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En este sentido, lo ocurrido en la década de 1991 a 2002,
no permite visibilizar si esto se puede deber a una tendencia
en la mejora de la prolongación de la vida saludable en
hombres, o si se debe a un posible estancamiento en las mujeres,
al menos a partir de los 65 años.
Salud percibida
La salud percibida habla de la percepción subjetiva de
cada persona, de cómo se siente. Se ha encontrado que la
salud percibida es peor cuando hay síntomas físicos
y dolor, enfermedades crónicas, enfermedades graves, o
de larga duración, o limitaciones en la capacidad funcional
y consumo de medicamentos.
Además, sabemos que un estilo de vida no saludable y preocupaciones,
malestares psicológicos y somatizaciones empeoran la salud
percibida (Martín Moreno, 2001). Esto orienta hacia los
factores que subyacen en peores percepciones de salud.
Es bastante constante también en los estudios sobre el
tema, que tienen peor salud percibida las clases sociales de menor
nivel cultural e ingresos y siempre peor las mujeres que los hombres
(Martín Moreno, 2001; Carmen Borrell y Joan Benach, 2005,
Rodríguez Sanz, 2005). Así, la salud percibida,
además de ser un indicador orientativo del estado de salud,
es un indicador sensible a las condiciones ambientales culturales,
-incluidos los condicionantes de género, ya que es influido
por los significados de la salud y el bienestar para cada condición
social, cultural y forma de vida (Marta Jylhä, 1998).
En España, como en otros países industrializados,
hombres y mujeres tienen una diferente autopercepción de
su salud y de sus enfermedades (Fernández, Schiafino y
García, 2005). Según los resultados provisionales
de la Encuesta Nacional de Salud 2006, en las edades centrales
de la vida (45-64 años) encuentran su salud de regular
a muy mala el 46% de las mujeres y el 37% de los hombres.
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