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La introducción del resurfacing láser para tratar
el daño solar y arrugas de la piel ha supuesto un avance importante
para la dermatología y la cirugía estética. Hoy conocemos que
el resurfacing láser es más fácil de controlar en su acción que
el peeling químico y que la dermoabrasión mecánica.
En manos expertas, el láser de CO2 consigue
un excelente rejuvenecimiento de la piel, renovando la epidermis
y creando una dermis rica en colágeno. No obstante, el inconveniente
de estos logros es que exigen una fase inicial de exudación y
costras, seguida de un prolongado período de eritema, que dejan
al paciente alejado de sus ocupaciones laborales y sociales.
Con la incorporación del láser de Er:YAG se
pudo reducir el tiempo de eritema, debido a que produce menor
daño térmico residual (DTR) pero, cuando a largo plazo se examinan
los resultados conseguidos, se nota menor eficacia de este laser
frente al de CO2.
Sin embargo, si para efectuar el resurfacing
se cambian los parámetros de emisión del láser de Er:YAG, pueden
conseguirse resultados comparables a los que se obtienen con el
láser de CO2. Para conseguirlo, el láser de Er:YAG deberá utilizarse
primero en modo ablativo, a fin de eliminar limpiamente la epidermis
y, posteriormente, programarse en parámetros no ablativos para
producir un DTR de similares características a la que consigue
el láser de CO2, notándose además que el período de eritema puede
acortarse significativamente.
Combinando los láser de CO2 y Er:YAG en un sólo
sistema, puede usarse la emisión de este último para eliminar
la epidermis y seguidamente, con una programación para irradiación
subablativa con el láser de CO2, puede crearse un DTR suficiente
para desarrollar de forma efectiva mecanismos de renovación y
rejuvenecimiento de la piel.
El tratamiento no ablativo con láser para rejuvenecer
la piel comenzó con la utilización de la longitud de onda 1.320
nm, correspondiente al láser de Nd:YAG. Este láser, complementado
con un sistema de enfriamiento dinámico y un sensor de temperatura
de la piel en tiempo real, posibilita una coordinación técnica
ventajosa para evitar lesionar la epidermis, creando un DTR capaz
de estimular la formación de nuevo colágeno.
Pero, en ocasiones, los pacientes no muestran
satisfacción con los resultados que la piel obtiene a corto plazo,
a pesar de que las histologías enseñan claros efectos de estimulación
del colágeno, que reorganiza su reorientación paralelamente bajo
la unión dermo-epidérmica. Pero, si estos tratamientos se complementan
con un programa de atención y cuidados de la epidermis, los resultados
a largo plazo son mejores, consiguiéndose también la satisfacción
del paciente.
El láser de 585 nm se ha unido a la lista de
ofertas para tratar las arrugas sin lesionar la epidermis, debido
a la acción que probablemente ejercerían mediadores del crecimiento
del colágeno liberados durante la absorción de esta longitud de
onda en los vasos sanguíneos. Debido a la relativa profunda absorción
en la dermis de esta longitud de onda, el depósito de nuevo colágeno
se realiza en un estrato profundo de la piel por lo que, en consonancia
con ésta observación, la longitud de onda de 1.450 nm, producida
por un diodo láser, se oferta para la formación de colágeno a
nivel más superficial, ya que su penetración no es tan profunda
en la dermis. Este láser de diodo precede sus disparos con un
sofisticado sistema de enfriamiento dinámico producido por un
spray frio que permite pasar altas energías a la dermis para conseguir
un DTR que estimule la formación de colágeno.
Otra alternativa de más amplios objetivos emplea
un sistema de luz intensa pulsada (IPL). Su aceptación para la
práctica del resurfacing no ablativo ha sido bien recibida y en
la actualidad se emplea extensamente. Gracias a los filtros de
corte que incorpora este sistema, se consigue dirigir longitudes
de onda de absorción más específica por los cromóforos diana sobre
los que se desea actuar: hemoglobina (capilares), melanina (lesiones
pigmentarias).
La emisión infrarroja, que también dispara el
sistema IPL se absorbe en la dermis para conseguir la formación
de nuevo colágeno. Como consecuencia, el envejecimiento que causa
el sol en la piel, las arrugas, lesiones vasculares y pigmentarias,
pueden resolverse ventajosa y efectivamente con el Sistema IPL.
Razonablemente, hoy sabemos que para emplear
los varios sistemas de tratamiento de la piel envejecida es extremadamente
importante una buena selección del paciente. Cuenta, asimismo
la experiencia del médico que debe fundamentarse en el conocimiento
de los fenómenos de la interacción luz-tejido. En realidad, el
rejuvenecimiento cutáneo ablativo y no ablativo, son diferentes
modalidades terapéuticas, pero ambas, a través del DTR, buscan
una acción inflamatoria que promueva rejuvenecer la piel gracias
a la creación de nuevo colágeno.
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