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En los seres vivos existen una serie de mecanismos para destruir
los patógenos, además de una serie de factores endógenos
que mantienen la tolerancia del sistema inmune. Pero se dan casos
en los que la tolerancia inmunológica se rompe provocando
el ataque del sistema inmune a los tejidos propios del organismo,
desencadenando las enfermedades autoinmunes. En una enfermedad
autoinmune el sistema inmunitario se convierte en el agresor y
ataca a partes del cuerpo en vez de protegerlo. Existe, pues,
una respuesta inmune exagerada contra sustancias y tejidos que
normalmente están presentes en el cuerpo.
Este grupo de investigadores dirigido por Mario Delgado Mora
ha centrado su estudio en el desarrollo de nuevos productos terapéuticos
(medicamentos de terapia celular somática) para el tratamiento
de enfermedades inflamatorias, basados en células madre
obtenidas de tejidos humanos adultos, concretamente en las células
madre de tejido graso (CMDA). El objetivo de este proyecto es
investigar el potencial efecto terapéutico de CMDA en varios
modelos de enfermedades inflamatorias y autoinmunes cardiovasculares,
basado en su efecto de reparación celular y anti-inflamatorio
de las mismas, y con una cierta capacidad de restablecimiento
de tolerancia inmunológica, ya que participan en esta regulación
de la tolerancia inmunológica.
La práctica totalidad de los medicamentos disponibles hoy
para el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas
y degenerativas, consisten en fármacos tradicionales que
ayudan a aliviar los síntomas de la enfermedad pero que
no constituyen una cura. El objetivo de la medicina regenerativa
es restaurar la función de órganos y tejidos dañados,
enfermos o envejecidos como consecuencia de lesiones traumáticas
o enfermedades degenerativas crónicas.
El uso de células vivas como agentes terapéuticos
constituye el campo de la llamada terapia celular. Hoy día,
la terapia celular es una promesa realista para el desarrollo
a medio plazo de nuevos tratamientos de numerosas patologías
degenerativas para las que en la actualidad no existe ninguna
terapia eficaz. Además, parece ser la única esperanza
viable para el desarrollo de tratamientos eficaces contra algunas
de las enfermedades más devastadoras, tales como el Parkinson
o las lesiones medulares.
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