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Con el nombre de cicatrices patológicas se entienden
las lesiones cutáneas hetereogénicas caracterizadas por un crecimiento
exuberante, a veces desordenado e invasivo, de tejido cicatricial
en un tejido cutáneo aparentemente sano. Suelen ser consecuencia
de una respuesta cutánea alterada, y en especial dérmica, a un
trauma cutáneo de naturaleza inflamatoria, química, física, quirúrgica
o infectiva; y sólo excepcionalmente, en personas genéticamente
predispuestas, surgen de manera espontánea.
Dependiendo del grado de invasión del tejido
patológico neoformado, se distinguen cicatrices hipertróficas,
de breve evolución y clara delimitación del área lesionada con
continuidad, y cicatrices queloides, de larga evolución y de invasión
extraña. La sintomatología varia desde el prurito, a la parestesia,
y al dolor.
La terapia tradicional consiste en la aplicación
de fármacos tópicos (corticosteroides y/o interferones intralesionales,
ciclosporina A tópica, ácido retinoico tópico), físicos (elastocompresión,
silicona tópica, radioterapia, crioterapia) y sólamente en caso
muy seleccionados se utilizan medios quirúrgicos.
En nuestro estudio preliminar hemos valorado
la eficacia de un método mesoterápico en el tratamiento de las
cicatrices hipertróficas. Se han reclutado veinte pacientes (12
M, 8F, edad media 47 años) con cicatrices hipertróficas torácicas
(14 casos) y abdominales (6 casos), excluyéndose los casos con
una alergia conocida al fármaco, los embarazos y aquellos en los
que había una insuficiente adaptación a las terapia inyectivas.
Para las valoraciones clínicas pre y post tratamiento,
efectuadas en períodos de 0-3 meses, se han utilizado escalas
de valoración de la sintomatología algoparestésica (Visual Analogue
Scale/VAS; 6 points Behavioral Rating Scale/BRS6) así como también
de la valoración subjectiva de la calidad "estética" del tejido
cicatricial, ayudada por instumentos de relieve (fotografia, ecografía,
cualitativa y cuantitativa).
El protocolo terapéutico farmacológico preveía
el uso de triamcinolone acetonide 1 ml/40mg en el área intralesional
(con objeto de reblandecer el tejido fibroso); y de buflomedil
cloridrato 1 ml/10 mg en el área intradérmica perilesional, para
mejorar su funcionalidad microcirculatoria, mediante sesiones
de frecuencia semanal (cuatro), después quincenal, con una duración
total de tres meses.
Se asociaba un protocolo terapéutico de rehabilitación
que consistía en un ciclo de 10 sesiones/mes de reeducación motora,
masoterapia y drenaje linfático manual.
Los resultados obtenidos se traducen en una
eficacia "clínica" buena en la totalidad de los pacientes tratados:
resolución total de la sintomatología algoparestésica y pruriginosa
en el 70% de los casos, mejora definida "satisfactoria" en el
restante 30%, asociada a una discreta eficacia "estética" (reblandecimiento
y reducción del espesor del tejido cicatricial en todos los casos).
Por lo tanto, según nuestra opinión, el método propuesto puede
rapresentar una opción terapéutica válida en el tratamiento de
las cicatrices hipertróficas.
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