|
|
|
Inf. Científica
|
|
|
|
Inf. Comercial
|
|
|
|
|
Inf. del Sector
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
Sumario
Nº 64
> Deporte y Salud
|
|
|
|
|
|
| |
Deporte, salud y calidad de vida
|
|
|
| |
Colección de Estudios
Sociales de la Fundación la Caixa
|
|
|
|
|
|
|
Introducción |
| |
|
España se sitúa en la cola de Europa en lo que
a práctica deportiva se refiere. Tan solo un tercio de
la población realiza ejercicio físico (36%), y únicamente
un 25% lo hace de forma habitual (3 o más veces por semana).
La cifra es muy inferior a la media de la mayoría de los
países europeos, que en algunos casos, como Finlandia o
Suecia, multiplican sus tasas por dos.
Un 15% de los españoles asegura que ni le interesa el deporte
ni lo practica. Además, más del 60% se muestra interesado
en el mismo pero no lo practica o, al menos, no tanto como quisiera.
Estos datos, recogidos a partir de encuestas realizadas a más
de 2.000 personas, confirman el sedentarismo de la sociedad española
y contrastan con el elevado valor que tiene el deporte para los
ciudadanos, no solo por el gran seguimiento y éxito de
las modalidades más populares en nuestro país, sino
por la identificación del ejercicio físico con un
mayor bienestar y salud, y como un antídoto contra el estrés.
|
| |
|
|
|
|
|
¿Por
qué los españoles no practican deporte? |
| |
|
En España,
de cada diez personas que practican deporte, solo 4 son mujeres,
y solo una es mayor de 60 años. La falta de tiempo, el trabajo
y las cargas familiares son las razones alegadas por la mitad de
los españoles (un 59% entre los 16 y los 34 años,
y un 10,1% entre las personas mayores) que no practica deporte.
Destaca, además, la falta de interés. El 11,3% de
los mayores y el 12,6% de los jóvenes no se muestra interesado
en la práctica deportiva, la segunda razón que esgrimen
los ciudadanos para no realizar ejercicio, por detrás de
la falta de tiempo. |
| |
|
|
| |
|
 |
| |
|
|
| |
|
A esas circunstancias se unen cuatro elementos básicos
que dificultan la práctica deportiva: la escasa transmisión
de hábitos deportivos en el seno de las familias, la insuficiente
dedicación a este hábito en el ámbito educativo,
las nuevas tendencias de ocio y las dificultades socioeconómicas
de algunos colectivos, entre ellos los jóvenes mileuristas,
los parados, los pensionistas o los nuevos modelos de familia
monoparental.
|
| |
|
|
|
|
|
Deporte
y variables sociales y económicas |
| |
|
Las variables sociodemográficas y económicas constituyen
factores clave en el desarrollo de actividades físicas
a lo largo de la vida. El nivel de estudios, la situación
laboral y los ingresos son los que más influyen.
- Características sociodemográficas que conllevan
un riesgo de vida sedentaria: ser mujer; ser ama de casa; no
ser joven; ser divorciado, separado o viudo; encontrarse en
situación de desempleo; poseer un nivel bajo o medio
de estudios, y no contar con antecedentes familiares de práctica
deportiva.
- Características sociodemográficas de las personas
con vida activa: los hombres jóvenes, solteros o que
viven en pareja, ya estudien o trabajen; los que poseen un mayor
nivel de estudios, y aquellos cuyos padres o abuelos han practicado
o practican algún deporte.
La probabilidad de realizar deporte aumenta a la par que lo hace
el nivel de estudios. Entre los que practican deporte, la mayoría
tiene estudios de segundo grado (57,4%) y tercer grado (21,3%).
|
| |
|
|
| |
|
 |
| |
|
|
| |
|
La variable de la ocupación también influye en
la práctica deportiva. El 44,3% de las personas que realizan
ejercicio físico procede de los cuadros medios-altos. En
lo que se refiere a los ingresos, entre los españoles que
disponen de ingresos superiores a los 1.000 euros, el porcentaje
de quienes realizan deporte es del 51,6%. Por el contrario, hasta
el 67,6% de los que tienen sueldos inferiores no lo practica.
