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Un equipo de investigadores del Hospital
Hammersmith de Londres determinó que una inyección
de oxyntomodulina, 30 minutos antes de cada comida, ayuda a reducir
el apetito, aumentar la sensación de saciedad y en consecuencia,
a combatir la obesidad.
La oxyntomodulin es una hormona natural producida por el intestino
delgado cuya función es regular el apetito y controlar
los depósitos de grasa. Por esa razón, el equipo
de especialistas del Hammersmith Hospital de Londres, se propuso
determinar si dicho efecto podía incrementarse a través
de la inyección de la hormona por vía subcutánea
antes de cada comida.
Con ese objetivo, los investigadores comenzaron una investigación
que involucró a 26 personas con sobrepeso y problemas de
obesidad. A los voluntarios se les inyectó oxyntomodulin
durante cuatro semanas, 30 minutos antes de cada comida. Para
contrastar los resultados, a un grupo sólo se les aplicó
suero fisiológico. A todos se les recomendó seguir
con su dieta y nivel de ejercicios habituales para evitar cambios
que incidieran en las conclusiones de la investigación.
Al cabo del mes, los especialistas pudieron determinar que a
través de la inyección de esta hormona antes de
cada comida, es posible complementar el efecto natural de la misma
y provocar una reducción del apetito, evitando la ingesta
desmedida, ya que los pacientes a los que se les había
administrado la hormona presentaron un descenso de los niveles
de lectina y adiponectina que finalmente se manifestó en
dos kilos y medio menos de peso; mientras que aquellos a los que
se les administró el placebo bajaron menos de un kilo.
Sobre las conclusiones, el Dr. Bloom expresó que el
estudio demostró que una inyección de oxyntomodulina
antes de cada comida provoca una ingesta de alimentos menor y
produce un significativo descenso de peso, todo eso mientras se
disfruta de una rica comida. La investigación realizada
por los médicos británicos apunta a demostrar que
la hormona puede ser fácilmente inyectable por cualquier
persona y puede ayudar a llevar una vida más sana sin cambiar
los hábitos alimenticios. Si bien los investigadores admitieron
que aún falta desarrollar diversas pruebas, es posible
pensar que este hallazgo puede ayudar a combatir el cada vez más
preocupante problema de la obesidad.
Acerca de los alcances del hallazgo, la licenciada Claudia Fernández,
Jefa del Servicio de Nutrición del Instituto de Cardiología
de Corrientes, señaló que si bien los hallazgos
del estudio son interesantes, es importante evitar caer
en soluciones mágicas porque cuando se trata de problemas
de peso, lo primero que hay que intentar reducir es la ansiedad
y también hay que procurar cambiar las preferencias y los
hábitos gustativos, dos cosas que no se contemplaron en
el estudio.
En cuanto a las posibilidades de aplicación de este nuevo
método, la especialista señaló que por
el momento, no se puede utilizar como método para bajar
de peso debido a la falta de conocimiento que hay sobre las posibilidades
concretas de comercialización y de aplicación de
la hormona.
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