dónde están los depósitos que le están
quitando forma a la pierna. Generalmente cara medial superior
y cara medial y lateral del tercio inferior.
Brazo
Generalmente la grasa en el brazo se acumula en la región posterior
que corresponde a la zona del tríceps. Existe grasa areolar y
esteatomérica. Se prefiere aspirar la profunda, extrayendo con
cuidado justo lo necesario o menos, empleando cánulas delgadas
(3 mm) y con bajo poder de succión, en dirección del eje longitudinal.
Desde ahí puede aspirarse también el exceso de grasa de la zona
axilar posterior y deltoidea.
Cara
y cuello
Se trabaja sobre el manto de grasa superficial. En cuello se localiza
entre la dermis y el platisma. Se logra con buena infiltración
tumescente y cánulas delgadas (2 ó 3 mm). En cara, el territorio
se limita a los cachetes y una pequeña área de las mejillas. Anatómicamente
debe tenerse precaución con la rama marginal mandibular del facial
que va por el borde anterior del músculo masetero, donde este
pasa por la mandíbula.
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