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Sumario
Nº 3
> Obesidad
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Bases genético-moleculares en el desarrollo de
la obesidad
(3ª Parte)
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EL SNC COMO ORGANIZADOR DEL CONTROL ALIMENTARIO |
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Mediante modelos experimentales, basados en
lesiones en distintas zonas del hipotálamo, ya hace años que se
planteó la existencia de dos centros hipotalámicos relacionados
con el control alimentario: el centro del hambre en el hipotálamo
ventromedial (HVM) (donde las lesiones provocan hiperfagia y obesidad)
y el centro de saciedad en el hipotálamo lateral (HL) (en donde
las lesiones provocan hipofagia y pérdida de peso), con intervención
de diversos neurotransmisores (norepinefrina, serotonina, NPY,
galanina, y otros).
Hoy disponemos de una información más precisa,
y que sufiere una organización mucho más compleja. En el núcleo
arqueado (NA) del hipotálamo se originan señales orexigénicas
como el neuropéptido Y (NPY) y la proteína relacionada con la
agouti (AGRP) (23,102,103). También se originan, en neuronas adyacentes
del NA, péptidos anorexigénicos como la alfaMSH (un derivado
de la pro-opiomelanocortina, POMC) y el CART (transcrito relacionado
con la cocaína y la anfetamina) (104). Ambos tipos de neuronas
(NPY/AGRP y POMO/CART) coexpresan los receptores de leptina (105,106),
y ambos están regulados por la leptina, pero de manera opuesta.
En aquellas situaciones en las que los niveles de leptina o de
insulina son bajos, se activan las neuronas NPY/AGRP y se inhiben
las POMC/CART (23). Esto sugiere que el principal sitio de traducción
de señales de adiposidad en una respuesta neuronal es el núcleo
arqueado. La conexión entre el hipotálamo lateral y los centros
elevados del cerebro que regulan el hambre y la saciedad es un
aspecto importante del sistema de regulación. Se han caracterizado
dos tipos de neuropéptidos asociados a neuronas que parecen exclusivas
del área hipotalámica lateral, la hormona concentradora de melanina
(MCH) (107) y las orexinas (108,109).
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La vía del
neuropéptido Y (NPY) |
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El NPY es un potente estimulador de la ingesta
si se administra directamente al cerebro (24,110,111).
Después de la clonación del gen ob, la
vía del NPY fue la primera en plantearse (112). Se origina en
el núcleo arqueado (NA), que contiene receptores de leptina, y
desde el cual los cuerpos neuronales de NPY proyectan sus axones
al núcleo paraventricular (110,113). La leptina, al actuar sobre
sus receptores hipotalámicos, determina la supresión de la expresión
y liberación del NPY, conduciendo a un descenso de la ingesta
y a un aumento de la actividad metabólica.
El knock-out del gen del NPY en ratones
ob/ob (que carecen de leptina funional), atenúa el grado
de obesidad (114). Este hecho demuestra que si bien esta vía es
importante no existe un exclusivo papel regulador por parte del
NPY.
El NPY ejerce sus acciones sobre sus receptores
(Y1, Y2, Y5) (115). La acción del NPY sobre sus receptores Y5,
puede verse afectada por otros neurotransmisores, como el GLP-1
(glucagon like peptide 1) (116) que inhibe la ingesta, disminuyendo
el efecto orexigénico del NPY, quizás por inhibición parcial de
los receptores Y5.
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El gen agouti
y la vía de los receptores de melanocortinas MC4-R |
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Se ha observado que diversas mutaciones dominantes
en el locus génico agouti (Ay)
en el ratón, causan obesidad (y coloración amarilla) y una forma
de diabetes mellitus no dependiente de insulina. El péptido agouti
es un antagonista específico de los receptores de melanocortinas
MCR-4, presentes en el hipotálamo y en otras áreas del cerebro,
esta acción antagónica que sería la responsable de la obesidad
en ratones Ay (117). Por lo tanto,
sobre los receptores de melanocortinas MC4-R existe un sistema
de regulación metabólica, con dos tipos de ligandos opuestos:
agonistas (alfaMSH) y antagonistas (AGRP o proteínas análogas
a la codificada por el gen agouti) (118). Esta hipótesis se ha
visto reforzada por los experimentos de knock-out genético
(119), que demuestran que la eliminación del receptor MC4-R causa
una obesidad similar a la del ratón Ay,
pero sin el efecto sobre la pigmentación. Además existen evidencias
farmacológicas, ya que si se administra agonistas (alfaMSH),
se produce una disminución de la ingesta. En cambio la ingesta
aumenta al administrar antagonistas sintéticos del receptor (117).
La leptina puede regular la expresión de la pro-opiomelanocortina
(POMC), precursor de la alfaMSH, ya que aproximadamente
un tercio de las neuronas del núcleo arqueado contienen el receptor
de leptina y en ellas la leptina estimula la expresión del ARNm
del gen POMC; estas neuronas pueden proyectar sus axones (conteniendo
alfaMSH) a las neuronas MC4-R de otros lugares del hipotálamo.
En condiciones de deficiencia de leptina, el AGRP se expresa en
el núcleo arqueado. Es revelador (118) que la sobreexpresión forzada
(ectópica) de AGRP causa una obesidad parecida a la de los ratones
MC4-R knock-out. Así, puede concluirse que el AGRP ejerce
de antagonista de alfaMSH sobre los referidos receptores.
Sin embargo el knock-out o bloqueo de
los receptores MCR-4 no produce hipercortisolemia, ni tiene efectos
sobre el sistema reproductor como los observados en la deficiencia
de leptina, lo que sugiere que no todas las acciones de la leptina
están mediadas a través de esta vía.
