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Cada vez son más las personas que
recurren a técnicas de regeneración ósea
a la hora de colocarse implantes dentales. Durante los últimos
años, los avances obtenidos en esta especialidad médica
han propiciado un notable aumento del número de personas
que se benefician de estos métodos, destinados a contrarrestar
el deterioro progresivo del hueso maxilar. El objetivo, mejorar
tanto la salud como la estética de estos pacientes.
El envejecimiento y la pérdida de piezas dentales son las
principales causas por las que se produce la atrofia del maxilar.
Al dejar de recibir la carga del diente, este hueso se descalcifica,
va disminuyendo de volumen progresivamente y acaba por ser insuficiente
para la colocación de prótesis convencionales e
implantes, como explica el especialista en Cirugía Oral
y Maxilofacial, el Dr. José Carlos Moreno Vázquez,
quien destaca la extraordinaria evolución y creciente eficacia
de las técnicas de regeneración ósea en las
últimas décadas.
Desde su irrupción a finales de los 70 en el campo de la
Traumatología y la Cirugía Ortopédica, la
regeneración ósea ha ido avanzando hasta permitir
hoy en día afrontar cada caso en condiciones óptimas
para el paciente. "Se han logrado los mejores resultados
con el menor daño posible", asegura. Además,
las ventajas de aplicar técnicas de regeneración
del hueso suponen también una mejora estética ya
que los maxilares recuperan su forma y dimensiones originales.
A estos beneficios, hay que añadir que los métodos
mínimamente invasivos y la sedación consciente empleados
durante las intervenciones, reducen al mínimo cualquier
riesgo para los pacientes.
Casos más habituales
Los casos más frecuentes son pacientes que acuden al cirujano
maxilofacial o al odonto-estomatólogo con la finalidad
de colocarse implantes dentales; pacientes que suelen estar bien
informados y que conocen las bondades de las técnicas regenerativas,
gracias al testimonio de familiares o amigos, explica el Dr. Moreno
Vázquez.
Si bien este es el perfil más habitual, también
abundan los casos de personas que han sufrido accidentes de tráfico
o que padecen determinadas malformaciones del maxilar. Es una
cuestión de salud que además afecta directamente
a la estética.
Las técnicas de regeneración ósea son muy
diversas y permiten hacer frente a infinidad de casos, aunque
la mayor parte de los pacientes que recurren a ellas presentan
insuficiente masa ósea para asentar los futuros implantes
dentales.
Es en el momento inicial cuando los pacientes deben disponer del
máximo de información sobre las posibilidades que
están a su alcance. Es importante que conozcan todas las
mejoras funcionales y estéticas que incorporarán
a su vida cotidiana tras la intervención. También
es muy aconsejable que se considere la conveniencia de estas técnicas
antes de planificar cualquier proceso de rehabilitación
dental, pues su utilización es la mejor garantía
para que el maxilar pueda soportar una prótesis fija a
largo plazo.
Aunque existen productos que sustituyen la materia ósea
natural, en determinadas situaciones los cirujanos maxilofaciales
necesitan extraer hueso de las áreas denominadas donantes.
La más habitual es la zona donde se ubica la muela del
juicio, ya que posibilita obtener gran cantidad de hueso con pocos
efectos secundarios. En algunas circunstancias y ante diagnósticos
graves de atrofia del hueso, es preciso conseguir más volumen,
por lo que hay que recurrir a otras áreas donantes, sobre
todo las situadas en la tibia, la cresta ilíaca o la calota
craneal. Incluso en estos casos, las repercusiones para el paciente
son mínimas.
A estos avances hay que añadir la planificación
mediante software que posibilita el estudio personalizado en tres
dimensiones del paciente, y la transferencia precisa de los datos
a la intervención quirúrgica. "Mediante un
complejo sistema informatizado se realizan las operaciones de
forma milimétrica, tal y como lo ha previsto el equipo
médico. Gracias a esta tecnología, se han conseguido
extraordinarios resultados y un tiempo mínimo de recuperación",
asegura el Dr. Moreno Vázquez.
El perfil más habitual del paciente que se somete a este
tipo de técnicas es el de una persona de edad entre 40
y 60 años, y que ha sufrido la pérdida de piezas
dentales. El tabaco es un factor demostrado como agravante de
enfermedades orales y periodontales. Muchos de estos pacientes
han sido fumadores y se les recomienda el abandono de este hábito
antes de la intervención. La proporción de mujeres
es ligeramente superior a la de los hombres.
Estos datos han sido dados a conocer por el Dr. Moreno Vázquez
durante un seminario científico sobre Regeneración
y Reconstrucción Ósea, organizado recientemente
por la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial.
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