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Sumario
Nº 60
> Hidratación
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Consejos de hidratación con bebidas con
sales minerales e ingesta recomendada en los procesos de rehidratación
y deshidratación leve
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Documento de consenso
elaborado por las siguientes Sociedades: Asociación Española
de Gastroenterología (AEG), Sociedad Española de
Endocrinología y Nutrición (SEEN), Sociedad Española
de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Sociedad
Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc)
y Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).
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Introducción |
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El agua y los electrolitos constituyen el medio esencial para
el desarrollo de la vida. Los cambios climáticos y los
nuevos estilos de vida están condicionando cambios en los
hábitos de consumo de bebidas, habiéndose generalizado
el consumo de nuevas bebidas utilizadas, entre otras razones,
para afrontar la actividad física diaria. Todo ello hace
conveniente revisar la importancia de una hidratación adecuada
para una vida saludable.
Ante esta situación, y sin querer sustituir la función
directa del médico en cada caso concreto y especialmente
ante situaciones de enfermedad, las Sociedades Científicas
firmantes, a través de un grupo de expertos, hemos creído
conveniente ayudar a los profesionales de la salud con un material
de orientación dirigido a pacientes que sirva para aconsejar
sobre las necesidades para cubrir los requerimientos sobre hidratación
y sales minerales y que puedan ser de utilidad para la población
general, así como para distintos grupos de edad o estadios
fisiológicos.
Las bebidas con un contenido determinado de azúcares y
de sales minerales, correctamente utilizadas, pueden ser una importante
ayuda para mejorar la rehidratación y prevenir la deshidratación
o solucionar los procesos leves de deshidratación.
Los criterios preventivos que se exponen a continuación
pretenden mejorar la calidad de vida y la salud de los consumidores,
ayudando a mantener el equilibrio hídrico y evitando la
aparición de síntomas relativos a los procesos de
deshidratación.
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Consideraciones
generales |
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- Se recomienda consumir aproximadamente dos litros de líquidos
al día, incluyendo el agua de los alimentos (5 a 10 vasos).
Hay que beber la cantidad recomendada aunque no se tenga sed.
En ambientes calurosos, es necesario aumentar la cantidad de
líquido ingerido.
- La sed es una señal que nos avisa que hay que beber
líquidos. No es saludable "aguantar" sin beber;
al contrario, se recomienda beber sin esperar a tener sed.
- Hay que prestar atención muy especial a las situaciones
que pueden favorecer la deshidratación, como el calor
y sequedad ambiental anormalmente elevados, la fiebre, diarreas,
vómitos, etc. Se desaconseja realizar actividades físicas
en las horas centrales de días calurosos, usando excesivas
prendas de abrigo, exposición exagerada al sol, etc.
- Los síntomas que orientan hacia un cuadro de deshidratación
son, entre otros, sed, sequedad de las mucosas y de la piel,
disminución de la cantidad de orina y, en casos más
graves, pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada,
somnolencia, cefalea, fatiga extrema.
- El agua y otras bebidas son clave para asegurar una buena
hidratación. En situaciones de deshidratación
leve como las mencionadas anteriormente (puntos 3 y 4), las
bebidas con sales minerales, en concreto sodio, y con azúcares
de absorción rápida pueden facilitar una mejor
rehidratación.
- Las bebidas alcohólicas no son adecuadas para evitar
la deshidratación e incluso pueden llegar a provocarla.
- Además de los líquidos, ciertos alimentos con
un alto porcentaje de agua nos pueden ayudar a mantener un buen
nivel de hidratación: frutas y verduras (melón,
sandía, fresa, pomelo, uva, naranja, tomate, zanahoria,
calabaza, etc.).
- Las comidas copiosas requieren un aporte suplementario de
bebida. Si realiza algún tipo de dieta, consulte con
su médico sus necesidades específicas de hidratación.
- El agua no tiene calorías, por lo tanto no influye
en la ganancia de masa grasa, aunque sí repercute en
el peso ya que en la deshidratación se pierde peso y
en la rehidratación se recupera el peso perdido por la
deshidratación.
- La utilización de ciertos medicamentos (diuréticos,
por ejemplo) de forma habitual puede afectar el estado de hidratación.
Consulte a su médico.
- Para mantener una correcta hidratación y evitar procesos
de deshidratación leve, la diversidad de sabores puede
ayudar a una ingesta diaria adecuada de líquidos.
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Consideraciones
específicas |
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Ejercicio físico
Durante el ejercicio físico, las pérdidas de agua
y sales minerales aumentan. Las pérdidas son mayores según
las condiciones ambientales (temperatura, humedad y viento), estado
físico previo (nivel de entrenamiento), intensidad y tipo
de ejercicio.
Es conveniente, sin caer en excesos, hidratarse antes, durante
y después del ejercicio ya que cualquier ejercicio físico,
aunque sea moderado, produce la eliminación de cierta cantidad
de agua y sales minerales además de un consumo energético.
Por eso es necesario el aporte de agua y es aconsejable el aporte
de azúcar y sales minerales para el correcto funcionamiento
de la actividad muscular.
Al menos, en caso de ejercicio prolongado (aproximadamente 45
minutos o más) parece aconsejable la reposición
hídrica con sales minerales y cierta cantidad de azúcares.
Niños y lactantes
Los lactantes y los niños necesitan proporcionalmente más
aporte de líquidos que los adultos y tienen mayor riesgo
de deshidratación.
La madre en fase de lactancia debe incrementar su aporte de líquidos
y necesita cubrir los requerimientos de líquidos sin restricciones.
En esta situación, la sensación de sed aumenta.
Se recomienda la lactancia materna. Para evitar la deshidratación
en caso de utilización de leches de iniciación o
de continuación (lactancia artificial), es muy importante
respetar las proporciones y recomendaciones de agua y leche en
la preparación del biberón.
En situaciones especiales (diarrea, fiebre, vómitos) debe
asegurarse un correcto aporte de líquidos y consultar al
médico lo antes posible.
Ancianos
El proceso de envejecimiento se acompaña de una disminución
de la ingesta de líquidos (disminución de la percepción
de sed, dificultades en las maniobras para la alimentación,
como tragar, disminución de la movilidad que limita el
acceso a la bebida) y un aumento de las pérdidas (el riñón
concentra menos, uso de diuréticos) por lo que se requiere
en estos casos mayores aportes de agua, pudiendo ser aconsejables
los líquidos con sales minerales (salvo en caso de que
esté contraindicado), que permiten una más rápida
rehidratación.
Es muy aconsejable el consumo de líquidos sin esperar a
tener sed ya que la disminución de la sensación
de sed en las personas mayores es una de las principales causas
de deshidratación. Para evitar la deshidratación
de las personas mayores es mejor ofrecer bebidas en pequeñas
cantidades, frecuentemente, que insistir en la ingesta de grandes
volúmenes de líquidos.
Para propiciar el consumo hídrico pueden facilitarse bebidas
que resulten agradables por su sabor y cualidades.
Recuerde que en épocas de más calor los ancianos
requieren de mayor hidratación por ser más vulnerables.
Las bebidas con sales minerales y distintos sabores pueden mejorar
la palatabilidad de las mismas y posibilitan un mejor aporte de
líquidos.
Estas recomendaciones van dirigidas a la población en general
ya que en personas con determinadas patologías, como es
el caso, entre otras, de enfermedades renales, cardiacas, hepáticas
u otras circunstancias puede estar contraindicada la sobrecarga
de líquidos, por lo que se debe consultar con el médico
antes de modificar sus pautas de hidratación.
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