Esto es, solo un tercio de las personas que cobran menos de 1.000
euros al mes practica deporte. Esto provoca un menor grado de
salud y de calidad de vida entre los sectores más desfavorecidos.
|
| |
|
|
| |
|
 |
| |
|
|
|
|
|
Jóvenes,
educación y nuevos hábitos de ocio |
| |
|
Los jóvenes son el grupo de población que más
deporte practica. Por este motivo, los autores consideran que
es preocupante que, entre los 16 y los 34 años, más
de la mitad (un 52%) no realice ejercicio físico. Además,
solo 7 de cada 10 (un 71%) afirma caminar diariamente y un 54%
pasa el día sentado o de pie sin realizar grandes esfuerzos
físicos.
La escasa proporción de jóvenes que realiza deporte
es atribuible en gran parte a la importancia adquirida por el
ocio digital y el nocturno. Además, los jóvenes
afirman encontrarse bajo mucha presión para adquirir permanentemente
más cualificación, circunstancia que les impide
dedicar más tiempo a tareas básicas de cuidado personal,
practicar deporte o cultivar relaciones sociales.
Para que el deporte tenga un lugar reservado entre estos nuevos
hábitos y condiciones de vida, es clave su práctica
durante la infancia, en los ámbitos educativo y familiar.
Entre el 70 y el 80% de las personas que ha practicado deporte
en el pasado continúa realizándolo durante toda
su vida. En cambio, solo entre un 20 y un 30% de los españoles
que no se ha habituado a la práctica deportiva en el pasado
incorpora esta actividad durante la juventud o la etapa adulta.
|
| |
|
|
| |
|
 |
| |
|
|
| |
|
En lo que se refiere al ámbito familiar, la escasa práctica
del deporte en las generaciones adultas perpetúa el sedentarismo
de los jóvenes.
Por otro lado, en el ámbito educativo, los especialistas
denuncian el escaso peso de la asignatura de educación
física en la agenda escolar y la pobre valoración
que le confieren padres y alumnos en comparación con el
resto de materias. Actualmente, hasta los 16 años, la educación
física cuenta con tres horas semanales, una de ellas teórica,
y ha desaparecido en el bachillerato y la universidad.
Por todo esto, en la etapa vital en la que el ejercicio es obligatorio,
la mayoría de niños y adolescentes no alcanza el
gasto de kilocalorías mínimo que sugiere la OMS
para tener una buena salud (entre 1.800 y 2.000 kilocalorías
semanales).
|
| |
|
|
|
|
|
Mayores,
envejecimiento y recursos económicos |
| |
|
La población mayor (de entre 65 y 79 años) está
sujeta a unas condiciones de salud que, en sí mismas, la
incapacitan para realizar con facilidad ejercicio físico
y deporte. Tal es su situación que los problemas de salud,
junto con la edad (un 34% y un 14%, respectivamente), son sus
principales obstáculos para practicar deporte.
También los escasos recursos económicos de buena
parte de los pensionistas influyen en su reducida dedicación
al ejercicio físico. En este sentido, la gratuidad del
paseo determina bastante el éxito de esta actividad entre
el colectivo. Y es que, pese a que solo 2 de cada 10 personas
mayores de 65 años practica deporte, también es
cierto que los miembros de este colectivo pasean en una proporción
considerable (6 de cada 10, un 64%). En cuanto a la actividad
diaria, 7 de cada 10 mayores pasan la mayor parte del tiempo de
pie o sentados (un 67%).
Estos hábitos, junto con la escasa práctica de deporte,
se traducen en un elevado porcentaje de personas mayores con estilos
de vida sedentarios, es decir, poco saludables.
|
| |
|
|
|
|
|
Incidencia
de la falta de actividad física |
| |
|
Los resultados obtenidos en el presente estudio hacen que los
autores vean el futuro con cierto grado de preocupación.
