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Los cuatro factores etiológicos cardinales del
acné son:
- Una producción de sebo excesiva
- La hipercornificación del conducto pilosebáceo
- Colonización del conducto con propionibacterium acnes (P. acnes)
- Inflamación
Seborrea
La glándula sebácea es una glándula diana endocrina; los andrógenos
desempeñan un importante papel sebo-estimulador, mientras que
los estrógenos ejercen una acción relativamente pequeña sebo-supresora.
La gente con acné produce más sebo que aquellos que no padecen
esta enfermedad. Este hecho se relacionada a menudo con la severidad
del caso y se manifiesta como seborrea.
Sin embargo, la mayoría de los pacientes no
padecen ningún tipo alarmante de alteración endocrina y, solamente
en casos excepcionales, es necesario investigar en el paciente
la posibilidad de que exista una alteración como por ejemplo el
síndrome de ovario poliquístico.
Hipercornificación
del conducto
La hipercornificación del conducto se manifiesta clínicamente
en forma de puntos blancos (granos) y puntos negros (espinillas).
En ambas situaciones, el primer cambio histológico evidente en
estas lesiones es la formación de microcomedones.
La acumulación excesiva de corneocitos ductales
en la luz de tales lesiones se produce a consecuencia de la hiperproliferación
de los queratinocitos ductales, aunque se desconoce si esto se
debe asimismo a un fallo de la separación de los queratinocitos
ductales. Los queratinocitos ductales están regulados por los
andrógenos, por la composición del sebo, y por las citoquinas
que se producen en el interior del conducto.
Colonización
del P. acnes
El acné no es una enfermedad infecciosa, si bien la bacteria P.
acnes, mediante su colonización del conducto, juega un papel determinante
en la aparición de inflamación. Las bacterias P. acnes no tienen
motilidad. No se sabe con certeza cómo colonizan el conducto y
llegan a producir sustancias biológicas, tales como los mediadores
inflamatorios y porfirinas, si bien es probable que dichos eventos
estén relacionados con el microambiente reinante en el conducto.
Inflamación
La inflamación es la respuesta de los glóbulos blancos circulantes
a los mediadores inflamatorios que se liberan desde el interior
del conducto. En las pápulas, las células "T-helper" tienen una
importancia vital y la rotura del conducto no es en absoluto esencial
para la formación temprana de pápulas. En las pústulas, el polimorfonucleocito
es el tipo de célula más importante.
La inflamación en una fase avanzada comporta
la rotura del conducto y, en la etapa más significativa de la
inflamación, es habitual que se produzca una reacción celular
masiva.
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