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Sumario
Nº 3
> Obesidad
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Bases genético-moleculares en el desarrollo de
la obesidad
(2ª Parte)
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CONTROL DE LA INGESTA |
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En la regulación del comportamiento alimentario
deben tenerse en cuenta tanto el control a corto plazo, mediante
señales físicas y liberación de péptidos digestivos, como el control
a largo plazo mediado por señales como la leptina que indican
el nivel de reservas energéticas.
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La leptina |
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La leptina, al menos en ciertas circunstancias,
puede ser la molécula que reúne la información de la situación
energética externa (alimento disponible) e interna (reservas energéticas).
La leptina es una proteína de 16 Kda producto del gen ob
(Lep) que es liberada por el tejido adiposo a la circulación y
cuando llega al cerebro, al actuar sobre los receptores de leptina
(gen db o LepR), contiene información del nivel de reservas
grasas. En los casos en los que la leptina es el factor limitante,
la acción de la leptina en el sitema nervioso central va a provocar
cambios en el comportamiento alimentario, con una disminución
del apetito, así como un aumento de la actividad metabólica, afectando
a varios aspectos de la acción e integración hormonal (29-32).
Además de la leptina, se han descrito varios
neuropétpidos orexigénicos y anorexigénicos en el sistema nervioso
central, cuya función es la de coordinar la función de la leptina
con los mecanismos periféricos de control de la eficacia energética
(termogénesis), comportamiento alimentario y diversas interrelaciones
metabólicas y hormonales (23,24,33-35). La teoría lipostática
(17) sugiere que existe una regulación por parte de los depósitos
grasos, mediante la secreción de leptina, que a través de la circulación
sanguínea actúa sobre el SNC controlando el comportamiento alimentario
-ver figura 2-. La hipótesis de que los ratones genéticamente
obesos ob/ob carecían de esta hormona mientras que los
ratones géneticamente obesos db/db eran insensibles a dicha
hormona, se ha confirmado con el descubrimiento de la mutación
ob que se localiza en el gen que codifica la leptina (29)
y que la mutación db se localiza en el gen que codifica
para el receptor de la leptina (31,32,36).
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Figura
2. Papel central de la leptina en la integración de las
señales de los depósitos grasos y el control de la ingesta
mediado por los péptidos orexigénicos y anorexigénicos.
NPY: neuropéptido Y; AGRP: proteína relacionada con el agouti;
MSH: hormona estimuladora de los melanocitos; CHR: hormona
liberadora de corticotropina. GLP-1: péptido análogo al
glucagón-1; CART: tránscrito regulados por cocaína y anfetaminas.
TRH: hormona liberadora de tirotropina.
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Tras el clonado del gen ob tres estudios
publicados simultáneamente (37-39) comprobaron la efectividad
de su producto administrado in vivo en los ratones ob/ob.
También se demostró la falta de efecto adelgazante en los ratones
db/db (39,40); este hecho confirmó lo supuesto por Coleman,
ya que estos ratones tienen una mutación en el gen del receptor
de la leptina.
Los primeros datos aportados por el conocimiento
del gen ob, tanto en ratones como en humanos, destacaron
que la producción de leptina refleja el tamaño de los depósitos
grasos. Sin embargo, recientemente se ha observado que la leptina
es producida por el estómago, en ratones (41) y más notablemente
en humanos (42). Además, la leptina es producida en la placenta
(43,44) , el músculo esquelético (45) y el epitelio mamario (46).
Además de la regulación a largo plazo del peso
corporal, la leptina tiene otras funciones. Se la relaciona con
aspectos de la reproducción en humanos (47), regulación del sistema
cardiovascular y renal, funcionamiento del sistema inmune (48),
y se han descrito efectos agudos de la leptina sobre el metabolismo
glucídico y lipídico (49,50). También se ha sugerido el papel
de la leptina en el desarrollo, ya que la placenta produce leptina
y existe una amplia expresión, tanto de leptina como de sus receptores,
en los tejidos fetales (43,44,51,52). Por otro lado, la expresión
de leptina en el estómago podría regular la saciedad (41,42) y
su acción sobre el tracto digestivo podría estar relacionada con
la absorción de nutrientes y la motilidad intestinal (53).