El creciente sedentarismo, junto con las dietas calóricas
y los nuevos hábitos de ocio, inciden en la salud y en
la calidad de vida.
Según el Observatorio Español de Sostenibilidad
(OSE), la tasa de obesidad entre los menores de 24 años
es la más alta de Europa. De cada 10 niños y jóvenes,
4 padecen obesidad o sobrepeso. Además, los problemas de
salud que provocan estas patologías ya suponen el 7% del
presupuesto que el Gobierno destina a sanidad, es decir, unos
2.500 millones de euros al año. Por otro lado, las enfermedades
cardio y cerebrovasculares provocan alrededor de 130.000 muertes
al año en España, un 30% más que las causadas
por tumores y un 96% más que las ocasionadas por accidentes
de tráfico.
Entre los mayores, preocupa que el aumento de su esperanza de
vida y la mejora de los servicios médicos no se vean acompañados
de la sensación de que mejoran también sus condiciones
físicas de salud y bienestar.
Entre los jóvenes inquieta aún más la fuerte
tendencia hacia el sedentarismo, y es preocupante el hecho de
que su bajo nivel de participación y la baja frecuencia
en la práctica de deporte y de ejercicio físico
puedan provocar en un futuro no muy lejano un progresivo empeoramiento
de sus condiciones de salud y bienestar. Además, el estudio
ha comprobado que la ausencia de salud es el peor enemigo para
intentar mejorarla, ya que limita la realización de actividades
físicas.
En definitiva, los especialistas advierten que podría producirse
un efecto bucle. Los nuevos hábitos laborales y de ocio
condicionan la práctica deportiva de la población,
y la escasa actividad física y su incidencia en la salud
suponen una carga para las administraciones públicas y
empresas, perpetuando las condiciones socioeconómicas de
los españoles.
|
| |
|
|
|
|
|
Recetas
contra el sedentarismo |
| |
|
Los expertos proponen la adopción de medidas que vayan
dirigidas a promocionar y consolidar la práctica de ejercicio
físico. Estas implicarían un mayor esfuerzo por
parte de las administraciones públicas, pero también
de instituciones deportivas, educativas, sanitarias y empresariales
para sensibilizar y concienciar a la población sobre la
necesidad de integrar la actividad física en la rutina
diaria.
En primer lugar, para incidir en las nuevas generaciones, las
administraciones educativas y los mismos centros escolares deberían
ampliar las horas que se dedican a la educación física
en los colegios y mejorar la oferta de actividades deportivas.
En este sentido, los expertos proponen establecer convenios entre
los centros educativos y los gimnasios privados con el fin de
externalizar ciertos servicios y garantizar la práctica
deportiva entre los estudiantes.
Por otro lado, es necesario actuar en el ámbito familiar.
Las instituciones con responsabilidad en la promoción del
deporte clubes profesionales, federaciones deportivas...
deberían diseñar planes y programas que permitan
promocionar el deporte en familia y ayuden a compatibilizar la
vida familiar con el cuidado personal.
También las empresas deberían implicarse en el fomento
de la actividad física facilitando la conciliación
laboral y deportiva. En este sentido, podrían, por ejemplo,
facilitar el acceso de sus trabajadores a instalaciones deportivas
propias o concertadas u organizar ejercicios en el mismo centro
de trabajo. Esta medida podría evitar muchas bajas laborales
y aumentar el rendimiento y la productividad laboral. Algunos
estudios apuntan que un trabajador deportista puede ahorrar 600
euros anuales a la empresa.
Por último, las administraciones responsables de la sanidad,
junto con los centros de salud, deberían apunta el
estudio introducir la figura del médico deportivo
con el fin de ofrecer un servicio especializado entre los pacientes
que lo requieran, así como establecer líneas de
colaboración entre los médicos de atención
primaria y los profesionales de las ciencias del deporte.
|
| |
|
|
| |
|
|
|