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Sumario
Nº 56
> Nutrición
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Los azúcares presentes en nuestra dieta
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Consejo Europeo de Información
sobre la Alimentación (EUFIC)
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Introducción |
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Debido al aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad
en Europa, el papel de algunos carbohidratos, como el azúcar,
es a menudo objeto de reñidos debates. A continuación,
presentamos algunos datos sobre el papel de los hidratos de carbono,
los azúcares y el azúcar en nuestra alimentación.
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Carbohidratos,
azúcares y azúcar |
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Existen dos grandes tipos de hidratos de carbono: los azúcares
y los almidones. Ambos proporcionan la misma cantidad de energía
por gramo (4 kcal). Los carbohidratos aportan menos energía
que las grasas (9 kcal por gramo) o el alcohol (7 kcal por gramo).
La fibra es un tipo de carbohidrato, que a diferencia de los otros,
no se absorbe en el intestino delgado para aportar energía,
a pesar de que sí hay cierto metabolismo en el intestino
grueso. Al menos la mitad del aporte energético de nuestra
dieta debería proceder de los hidratos de carbono, y en
particular de los almidones.
El almidón está presente en los cereales (arroz,
maíz, trigo, etc.), los productos derivados de los mismos
(pan, pasta, etc.), las patatas y las legumbres. Los azúcares
comprenden la sacarosa (o azúcar de mesa, al que vamos
a llamar azúcar), la glucosa, la fructosa,
la lactosa y la maltosa, y se encuentran naturalmente en alimentos
como frutas, verduras y productos lácteos. Los fabricantes
de productos alimentarios y bebidas añaden muchos de estos
azúcares a los alimentos durante su procesado, ya que desempeñan
funciones importantes. Los azúcares aportan sabor dulce,
textura, estructura y consistencia a los alimentos. La textura
influye mucho en la palatabilidad (sensación en la boca)
y, por consiguiente, en la aceptación de los alimentos.
Otras funciones de los azúcares son la conservación
de mermeladas y gelatinas, su contribución a la fermentación
de la levadura y su aportación al color tostado y el sabor
de los productos horneados.
La sacarosa (un disacárido compuesto por una unidad de
glucosa y otra de fructosa) es un carbohidrato de sabor dulce.
Es producida por las plantas a partir de dióxido de carbono
(CO2) y agua, durante la fotosíntesis, con la ayuda de
la energía de la luz. La remolacha azucarera y la caña
de azúcar producen grandes cantidades de esta sustancia.
La sacarosa que se extrae de estas plantas es un producto natural,
cuyas propiedades no difieren de las del azúcar presente
en frutas y verduras.
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Energía
para el cerebro y los músculos |
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Los carbohidratos son importantes para el funcionamiento de nuestro
organismo. El cerebro precisa casi exclusivamente un suministro
constante de glucosa procedente del torrente sanguíneo.
El cerebro adulto utiliza aproximadamente 140 g de glucosa al
día; cantidad que puede representar hasta el 50% del total
de hidratos de carbono que se consumen.
Ciertos estudios científicos han demostrado que el consumo
de una comida a base de carbohidratos o una bebida azucarada está
asociado a una mayor agilidad mental, con efectos positivos en
la memoria, el tiempo de reacción, la atención y
la capacidad aritmética. Se ha comprobado que el consumo
de comidas ricas en hidratos de carbono, un tentempié o
una bebida azucarada tiene efectos cognitivos beneficiosos y contribuye
a reducir la sensación de cansancio (1,2). Los sujetos
adultos que participaron en una prueba de conducción realizada
en un simulador automovilístico sobre una distancia larga
(120 km) mostraron unos índices de error significativamente
menores cuando consumían bebidas azucaradas antes de la
prueba y durante la misma, en comparación con los sujetos
que sólo bebían agua (3). Sin embargo, los resultados
no son completamente concluyentes dado que los estudios difieren
en el tipo de azúcar utilizado, la cantidad y la composición
total de los alimentos consumidos.
Como las reservas de glucógeno del organismo (reservas
energéticas a corto plazo compuestas por unidades de glucosa)
presentes en el hígado y los músculos son limitadas,
el agotamiento de las reservas de glucógeno de los músculos
es la causa principal de fatiga durante la actividad física
anaeróbica, intensa y de larga duración (60-90 minutos).
Las bebidas para deportistas que contienen azúcares y electrolitos,
además de agua, previenen la deshidratación, retrasan
la aparición del cansancio y evitan que se agoten las reservas
de glucógeno del organismo porque los azúcares que
se ingieren y pasan al torrente sanguíneo son los que utilizan
los músculos en primer lugar. En situaciones de actividad
física intensa y esfuerzo prolongado, las reservas de glucógeno
pueden ser utilizadas más adelante.
En cuanto al reabastecimiento de las reservas de glucógeno
agotadas, de especial importancia para los deportistas de élite,
los carbohidratos que se digieren y absorben con rapidez se almacenan
mucho más rápidamente como glucógeno que
los carbohidratos que tienen un índice glucémico
(IG) reducido. El IG refleja la medida en que los alimentos elevan
el nivel de azúcar en la sangre tras su consumo.
