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Con el cambio climático se espera que se origine un aumento
de la temperatura, una disminución de la humedad y, posiblemente,
un aumento en la radiación solar que influirá en
la salud de nuestra piel.
Temperatura
Aproximadamente el 60% de las mujeres y el 40% de los hombres
tienen la piel sensible. El aumento de la temperatura ocasiona
que el porcentaje de personas con la piel muy sensible sea mayor.
Los cambios en el clima también pueden alterar la distribución
de las especies vectoras de enfermedades como los mosquitos, y
favorecer la dispersión de enfermedades como el dengue.
Disminución de la humedad
La humedad relativa idónea es de un 50-70%. Su disminución
puede provocar xerosis, dermatosis de baja humedad, favorecer
la aparición de arrugas y aumento en el número de
alergias.
La exposición prolongada a ambientes calurosos y secos
puede causar la aparición de piel seca y descamativa, lo
que se conoce como xerosis, lo que se acentúa si se tiene
alguna enfermedad que de por sí ya se caracteriza por la
piel seca, como la dermatitis atópica, una enfermedad muy
común.
Una de las consecuencias de la disminución de la humedad,
es la aparición de una serie de cuadros conocidos genéricamente
como la dermatosis de baja humedad, que se caracteriza por la
piel seca y roja o eritematosa en las zonas del cuerpo que se
llevan descubiertas, el prurito se intensifica por la tarde si
hace calor y, desaparecen al dejar de trabajar o al elevar la
humedad ambiental. Aunque son lesiones poco ostensibles, ocasionan
incomodidad en quienes la padecen. Es muy frecuente entre quienes
trabajan con ordenadores, en oficinas, azafatas, pilotos,
La sequedad de la piel se da más frecuentemente en las
mujeres, ya que su piel es más delicada. Por regiones,
la sequedad de la piel afecta más a la España de
interior y sobretodo en los últimos meses de la primavera
y durante el verano.
Las arrugas se pueden acentuar en ambientes secos. Estudios demuestran
que en sólo 30 minutos se pueden modificar las arrugas
finas si se da un cambio en los niveles de la humedad.
La alteración de la función barrera de la piel permite
que los alergenos externos penetren en nuestro organismo dando
lugar a diversas alergias. Esta función barrera puede deteriorarse
en condiciones de baja humedad, condicionando una mayor facilidad
para que las personas se sensibilicen.
Los procesos alérgicos incluyen la sensibilidad de contacto
o dermatitis atópica, una enfermedad muy común en
países desarrollados que se da sobretodo en los niños
y que altera la función barrera de la piel facilitando
la entrada de alergenos, lo que se conoce como marcha atópica,
provocando alergias a los alimentos, asma, rinitis.
Radiación solar
El aumento de la exposición solar, las cabinas de bronceado
y el descenso de la cantidad de ozono son las tres causas del
aumento del cáncer cutáneo.
La radiación solar en exceso puede provocar diferentes
cánceres de piel y alteraciones de la inmunidad. Los tres
cánceres más importantes desde el punto de vista
de la frecuencia y mortalidad son el carcinoma basocelular, el
carcinoma epidermoide y el melanoma, que aunque es el que menos
se da de los tres, es el de mayor mortalidad (se calcula que 1
americano muere cada hora a causa de un melanoma).
El calentamiento global también trae consigo cambios de
comportamiento que hacen que aumente el número de cánceres
de piel, ya que si la temperatura aumenta, la gente se expone
más al sol y con menos ropa, es decir, menos protegida.
El número de cánceres de piel se ha incrementado
y se ha calculado que la disminución de la capa de ozono
después de la implementación de diversos protocolos
como el de Montreal, podría colaborar en el incremento
del cáncer cutáneo en el año 2050 de un 5%
en Europa y un 10% en América.
La radiación UV también provoca alteraciones de
la inmunidad, que afecta sobre todo a dos infecciones: el herpes
y el papilomavirus, en este caso la coexistencia de la infección
y la alteración genética de la inmunidad (originada
por el sol) favorece la aparición de cánceres de
piel. Si se reciben tratamientos que afectan al sistema inmune,
como quimioterapia, o radioterapia, el uso de fotoprotectores
a diario es muy importante para protegerse de la radiación
ultravioleta.
Los gases contaminantes y partículas en suspensión
pueden dar lugar a lo que se conoce como síndrome del edificio
enfermo, que afecta a un 20-40% de los usuarios del edificio durante
su estancia en el mismo. Se trata de edificios grandes, generalmente
en la periferia de las ciudades e impersonales. Los síntomas,
que desaparecen durante los fines de semana, son irritación
en los ojos, la garganta y la piel, cefaleas, mareos, náuseas,
fatiga mental y dificultad de concentración.
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