|
Un equipo de psicólogos de la Universidad escocesa
de St. Andrews han realizado un estudio experimental que trata
de analizar qué rasgos faciales masculinos atraen más a las mujeres.
El trabajo centra su hipótesis en la relación
"rasgos faciales-connotaciones sociales", es decir, analizar qué
rasgos faciales masculinos (ojos, mandíbula, piel, labios,...)
estimulan en mayor grado la percepción femenina y su vez cómo
las mujeres intrepretan esos rasgos, es decir que significados
sociales y culturales le atribuyen.
Los resultados de la investigación fueron publicados
en la revista científica "British Journal of Psychology".
Metodología
En una primera fase, los científicos seleccionaron una serie de
fotografías con "caras representativas" de diferentes personas
de sexo masculino. Posteriormente, las fotografías fueron analizadas
por un grupo de 34 mujeres con una media de edad de 20 años. A
las voluntarias se les mostraba varias caras de hombres y se les
pedía que las calificaran sobre siete teniendo en cuenta su masculinidad
y atractivo.
Los datos obtenidos se introdujeron en un programa
de ordenador que calculó la distancia media entre los rasgos de
las distintas caras y el promedio de la cantidad de pelo y la
línea de la mandíbula. De esta forma se obtuvo una "cara tipo"
que identifica los rasgos faciales que más atraen a las mujeres.
Resultados
Los psicólogos encontraron que casi todas las mujeres participantes
tenían opiniones idénticas, ya que el rostro elegido resultaba
poco masculino, sin restos de barba y con una mandíbula poco pronunciada.
A su vez, el rostro presentaba determinados rasgos femeninos,
como una piel muy suave, una mandíbula redonda y ojos grandes.
Se cree que las mujeres opinan que los hombres con rasgos faciales
femeninos están mucho más próximos a ellas y son compañeros más
honrados y fiables, capaces de expresar sus emociones. Para muchas,
este sería su "hombre ideal".
Tony Little, psicólogo y principal investigador
del Laboratorio de Percepción de la Facultad de Psicología de
St Andrews, comenta que "las mujeres encuentran la feminidad de
un rostro masculino como un rasgo atractivo, porque dicen que
la asocian a la colaboración, la honradez y la capacidad de ser
padres. Los rasgos muy masculinos se consideran amenazadores y
menos atractivos, aunque todavía prefieren ciertos rasgos que
denotan dominio y otras cualidades masculinas".
El equipo de investigadores cree que esta cara
afeminada es una prueba más de que las mujeres miran de otro modo
al "hombre nuevo", capaz de ayudarlas en las tareas domésticas
y de ganarse su confianza.
|