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Sumario
Nº 65
> Nutrición
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La importancia de los ácidos grasos omega-3
y omega-6
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Consejo Europeo de Información
sobre la Alimentación (EUFIC)
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Introducción |
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Los efectos beneficiosos derivados del consumo de ácidos
grasos omega-3 son bien conocidos; sin embargo, no se habla tanto
de los ácidos grasos omega-6. ¿Qué son los
ácidos grasos y por qué es importante consumir ambos
tipos?
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Los
ácidos omega-3 y omega-6 en el organismo |
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Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son componentes importantes
de las membranas de las células y los precursores de muchas
otras sustancias del organismo, como las que regulan la presión
arterial y la respuesta inflamatoria. Cada vez hay más
pruebas que indican que los ácidos grasos omega-3 nos protegen
de las enfermedades cardíacas, y también se conoce
su efecto antiinflamatorio, importante para estas enfermedades
y muchas otras. También hay un interés creciente
en el papel que pueden desempeñar los ácidos grasos
omega-3 en la prevención de la diabetes y ciertos tipos
de cáncer (1).
El cuerpo humano es capaz de producir todos los ácidos
grasos que necesita, excepto dos: el ácido linoléico
(LA), un ácido graso omega-6, y el ácido alfa-linolénico
(ALA), un ácido graso omega-3, que deben ingerirse a través
de la alimentación y que por ello se conocen como ácidos
grasos esenciales.
Ambos son necesarios para el crecimiento y la reparación
de las células, y además pueden utilizarse para
producir otros ácidos grasos (como el ácido araquidónico
(AA) que se obtiene del LA). Sin embargo, como la conversión
en ciertos ácidos grasos es limitada, se recomienda incluir
fuentes de ácido eicosapentanoico (EPA) y ácido
docosahexanoico (DHA). El LA y el ALA se encuentran en los aceites
vegetales y de semillas. Aunque en general la cantidad de LA sea
muy superior a la de ALA, el aceite de colza y el de nuez son
excelentes fuentes de este último. El EPA y el DHA se encuentran
en el pescado graso (ej. salmón, caballa, arenque). El
ácido araquidónico puede obtenerse de fuentes animales
como la carne y la yema de huevo.
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La
proporción indicada de omega-6/omega-3 |
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En el organismo, el LA y el ALA compiten por el metabolismo de
la enzima delta6-desaturasa. Se ha sugerido que esto es importante
para la salud ya que un consumo demasiado elevado de LA puede
reducir la cantidad de delta6-desaturasa disponible para el metabolismo
del ALA, lo que podría incrementar el riesgo de sufrir
enfermedades cardíacas. Esta hipótesis viene respaldada
por datos que muestran que en los últimos 150 años
el consumo de omega-6 ha aumentado y disminuido el de omega-3
en paralelo con el aumento de enfermedades cardíacas. Por
esta razón, se intenta buscar una proporción ideal
de ácidos grasos omega-6 y omega-3 en la dieta (2).
Sin embargo, aún no se ha identificado la proporción
asociada con un menor riesgo de padecer enfermedades cardíacas,
y hoy en día algunos expertos sugieren que esta proporción
no es tan importante como los niveles absolutos de consumo. Los
datos derivados de un taller realizado en este área concluyen
que basta con aumentar la cantidad de ALA, EPA y DHA consumida
en la dieta para lograr el aumento deseado de los niveles de estos
ácidos grasos en los tejidos corporales, y que no es necesario
reducir el consumo de LA y ALA (3). Además, el método
de la proporción no diferencia entre las dietas con una
cantidad adecuada tanto de omega-6 como de omega-3 y las dietas
deficitarias en ambos tipos de ácidos grasos.
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Consumo |
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El consumo recomendado de omega-3 varía entre países,
situándose entre el 0,5 y el 2% de la energía total,
mientras que el consumo recomendado de ALA está entre el
0,6 y el 1,2% de la energía, o 1-2 g/día.
Un estudio realizado sobre el consumo alimentario de varios tipos
de grasas halló que el consumo real de ALA varía
desde los 0,6 g/d (Francia y Grecia) hasta los 2,5 g/d (Islandia)
entre la población masculina y de 0,5 g/d (Francia) a 2,1
g/d (Dinamarca) entre la femenina (4). En la mayoría de
los casos el consumo es demasiado bajo, por lo que aumentar el
consumo de alimentos ricos en omega-3 sería beneficioso
para casi todas las dietas. Esto puede lograrse, por ejemplo,
consumiendo pescado azul una o dos veces por semana, y sustituyendo
el aceite de girasol por aceite de colza.
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La
estructura de los ácidos grasos omega-3 y omega-6 |
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Cerca del 90% de las grasas presentes en nuestra alimentación
son triglicéridos, compuestos por ácidos grasos
y glicerol. Los ácidos grasos están formados por
una cadena de átomos de carbono, con un grupo metilo en
un extremo y un grupo ácido en el otro. Cada átomo
de carbono tiene un cierto número de átomos de hidrógeno
unido a él. El número exacto de átomos de
hidrógeno por cada uno de carbono depende de si la grasa
es saturada o insaturada. Los ácidos grasos saturados contienen
la máxima cantidad de átomos de hidrógeno
posible, mientras que en los ácidos grasos insaturados
los átomos de hidrógeno han sido sustituidos por
enlaces dobles entre los átomos de carbono.
Las grasas monoinsaturadas son las que tienen un doble enlace
y las poliinsaturadas las que tienen dos o más dobles enlaces.
Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son grasas poliinsaturadas
(Fig. 1), pero su diferencia radica en el lugar donde ocurre el
primer doble enlace. En los ácidos grasos omega-3, el primer
enlace doble aparece en el tercer átomo de carbono, mientras
que en los omega-6 el primer doble enlace se da en el sexto átomo
de carbono contando desde el extremo metilo (denominado omega).
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Referencias |
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- Lunn J and Theobald H. (2006) The health effects of dietary
unsaturated fatty acids. Nutrition Bulletin 31:178-224
- Simopoulos A. (2008) The importance of the omega-6/omega-3
fatty acid ratio in cardiovascular disease and other chronic
diseases. Experimental Biology and Medicine. Published online
11 April 2008. DOI:10.3181/0711-MR-311
- Stanley JC, Elsom RL, Calder PC, Griffin BA, Harris WS, Jebb
SA, Lovegrove JA, Moore CS, Riemersma RA, Sanders TA. (2007)
UK Food Standards Agency Workshop Report: the effects of the
dietary n-6:n-3 fatty acid ratio on cardiovascular health. British
Journal of Nutrition 98:1305-1310
- Hulshof KF, van Erp-Baart MA, Anttolainen M, Becker W, Church
SM, Couet C, Hermann-Kunz E, Kesteloot H, Leth T, Martins I,
Moreiras O, Moschandreas J, Pizzoferrato L, Rimestad AH, Thorgeirsdottir
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D, van Poppel G. (1999) Intake of fatty acids in Western Europe
with emphasis on trans fatty acids: the TRANSFAIR study. European
Journal of Clinical Nutrition 53:143-157
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