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Sumario
Nº 3
> Hidroterapia
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Balneoterapia en Dermatología
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Salvador V. Laguarda
Dermatólogo del Hospital
Casa de Salud de Valencia
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Introducción |
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Ir a pasar unos días hoy a un balneario, ya
no es un signo de lujo, es una necesidad para un sector creciente
de la población.
La balneoterapia tuvo su última época de oro
a finales del siglo XIX; y en el siglo XX, a mediados de los 80
y en los 90, ha vuelto a resurgir.
A finales del siglo XIX, debido a la escasez
de tratamientos farmacológicos, se empleaba la cura termal para
casi todo lo que no tenía tratamiento específico satisfactorio.
Hoy esto ya no es así, debido al gran avance de la farmacología
en el siglo XX.
En la actualidad, las indicaciones de las aguas
termales están mucho más claras, y más aún en el terreno de la
dermatología, donde las indicaciones son muy específicas. En la
actualidad, no son sólo los ancianos, los que acuden allí de vacaciones
de salud; a los más jóvenes también les atrae pasar unos días
haciendo una cura de reposo, porque no es necesario estar enfermo
o ser mayor para acudir al balneario. Con la vida tan ajetreada
que llevamos, que nos lleva al stress continuo, una vez al año
al menos, es necesario descargar el cuerpo de las tensiones y
potenciar nuestro estado de salud.
Un campo importante de aplicación de las curas
hidrotermales, lo constituyen los trastornos funcionales, puesto
que son muchas las manifestaciones sintomáticas que pueden aliviarse
con la balneoterapia.
El término ya clásico de distonía neurovegetativa,
o el más actual de trastorno psicosomático, engloba las más diversas
manifestaciones del aparato digestivo (dispepsia, colitis, estreñimiento,
etc..), respiratorio (bronquitis espasmódico, reacciones asmatiformes,
etc..), circulatorio (arritmias, palpitaciones, hipertensión,
etc..).
Los procesos morbosos suelen iniciarse en el
soma y posteriormente repercutir en el psiquismo, aunque a veces
es el psiquismo el condicionante del enfermar humano.
En todos los casos la característica de estos
procesos es la alteración de la función orgánica sin lesión anatómica
subyacente demostrable, pero con un cortejo psicológico relevante.
En estos enfermos la cura termal puede reportar
grandes beneficios por sus efectos somáticos, junto a la serenidad,
relajación y apacible actuación del ambiente balneario.
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Indicaciones
de la Balneoterapia: Dermatosis |
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Las enfermedades de la piel han sido objeto
de multiples aplicaciones de la balneoterapia. Y aunque la utilización
de medicaciones como los antibióticos, antihistamínicos, antinflamatorios,
etc... ha ayudado a resolver el tratamiento de muchos de los procesos
cutáneos, todavía las curas hidrotermales correctamente aplicadas
pueden ser de gran eficacia, en enfermedades como la psoriasis,
la dermatitis atópica, liquen plano y otras neurodermatitis.
La piel, resulta fácilmente accesible a la medicación
tópica, y en el caso de las curas termales, las compresas, abluciones,
alusiones, duchas baños, ilutaciones, etc., pueden actuar directamente
sobre las dermatosis.
Las aguas medicinales pueden producir efectos
directos locales pero también suscitar respuestas a distancia,
bien sea por sus peculiares características fisicoquímicas o por
la técnica crenoterápica utilizada.
Las aguas medicinales que dan resultados más
favorables en los procesos cutáneos son las siguientes:
1.
Aguas sulfuradas
Estas aguas son utilizables por todas las vías, pero la más utilizada
en dermatología es la tópica, ya que está demostrada la absorción
del azufre a traves de la piel.
El azufre produce efectos locales sobre el revestimiento
cutáneo, estando comprobada:
- La acción queratoplástica de su forma reducida
y queratolítica en la oxidada.
- Tanto el azufre como los derivados sulfurados estimulan la proliferación
celular en el estrato espinoso, favoreciendo la cicatrización
por sus efectos regeneradores del epitelio.