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El
azúcar y el peso corporal |
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Un número considerable de estudios epidemiológicos
(que consideran los factores que afectan la salud de la población)
realizados en adultos, adolescentes y niños ha comprobado
la existencia de una clara relación inversa entre el consumo
de sacarosa y el peso corporal o índice de masa corporal
(IMC), y entre el consumo de sacarosa y la ingesta total de grasas
(4,5). En otras palabras, por lo general, las personas que consumen
un elevado porcentaje de sus necesidades energéticas (calorías)
en forma de azúcar presentan menos sobrepeso que quienes
consumen un porcentaje reducido. A menudo se constata una relación
inversamente proporcional entre el nivel de consumo de azúcar
y el nivel de consumo de grasas, es decir, que las personas que
consumen azúcar en grandes cantidades suelen seguir una
dieta menos grasa. No obstante, algunos individuos sobrepasan
sus necesidades energéticas, consumiendo demasiadas calorías
procedentes tanto de grasas como de azúcar, lo que con
el tiempo hace que ganen peso. El sistema que regula nuestro apetito
reconoce los carbohidratos, incluidos los azúcares, que
favorecen la sensación de saciedad (6).
Un estudio sobre los hábitos relacionados con la salud
en niños en edad escolar (HBSC-Study, en inglés),
realizado por la OMS en los años 2001-2002 con unos 140.000
adolescentes de edades comprendidas entre los 10 y los 16 años
procedentes de 34 países (principalmente de Europa), comparó
la prevalencia del sobrepeso y la obesidad y su relación
con la actividad física y los hábitos alimentarios
(5). Los resultados mostraron una correlación negativa
significativa entre el consumo de dulces y chocolate y el IMC
de los adolescentes en 31 de los 34 países. El consumo
elevado de dulces aparecía asociado a una menor probabilidad
de presentar sobrepeso y tampoco se observó asociación
alguna entre el consumo de refrescos azucarados y el sobrepeso
(5). Estos hallazgos podrían deberse en parte a varios
factores de confusión; los niños obesos y con sobrepeso
podrían haber reducido de antemano el consumo de dulces
y chocolate por su problema de peso; o haber confesado un consumo
menor del real de dichos alimentos. En un estudio británico
más reciente basado en datos de los registros alimentarios
de 3 días de más de 1.000 niños de entre
5 y 7 años de edad, las bebidas azucaradas representaban
el 3% del consumo total de energía y no se observó
ninguna asociación entre su consumo y la adiposidad en
niños de 9 años (7). Otros estudios, mayoritariamente
americanos, han demostrado que el mayor consumo de refrescos azucarados
y zumos de frutas está relacionado con un mayor IMC o con
el aumento de peso (8). Debido a la falta de pruebas coherentes,
es difícil extraer conclusiones definitivas sobre la existencia
de una relación directa entre el consumo de refrescos azucarados
y el aumento del peso corporal.
El aumento de peso se produce cuando el consumo de energía
procedente de los alimentos y las bebidas es mayor que la energía
que se quema a través del metabolismo o la actividad física.
Por consiguiente, es difícil establecer una relación
entre la obesidad y el consumo de un único alimento, nutriente
o ingrediente. Ingerir demasiadas calorías, independientemente
de su origen, puede provocar sobrepeso si dichas calorías
no se gastan realizando alguna actividad. Esto sucede con cualquier
tipo de alimento o bebida; si éste o ésta contribuye
a un consumo excesivo de energía en relación con
las necesidades energéticas, estará favoreciendo
el aumento de peso.
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El
suministro de vitaminas y minerales |
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Popularmente se cree que al añadir azúcar se tiende
a eliminar otros alimentos de la dieta y se reduce el consumo
de vitaminas y minerales. Sin embargo, se ha demostrado que el
consumo de azúcar añadido es compatible con una
dieta sana y no existen pruebas que demuestren que el azúcar
desplace a los micronutrientes. La calidad nutricional de la dieta
de los niños incluso en el caso del mayor consumo
de azúcar era adecuada en lo relativo al consumo
de vitaminas y minerales (9).
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Salud
dental |
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Mucha gente cree que la sacarosa es la única causa de
caries dental. Sin embargo, todos los carbohidratos presentes
en los alimentos pueden producir caries. Las investigaciones han
probado que no sólo el azúcar, los dulces o la miel
favorecen la aparición de caries, sino también otros
alimentos ricos en carbohidratos que no son dulces, como el pan
integral, las patatas o las patatas fritas.
Las caries aparecen cuando las bacterias de la placa dental fermentan
los almidones y los azúcares, produciendo ácidos,
que deterioran los dientes. Actualmente, se considera que la buena
higiene bucal y el uso de dentífricos con flúor
son los factores más importantes para prevenir las caries
y gozar de una buena salud bucodental. Desde 1970, la prevalencia
de la caries ha disminuido considerablemente en los niños
y adolescentes, a pesar de que el consumo de azúcar se
ha mantenido estable y el hábito de picar entre las comidas
ha aumentado. Hoy en día, la mayoría de los niños
de 12 años tiene una dentadura sin caries (10). La caries
puede prevenirse lavándose los dientes dos veces al día
con dentífricos con flúor y limitando el número
de ocasiones en que se come o se bebe algo a 6 veces al día,
a la vez que se evita estar picoteando y bebiendo continuamente
(11).
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Diabetes |
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La diabetes de tipo 2 tiene una importante base genética
y la aparición de sus primeros síntomas está
relacionada con la edad, la obesidad y la falta de actividad física.
No existe un vínculo causal entre el consumo de azúcar
y la diabetes. En la actualidad, el consumo de una cantidad moderada
de azúcares dentro de una alimentación equilibrada
está aceptado en los regímenes recomendados para
personas diabéticas (12).
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Referencias |
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