En resumen, la función descrita inicialmente
para la leptina como una hormona antiobesidad, se ha extendido
a un papel más amplio: es producida y actúa sobre diversos tejidos
y está implicada en la regulación de una gran variedad de funciones,
incluyendo el balance energético, la función neuroendocrina e
inmune y el desarrollo. Además la leptina incrementa el gasto
energético aumentando la termogénesis (54).
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Función
de la leptina en el estómago |
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La leptina parece intervenir en la conexión
entre las disponibilidades energéticas internas y las externas.
Recientes estudios han observado la capacidad del estómago por
producir y almacenar leptina (41) y liberarla a la circulación
sanguínea en respuesta a la ingesta, produciéndose en pocos minutos
un incremento en los niveles plasmáticos. La leptina actúa de
intermediario en el mecanismo de acción de las señales saciantes
colecistoquinina y gastrina, ya que en respuesta a éstas regulan
la secreción de leptina por el estómago (41). Más recientemente
hemos detectado por primera vez la presencia de leptina, en cantidades
notables, en el estómago humano (42). Esta leptina se localiza
en los gránulos de pepsinógeno de las células principales y en
los gránulos de un tipo específico de células endocrinas, sugiriendo
la liberación de la leptina en la vía exocrina y endocrina (42).
En el mismo trabajo (42) se sugiere un papel de la leptina gástrica
en la regulación a corto plazo de la ingesta, ya que en uno de
los pacientes que no estaba en condiciones de ayuno, al someterse
a la endoscopia gástrica, sus glándulas gástricas aparecieron
vacías de leptina. Estos datos han sido confirmados en posteriores
trabajos mostrando además la presencia del receptor de la leptina
en las células endodetiales del estómago (55). Todo esto sugiere
la existencia de tres vías principales para la acción de la leptina
gástrica: exocrina, endocrino y paracrina, y plantea un aspecto
novedoso en la función de la leptina: como mediador de la respuesta
saciante producida por los péptidos gastrointestinales, y conecta
con el papel de la leptina, como señal adipocitaria, en la regulación
crónica del comportamiento alimentario.
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Resistencia
a la acción de la leptina en la obesidad en humanos |
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A priori cabría esperar que déficits,
tanto en la producción como en la acción de la leptina, fueran
los responsables del desajuste en el balance energético y de la
obesidad. Sin embargo, en humanos obesos no hay una disminución
en la producción de leptina, ni tampoco existen mutaciones frecuentes
en este gen ni en su receptor, por lo que en los obesos, las posibles
alteraciones de este sistema se deben producir bien a nivel de
acceso de la leptina a su receptor, o bien en la acción post-receptor,
alteraciones que serían además responsables de la hiperleptinemia
que se presenta característicamente en la obesidad.
Los primeros datos en humanos obesos, en lugar
de un descenso desvelaron un aumento de la expresión del ARNm
del gen ob (56,61). Además se observó que el grado de expresión
en los adipocitos y los niveles de leptina circulantes se correlacionan
positivamente con el grado de obesidad. Los humanos obesos son
insensibles, al menos en parte, a la leptina endógena.
El transporte de leptina al sistema nervioso
central es un elemento regulador a considerar, ya que la leptina
se transporta al SNC mediante un sistema saturable, localizado
en las células endoteliales del cerebro, codificado por una de
las variantes (la de menor tamaño) de splicing del propio
gen db (o LepR) que codifica para el receptor de leptina
(56,63). En humanos obesos, los elevados niveles séricos de leptina
no tienen su correspondencia en niveles proporcionalmente elevados
en el líquido cerebroespinal (LCE) (64), pero la relación causal
directa entre el transportador de leptina y la obesidad no ha
sido aún establecida al nivel molecular.
En todo caso, no existe mutación del gen ob
en la mayoría de casos de obesidad en humanos. Sólo en dos familias
(65,66), de entre varios miles estudiadas, se han detectado mutaciones
que anulan la producción de leptina y que son responsables de
estos casos aislados de obesidad. Tampoco la alteración en los
receptores de leptina (LepR) es responsable de la obesidad en
humanos, excepto en el caso aislado de una familia de origen kabiliano
(67), en que el gen está mutado en un sitio de splicing,
de forma tal que es predecible que el receptor carezca de los
dominios transmembrana e intracelular, esenciales para la traducción
de señales y, por tanto, no funcional. Debe decirse, sin embargo,
que si bien las mutaciones en ob o en LepR pueden
descartarse como responsables de una parte importante de la obesidad,
aún no se han descartado hasta hoy posibles problemas en la más
recientemente descrita producción extra-adipocitaria (estómago
y placenta) de leptina.