- El azufre ejerce efectos vasculares, combate el edema y el prurito,
mejorando el trofismo cutáneo.
El azufre reducido de las aguas mineromedicinales
puede ser absorbido a través de la piel, según acreditan publicaciones
de Hartman, Drexel, Dirgnal y otros autores. El azufre así absorbido
puede desempeñar importantes funciones en el organismo, pero en
la piel es trascendental, y así parece corroborarlo el hecho,
destacado por Gualtierotti, de que 100 gramos de piel fresca contienen
unos 0,74 a 2,48 gr. de azufre, formando parte de las moléculas
de cistina, cisteina y glutatión. Además, muchas afecciones cutáneas
que evidencian una alteración de este tejido, cursan con marcados
descensos de los componentes azufrados tal como se ha evidenciado
en la psoriasis, eccemas, parapsoriasis, etc... favoreciéndose
la normalización de tales trastornos con la terapéutica azufrada.
Las aguas sulfuradas utilizables en Dermatología
pueden ser fuertes como las de Archena (Murcia), Ledesma (Salamanca),
Montemayor (Cáceres), etc., que encuentran indicación en procesos
tórpidos. O menos fuertes como las de Carballino (Orense), Guitiriz
(Lugo), pero en las dermatosis húmedas y pruriginosas, son preferibles
las aguas sulfuradas cálcicas como las de Fuente Podrida (Valencia),
Liérganes (Cantabria), o las sulfurado-cloruradas como las de
Alceda-Ontaneda (Cantabria), Paracuellos de Jiloca (Zaragoza),
Fuenteamarga (Cádiz).
2.
Aguas silicatadas
Estas aguas pueden ser utilizadas en afecciones cutáneas en las
que sea conveniente su acción emoliente, sedante y antinflamatoria,
siendo de interés en dermopatías que cursan con prurito e irritabilidad
evidente. Ejemplo de estas aguas tenemos las de Caldas de Boí
(Lérida), Cuntis (Pontevedra) y Marmolejo (Jaén). Aunque gran
cantidad de Balnearios tienen en sus aguas silicatos, o sílice
libre coloidal, para ser activas a nivel cutáneo es preciso que
tengan una cantidad superior a 8 mg/l de alguno de los iones anteriores.
Y para que sean consideradas silicatadas, superior a 30 mg/l.
Por ejemplo La Fuente del Bosch del Balneario de Caldas de Boí,
contiene 72,2 mg/l, por lo que se considera silicatada.
3.
Aguas oligominerales y radioactivas
Estas aguas son útiles cuando se administran por vía oral por
su acción diurética y derivativa, pero también en balneación son
utilizables en afecciones cutáneas pruriginosas. Ejemplos de estas
aguas tenemos las del Balneario de Caldas de Boí, utilizadas en
la elaboración de la línea de productos dermocosméticos Hydronic
Thermal: La fuente del Bosch (oligomineral, radioactiva, sulfhídrica,
silicatada y fluorada), y la fuente del Bou (oligomineral, radioactiva,
bicarbonatada-sulfatada).
4.
Aguas cloruradas sódicas
Estas aguas pueden dar buenos resultados en balneación en procesos
tórpidos, comportándose como antiflogísticas y resolutivas, encontrando
indicación en diversos tipos de prurito, en particular especial
indicación en el prurito vulvar. Ejemplo de estas aguas tenemos
las de La Toja (Pontevedra) y San Juan de la Font Santa (Mallorca).
5.
Aguas cloruradas sódicas y sulfatadas cálcicas
Dan buenos resultados usadas en balneación en el tratamiento de
la psoriasis y algunos tipos de eccemas. Ejemplos de estas aguas
son el Balneario Paraiso (Teruel) y Cestona (Guipúzcoa).
6.
Aguas bicarbonatadas, sulfato-bicarbonatadas
Ambos tipos pertenecen a las bicarbonatadas y se comportan como
tales de un modo similar. Son aguas utilizables en dermatosis,
incluso en algunas en estado evolutivo subagudo (psoriasis y dermatitis
atópica), pudiéndose combinar la cura hidropínica con la balneación.
