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El aceite de seabuckthorn está clínicamente
demostrado para destruir el 80 por ciento del parásito
en las personas con piel normal. Para las personas con rosácea,
permite que su piel vuelva a su tonalidad normal.
En el hemisferio occidental, la rosácea no se ha tratado
como un parásito, sino como una infección bacteriana.
Si una persona con rosácea es tratada de una infección
bacteriana, su piel se curará mientras esté medicándose,
pero la erupción volverá porque no se ha tratado
el parásito. Aquí es donde "FaceDoctor"
entra en juego. El tratamiento de la rosácea consiste en
un jabón con un ingrediente especial que mata al parásito,
el aceite de seabuckthorn.
"El aceite que contiene el jabón está clínicamente
demostrado para destruir el 80 por ciento del parásito
en las personas con piel normal", dijo Lepage (portavoz de
"Facedoctor"). "Para las personas con rosácea,
permite que su piel vuelva a su tonalidad normal".
Los estudios han demostrado que el aceite de seabuckthorn tiene
una acción nutritiva, revitalizante y reconstituyente que
puede utilizarse no sólo para el acné sino para
la piel seca, irritada, eccema, quemaduras y cortes, así
como pigmentación postparto.
Lepage explicó: "Tras 30 años de investigación,
los médicos han demostrado que el parásito vinculado
con la rosácea existe bajo la piel facial y en el folículo
piloso, bajo el cual se encuentra el sebo del que se alimenta
el parásito. La rojez aparece cuando el parásito
avanza hacia una glándula sebácea, añadió.
El poro se dilata y se tapona a causa de la bacteria. Es entonces
cuando se desarrolla el acné".
Otro mito asociado con la rosácea y el acné rosácea
es que es hereditario. Según Lepage, no es cierto. "Las
personas suelen adquirir rosácea mediante el contacto cercano
con otras personas, cuando son bebés, como madres que dan
el pecho a sus hijos", dijo. "El parásito puede
vivir bajo la piel y no aparecer durante años".
La National Rosacea Society ha descubierto que la mayoría
de los desencadenantes más comunes para la rosácea
es la exposición al sol, el estrés emocional, los
baños de calor, las bebidas calientes y algunos productos
para el cuidado de la piel. En otras palabras, casi todo lo que
sea potencialmente estimulante pueden ser malas noticias.
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