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La MCH y
las orexinas del hipotálamo lateral (HL) participan en el control
integrado del apetito |
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En la zona lateral, se han descrito dos tipos
de neuropéptidos hipotalámicos, la hormona concentradora de melanina
(MCH) (107) y las orexinas A y B (109). El interés en la MCH proviene
de la observación de que su mRNA se sobreexpresa en el hipotálamo
de los ratones obesos ob/ob (107) comparados con los controles.
Por otra parte, las orexinas A y B derivan (por
proteolisis) de un precursor común, y son capaces de activar sus
dos receptores respectivos que funcionan acoplados a proteínas
G. La administración central de orexinas estimula la ingesta y
la producción de orexinas aumenta con el ayuno (109). Estos neuropéptidos
coinciden con las hipocretinas descritas por otros autores (108),
con expresión en hipotálamo lateral, núcleo arqueado, núcleo séptico
y cerebro anterior.
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ADIPOGÉNESIS Y FACTORES DE TRANSCRIPCIÓN
RELACIONADOS |
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La adipogénesis es el proceso por el cual a
partir de células precursoras se diferencian los adipocitos (células
formadoras del tejido adiposo, cuya función principal consiste
en almacenar el exceso de energía en forma de triglicéridos).
Los adipocitos varían mucho de tamaño, dependiendo de su contenido
en triglicéridos. La obesidad moderada responde principalmente
a un aumento del tamaño de los adipocitos (obesidad hipertrófica),
mientras que la obesidad más severa o la que aparece en edades
más tempranas, incluye también un incremento en el número de células
(obesidad hiperplásica) (120,121).
Posibles responsables de la obesidad (y del
tamaño de los depósitos de grasa en zonas localizadas) pueden
ser los factores que regulan la cantidad de adipocitos y su maduración
o diferenciación.
La línea celular adipocitaria deriva de un precursor
troncal embrionario multipotente, con capacidad para diferenciarse
a varios tipos de células mesodérnicas. Durante los últimos años
se han producido grandes avances en el conocimiento de las bases
de la diferenciación y expresión génica de los adipocitos, en
particular la identificación de los factores de transcripción
que promueven la adipogénesis (121), pertenecientes a tres familias
de factores de transcripción: C/EBP, ADD (o SREBP) y PPAR (121-125).
El C/EBPdelta, el C/EBPbeta, y
el ADD1 son iniciadores de procesos transcripcionales, a través
de un receptor nuclear común, el PPARgamma, que tiene un
papel clave en el desarrollo adipocitario, la homeostasis de la
glucosa y como lugar de posible intervención farmacológica para
el control de los desórdenes metabólicos relacionados.
Puede destacarse aquí que entre los factores
que pueden contribuir al establecimiento definitivo del adipocito
maduro diferenciado (diferenciación terminal), podrían estar incluidos
algunos supresores tumorales, como la proteína de retinoblastoma
(pRB) según una hipótesis planteada en 1994 por nuestro grupo
(126-128). El C/EBPalfa es capaz de estimular ectópicamente,
a altas concentraciones, la adipogénesis en muchos tipos de líneas
celulares fibroblásticas (129), pero es un factor que tiene escaso
efecto a los niveles fisiológicos y aparece en etapas ya avanzadas
de la diferenciación, por lo que difícilmente puede ser uno de
los factores desencadenantes del proceso. Sin embargo, pueden
juegar un papel en el mantenimiento de la diferenciación terminal
a través de su interacción con pRB, una proteína nuclear que está
presente en los adipocitos y cuya expresión avanza con el proceso
de diferenciación (127-129). En nuestro laboratorio hemos aportado
la demostración de la interacción física y funcional del pRB con
el C/EBPalfa, y la relación de esta interacción con la
expresión de genes marcadores, como el de la UCP1 en adipocitos
marrones (126-129), así como la necesidad de expresión de C/EBPalfa
para la consecución de los efectos (128). De este modo, y confirmado
también por otros grupos (128,130-132), se puede hablar de una
cascada hipotética de procesos encadenados que determinan la adipogénesis:
a) Estimulación hormonal de la expresión de
C/EBPbeta y C/EBPdelta.
b) Activación de la expresión de PPARgamma mediada por
C/EBPbeta y C/EBPdelta, y producción del ligando
endógeno del PPARgamma, estimulada por ADD1/SREBP1.
c) Estimulación por PPARgamma activado de la sensibilidad
a la insulina y del avance en la diferenciación.
d) Aumento de la expresión de C/EBPalfa y de pRB, requerida
para la diferenciación terminal y para el mantenimiento del fenotipo
diferenciado.
Las hormonas sexuales, junto a los efectos metabólicos
que ejercen sobre los tejidos adiposos, y que se comentaran extensamente
en el siguiente apartado, también parecen influenciar el crecimiento
celular de estos depósitos. Así se postula en estudios en que
el perfil honnonal afecta a la proliferación y diferenciación
de preadipocitos, a través de alteraciones en la ruta de señalización
de la MAP quinasa (133-135). Paralelamente, numerosos estudios
in vitro evidencian que los estrógenos actúan sobre la
expresión de PPAR (136) y los andrógenos afectan a la expresión
del C/EBPalfa (137). Además, parece demostrarse la existencia
de un "cross-talking" entre el receptor de estrógenos ER
y el heterodímero formado por el PPAR y el RXR (receptor de retinoides
X) (138,139). La interpretación de estos datos permite sugerir
que las hormonas sexuales podrían regular el crecimiento y desarrollo
de las células adiposas, de manera específica para cada región
adiposa.
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