Tal como se practica en el Balneario de Verche
(Valencia) a nivel dermatológico, existiendo otros ejemplos de
balnearios con este tipo de aguas en España, como los de Alhama
de Aragón (Zaragoza) y Alhama de Granada, pero en los cuales no
se practica la cura dermatológica.
7.
Los peloides (barros naturales)
Los peloides o barros naturales pueden aplicarse en dermatosis
tórpidas, eccemas crónicos liquenificados y en la psoriasis.
Sólo cuatro balnearios en España cuentan con
barros naturales y son el Balneario de Caldas de Boi (siendo el
único en el que el peloide espera un proceso de fermentación de
un año para ser utilizado sobre la piel), Arnedillo (La Rioja),
Archena (Murcia) y El Raposo (Badajoz).
Estas son las principales aguas mineromedicinales
utilizables en Dermatología, pero es más difícil establecer las
que puedan ser sus indicaciones más destacadas, si bien puede
ayudar el hecho de que prácticamente todas las que se han nombrado
pueden proporcionar resultados favorables.
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Indicaciones
en Dermatología y Cirugía Plástica |
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Entre las indicaciones principales de las curas
termales en Dermatología en la actualidad, se encuentran la dermatitis
atópica, los eczemas de contacto, la psoriasis, el liquen plano,
las dermatitis seborreicas, los prurigos y dermatosis que cursen
con prurito (que no se hayan citado), y el acné juvenil.
En Cirugía Plástica y Reparadora tenemos una
indicación preferente, y es la preparación del paciente quemado
para posterior tratamiento quirúrgico. En la cura termal se logra
la disminución importante del prurito y el dolor que acompaña
las grandes quemaduras, y tambien se modifica el aspecto físico
de la quemadura, para el posterior tratamiento quirúrgico (injertos,
colgajos, plastias, etc...).
Destacar que en las dermatozoonosis, la sarna,
parasitosis cutáneas y micosis, las curas con aguas mineromedicinales
carecen de toda justificación dada la gran eficacia de los agentes
farmacológicos, además de su inefectividad.
En el Eritema indurado de Bazin las curas locales
con aguas clorurado sódicas hipertónicas pueden ser un tratamiento
coadyuvante importante, así como en el Lupus eritematoso, según
se ha comprobado en La Toja (Pontevedra) y en San Juan de Campos
(Mallorca).
La crenoterapia obtiene buenos resultados en
el tratamiento de los eczemas. En un principio, hace ya muchos
años, el eczema se consideraba un proceso local y de aquí que
los tratamientos fueran esencialmente tópicos, pero actualmente
se ha visto que esto no es así, por lo que los tratamientos se
pretenden encaminar a la patogenia del proceso. En la cual existe
la posibilidad de que intervengan factores exógenos y endógenos,
a los que con frecuencia se suma la infección y una situación
disreaccional del paciente. Tampoco debemos olvidar la posible
intervención de circunstancias emocionales, psíquicas, que condicionan
en bastantes ocasiones las reacciones cutáneas.
El tratamiento del eczema puede ser general
y local, pudiendose dirigir a combatir los transtornos metabólicos,
digestivos, hepáticos, etc.., y por otra parte, las lesiones dermatológicas.
En el eczema todas sus formas son tributarias
de estas curas, sea cual fuere su localización y hasta su estado
evolutivo, puesto que quizá sea este el único proceso en que es
factible la aplicación de este remedio aún en la fase aguda.
Aparte de las curas hidropínicas (vía oral)
dirigidas a conseguir efectos hepatoprotectores, laxantes, diuréticos,
etc., se recurren a los chorros a presión, e incluso la ducha
filiforme (muy alta presión), en los eczemas liquenificados e
hiperqueratósicos.
El prurito que acompaña a múltiples dermatosis,
puede ser tratado con balneación tibia prolongada seguida de ducha
hipotermal con aguas sulfurado cálcicas o con oligometálicas radiactivas
sedantes. Y desde un punto de vista de acción general pueden ser
eficaces las curas con aguas que mejoran el funcionamiento enterohepático,
las purgantes suaves y las diuréticas.