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Control
de la síntesis de leptina |
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La leptina producida por el tejido adiposo es
un reflejo del tamaño de las reservas grasas, además la expresión
sigue una pauta ontogénica (68) y el nivel de expresión de leptina
varía de un tejido a otro.
Los agonistas beta3 inhiben la expresión
de leptina (69-71). No se ha podido demostrar un aumento de la
transcripción de ARNm de beta3 mediada por leptina (72),
aunque por estudios indirectos se conoce que la leptina incrementa
la actividad nerviosa simpática, al menos en el TAM (73), y ello
puede regular la expresión génica del beta3-AR (74).
La insulina regula de forma indirecta la estimulación
de la expresión de la leptina (75), aunque sus efectos tardan
varias horas en verse reflejados en los niveles circulantes de
leptina (76,77).
Por otro lado, la producción de leptina en los
adipocitos puede ser estimulada por citoquinas, cuyos niveles
aumentan de forma asociada a la infección (78), y también por
corticoides (79).
En aquellas situaciones fisiológicas en las
que se produce un aumento de los niveles celulares de ácidos grasos,
se produce un bloqueo de la glucólisis, produciéndose una acumulación
de UDP-N-acetilglucosamina, lo que ha sido propuesto como mecanismo
responsable de la estimulación de la expresión, síntesis y secreción
de leptina en el adipocito (45).
Aunque todos los depósitos adiposos expresan
el gen ob, existen considerables diferencias regionales
en cuanto a los niveles relativos de ARNm de leptina. En roedores,
al contrario de lo que ocurre en humanos, los niveles de ARNm
de ob son mucho mayores en los depósitos viscerales que
en los depósitos subcutáneos (68,80-84) habiéndose descrito diferencias
ligadas al sexo en los niveles de ARNm de leptina en tejidos adiposos
gonadales (85).
Las hormonas sexuales intervienen en la regulación
de la producción y/o la acción de leptina, observándose un claro
dimorfismo sexual en los niveles de leptina plasmática. Así, en
humanos, las mujeres premenopausicas presentan unos niveles de
leptina plasmática superiores a los de los hombres y a los de
las mujeres postmenopausicas (86-88).
La extirpación de las gónadas en ratas macho
va acompañado de un incremento de los niveles de ARNm de leptina
en los depósitos viscerales y de una disminución en los depósitos
subcutáneos (81), así como de un incremento en los niveles de
leptina plasmática (89). El tratamiento con andrógenos provoca
una disminución de los niveles de ARNm de leptina tanto en depósitos
profundos como en subcutáneos (81), datos que están en consonancia
con un incremento en la ingesta y del peso corporal en experimentos
en ratas tratadas con testosterona (90).
Tras la extirpación de las gónadas en hembras,
se observa una disminución de los niveles de mensajero de leptina
en los adipocitos de los depósitos profundos, pero no se detectan
cambios en los depósitos subcutáneos (81,91). El tratamiento con
estrógenos provoca un aumento de los niveles de leptina, siendo
este incremento superior en los depósitos profundos que en los
subcutáneos (81,92). Sin embargo, el tratamiento con estrógenos
induce también la hiperfagia y el incremento de peso (93).
De la interpretación de estos datos puede ingerirse
que el dimorfismo sexual que se observa en la expresión y la función
de la leptina en diferentes depósitos adiposos podría deberse
en parte al diferente patrón de distribución de la grasa en los
dos sexos; sin embargo, a tenor de recientes investigaciones,
parece que las diferencias sexuales en la expresión de leptina
no sólo dependen de cambios en la grasa corporal (94). Se ha observado
la existencia de media secuencia palindrómica del elemento de
respuesta a estrógenos (ERE) en el promotor del gen ob
(95,96), lo que sugiere una posible acción directa de las hormonas
sexuales sobre la expresión del mensajero de la leptina.
Aparentemente, las diferencias en los niveles
de leptina presentados por ambos sexos podrían traducirse en importantes
diferencias fisiológicas, como por ejemplo diferentes patrones
de modulación de la ingesta, termogénesis y gasto energético (97,98),
aunque éstos son aspectos no esclarecidos (99-101).
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