| El pasado
mes de diciembre de 2007, la Societat Catalana de Cirurgia Plàstica,
Reparadora i Estètica, la Sociedad Española de Medicina
Estética, la Sociedad Española de Medicina y Cirugía
Cosmética, y la propia Secció Col.legial de Metges
d'Estètica del COMB suscribieron un documento cuyo texto
reproducimos a continuación. Se trata de un consenso "histórico",
promovido e impulsado por la creciente preocupación generada
por los inapropiados senderos por los que algunos están conduciendo
nuestra actividad profesional.
El texto dice así: "Existe una creciente tendencia
a, con variadas justificaciones, promover áreas o pabellones
de "medicina y cirugía estética" en el
contexto de salones, ferias o certámenes de belleza, destinados
tradicional e inequívocamente al sector de los profesionales
de la estética, cosmetólogos, peluqueros, masajistas,
etc.; en cualquier caso, profesionales no sanitarios.
Los organizadores logran así que, ocasionalmente, algunos
compañeros pronuncien charlas o conferencias para un auditorio
siempre ávido de aprender nuevas técnicas o procedimientos,
incluso de naturaleza médica para incorporarlos, estos
irresponsablemente, a su cartera de servicios, en sus respectivos
centros de trabajo, y ello en detrimento de la rigurosidad y seguridad
con que debieran aplicarse, partiendo del diagnóstico clínico
de la patología estética existente que sólo
puede y debe realizar un médico.
Logran que, en ausencia o insuficiencia de una normativa específica
o sin la aplicación estricta de la existente, los fabricantes
y distribuidores del sector, fundamentalmente en el campo de la
electromedicina (aunque acabarán siendo todos), participen
en la exposición comercial, y vendan a quienes los compren
equipos de láser, luz pulsada intensa, ultrasonidos, radiofrecuencia,
o lo que sea. Pensamos que la información general no debe
negarse a nadie, y lo ideal es que quien la proporcione sea el
profesional más adecuado. Pero entre la información
general y la descripción pormenorizada de conocimientos
científicos, incluidos protocolos terapéuticos,
hay un abismo.
Los médicos debemos comunicar y compartir nuestros conocimientos
y experiencias en el marco de reuniones científicas propias,
organizadas por las sociedades científicas correspondientes
y por proveedores acreditados.
La necesidad de conformar un espacio científico, propio
y específico para la medicina y la cirugía estética
debe obligarnos a ser extremadamente cautelosos.
Siendo que tratamos patologías estéticas, que no
simplemente inestetismos, y siendo que el uso de aquellas técnicas
con finalidades evidentemente terapéuticas debe realizarse
con todos los requisitos de control médico y seguridad,
dado el riesgo que su utilización por profesionales no
expertos puede tener en la salud de los pacientes, no cabe otra
cosa que indicar a nuestros compañeros la que entendemos
como inconveniencia de esas prácticas que, además,
bien pudiera considerarse que fomentan el intrusismo extraprofesional.
Las Sociedades firmantes consideran que los médicos no
debieran participar en dichos salones, ferias o certámenes
de belleza, salvo con una finalidad simplemente divulgativa; y
en ningún caso formativa que desvirtué o confunda
respecto de lo que son prácticas estrictamente médicas.
Y en cualquier caso, si lo hace, siendo a título personal
pero no representando a su Sociedad o bajo su amparo."
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