El prurigo desde el punto de vista crenoterápico,
puede ser equiparable al prurito, puesto que en ambos, lo que
destacaba es el síntoma picor, aunque a veces puedan asociarse
manifestaciones seropapulosas.
La urticaria crónica es tributaria de la cura
hidrotermal, con curas hepatoprotectoras, suavemente purgantes
y reguladores de la función enterohepática, dando excelentes resultados.
En el acné vulgar el desequilibrio hormonal
suele ser causa importante y la cura hidrotermal general sólo
tiene justificación como normalizadora de la respuesta orgánica.
Las aplicaciones locales de pulverizaciones con aguas sulfuradas
o cloruradas pueden ser favorables.
En la rosácea, del mismo modo que en el acné,
las aplicaciones locales de aguas sulfuradas, sulfhídricas y las
sulfatadas bicarbonatadas pueden ser de utilidad en forma de pulverizaciones.
La psoriasis también es tributaria de la crenoterapia,
produciendo "blanqueamientos sorprendentes", en particular las
aplicaciones tópicas de aguas sulfuradas, clorurado-sulfatadas
y sulfatadas magnésicas, en las cuales se han hecho estudios que
demuestran su eficacia. También la aplicación de la cura hidropínica
tiene extraordinaria importancia en el tratamiento de la psoriasis.
Es importante destacar que aguas que contengan minerales como
el cobre, zinc, hierro, manganeso, calcio y magnesio, son las
indicadas para su ingestión oral.
Estadísticas francesas evidencian que los enfermos
con psoriasis suponen, aproximadamente, el 30% de los curistas
del país vecino y como puso de relieve Guichard Des Ages en 1985,
se potencian extraordinariamente los efectos de la crenoterapia
cuando se asocian a la helioterapia y talasoterapia. Se obtienen
resultados muy favorables en los centros de talasoterapia especializados
a orillas del Mar del Norte, del Mediterráneo y del Mar Muerto.
Las parapsoriasis no constituyen indicación
destacada de las curas hidrotermales, aunque han sido utilizadas
para tratarlas en diversos países las aguas arsenicales ferruginosas.
Es importante destacar la utilidad de la crenoterapia
en el tratamiento de las secuelas de los quemados como comentábamos
antes. El uso de las aguas en balneación, duchas filiformes y
pulverizaciones, determinan efectos favorables sobre las alteraciones
de la sensibilidad, neovascularización, retracciones y adherencias,
cicatrices, pigmentación, etc.. facilitando la recuperación funcional
de los miembros quemados.
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Técnicas
de cura |
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Las afecciones dermatológicas pueden ser tratadas
con aguas mineromedicinales utilizadas en bebida (cura hidropínica),
debiéndose seguir las normas habituales en este tipo de cura,
atendiendo al tipo de aguas a utilizar y la respuesta individual
de cada paciente.
Las técnicas hidroterápicas más utilizadas en
el tratamiento de las enfermedades cutáneas son: baños, duchas
y chorros, y aplicaciones de peloides.
Los baños son la forma más frecuente de aplicar
las aguas medicinales en dermatología y se utilizan a temperaturas
próximas a la indiferente (34-36°C) que son muy bien toleradas
y además se comportan como sedantes. La duración del baño oscila
entre 15-25 minutos.
Las duchas pueden ser generales, en forma de
lluvia, a 35-36°C y siempre de corta duración 5-7 minutos. Pudiéndose
aplicar directamente sobre la zona a tratar, o interponer una
malla tamizante y atenuadora de la acción percutoria.
Sus efectos sedantes son favorables en pruritos,
prurigos y urticarias.
En los procesos muy tórpidos y en lesiones liquenificadas
o escamosas son más recomendables las duchas directas a mayor
presión e incluso las filiformes a corta distancia y presión de
6 a 12 atmósferas, a temperatura variable según la conveniencia
del caso.
Los peloides, a 40-42°C se aplican durante 15-30
min., seguido de ducha suave de limpieza. Indicados principalmente
en acné y seborrea, aunque algunos tipos de lodos se aplican también
en eczemas y en la psoriasis. Este es un tipo de cura de la cual
disponen cuatro balnearios en España, de los cuales el de Caldes
de Boi (Lerida) y el de Archena (Murcia) son dermatológicos.
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Papel de
ciertos minerales y oligoelementos en el metabolismo cutáneo |
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Las informaciones enunciadas a continuación
son relativas al papel conocido de cada uno de los elementos aislados.
Esto no nos permite deducir que el agua que
contenga estos elementos esté dotada de las mismas propiedades,
porque los efectos farmacológicos del agua termal, en su conjunto,
no se corresponden con el simple cúmulo de los efectos de sus
ingredientes. Intervienen también: las concentraciones relativas,
los efectos de sinergia, los efectos antagonistas de sus componentes,
etc...
CATIONES
ALCALINADOS
Sodio
- Poder hidratante.
- Existe en aguas superficiales de alta mineralización
(cloruradas y sulfatadas) y en hipertermales de débil mineralización
(oligometálicas).
- Intervención en el equilibrio electrolítico
de las células.
Potasio
- Mantiene el tono muscular.
- Mantiene la actividad del Sistema nervioso
vegetativo.
- Intervención en el equilibrio hidroelectrolítico
de las celulas.
Litio
- Acción terapéutica discutible, ya que su poder disolvente del
ácido úrico es sólo evidente in vitro.
- Resulta perjudicial en la psoriasis, ingerido
por vía oral. Hay estudios sobre pustulizaciones de psoriasis
por ingestión de carbonato de litio.
CATIONES
ALCALINOTÉRREOS
Calcio
- Acción sobre las proteínas reguladoras de las divisiones celulares:
la calmodulina y la CRAB (Cellular Retinoic Acid Binding protein).
- Acción catalizadora de las enzimas de diferenciación:
transglutaminasa, proteasa y fosfolipasas.
- Indispensable para la regulación de la permeabilidad
de las membranas celulares.
Magnesio
- Cataliza la síntesis de ácidos nucléicos y proteínas.
- Cataliza la producción de ATP.
- Produce sedación en el sistema nervioso central.
Estroncio
- A nivel cutáneo se ha visto que inhibe las citokinas inflamatorias
derivadas del queratinocito.
OLIGOELEMENTOS
Silicio
- Participación en la síntesis y en la regeneración de las moléculas
de la dermis (glicosaminglicanos).
- Acción emoliente, sedante y antinflamatoria.
Molibdeno
- Participa en el metabolismo del cobre y del hierro.
- Se encuentra presente en la epidermis.
Yodo
- Acción fortalecedora sobre los cabellos, la piel, las uñas y
los dientes.
Selenio
- Acción antirradicales libres.
- Aumenta la actividad de la glutation peroxidasa
queratinocitaria y fibroblástica.
- Estabiliza las moléculas de queratina incorporadas
a nivel de los puentes disulfuro.
Cobre
- Necesario para la acción de la superoxido-dismutasa y la cerulopiasmina
(efectos antiradicalares).
- Participación en efectos antinflamatorios.
- Participación en la síntesis y en la regeneración
de las macromoléculas dérmicas (puentes de moléculas de tropocolágeno
y de elastina).
- Necesario en la acción de la tirosinasa (en
la melanogénesis).
Hierro
- Favorece la acción de la catalasa (defensa antiradicalar).
- Participación en las defensas inmunitarias.
- Participación en la síntesis y en la regeneración
de las macromoléculas dérmicas (cataliza la hidroxilación de la
lisina del colágeno).
Manganeso
- Participación en la síntesis y en la regeneración de macromoléculas
de la dermis (glicosaminglicanos).
-Necesario en la acción de la tirosinasa (en
la melanogénesis).
- Activador enzimático.
- Interviene en las funciones inmunitarias.
Zinc
- Necesario en la acción de la superoxidodismutasa (acción antiradicalar).
- Participación en los efectos antinflamatorios.
- Participación en las defensas inmunitarias.
- Participación en la síntesis de ácidos nucléicos.
- Participación en el metabolismo de las proteínas
y de la vitamina A.
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